Editorial: Argentina despertó y Valparaíso se duerme
Editorial: Argentina despertó y Valparaíso se duerme ay una imagen que lo resume todo. En la Expo San Juan Minera 2026, el gobernador de esa provincia argentina, Marcelo Orrego, activó la campana que abrió el mercado bursátil de Toronto. A su lado, el subsecretario H de Minería de Chile, Álvaro González, sellaba compromisos para reactivar la Comisión Administradora del tratado binacional Frei-Menem de 1997. Había gobernadores de Santa Fe, Jujuy, Córdoba y Santa Cruz. Había ministros, inversores y ejecutivos de las mineras más grandes del mundo. Antofagasta, Atacama y Coquimbo también entendieron la señal y se movieron. Lo que no había era una autoridad de Valparaíso. Argentina cerró 2025 exportando minerales por US$6.056 millones y proyecta superar los US$9.000 millones. Tiene inversiones comprometidas por US$42.000 millones bajo el RIGI.
El proyecto Vicuña, gestionado por BHP y Lundin Mining en partes iguales, prevé una inversión de largo plazo de US$18.000 millones y busca trascender las fronteras entre Argentina y Chile integrando activos a ambos lados de la cordillera. Los propios ejecutivos de Lundin ya confirmaron que transportarán el mineral a través del corredor chileno de Caserones y Candelaria. Se aprobó la reforma a la Ley de Glaciares. "Los astros se están alineando", dijeron ellos mismos. Pero nadie en Valparaíso parece haberlo advertido.
La reactivación del tratado se produce en un momento de fuerte impulso minero en provincias argentinas limítrofes como Salta, Catamarca, San Juan, Mendoza y Neuquén, donde existen proyectos que han mirado históricamente hacia los puertos chilenos como vía natural de exportación hacia Asia-Pacífico. Mendoza limita con Valparaíso. El paso Los Libertadores es la puerta natural de esa integración. San Antonio y Valparaíso son los puertos lógicos de esa producción. Los expertos llevan meses advirtiendo que la infraestructura del Cristo Redentor deberá modernizarse para absorber el aumento de carga minera que se viene. Esa es una conversación que les compete directamente al gobernador Mundaca, al delegado Millones y a las empresas portuarias. No se trata de ideología ni de postura frente a la minería. Se trata de estar. De golpear puertas en Santiago, de mandar una delegación a San Juan, de exigir que el corredor Los Libertadores figure en la agenda binacional. Los contratos de los grandes proyectos se definirán en los próximos años, y quienes no estén posicionados cuando se abran las licitaciones quedarán afuera. Eso vale para las empresas y para las regiones. La omisión de hoy es la exclusión de mañana.. El nuevo auge de la minería binacional convoca a los gobiernos de ambos países, como a las regiones de Coquimbo, Atacama y Antofagasta. E Editorial