Autor: M. CORDANO
Torres humanas y análisis a Taylor Swift: los llamativos cursos que ofrecen universidades chilenas
Torres humanas y análisis a Taylor Swift: los llamativos cursos que ofrecen universidades chilenas Esta semana se viralizó un video en el que la hija del periodista Amaro Gómez-Pablo le relata la lista de ramos que supuestamente cursaría en la universidad. “Antropología del aplauso” o “Teoría y práctica del vacío” son algunos de los ejemplos que ella inventa y nombra en tono de broma, haciendo creer a su papá que se trata de asignaturas verídicas.
Y aunque finalmente queda en evidencia que todo es una humorada, lo cierto es que en diversas casas de estudio es posible encontrar cursos con nombres que llaman la atención o que aluden a temáticas poco asociadas con la academia tradicional. “Hadas, brujas y frijoles”, “Minecraft Education contra las fake news”, “Sociedad Simpsonizada” y “De Neruda a Taylor Swift” son algunos de los llamativos títulos que se ofrecen, por ejemplo, en la U. del Desarrollo. Mientras el primero apunta a que los estudiantes analicen literaria, psicológica y socialmente los cuentos populares, en el curso de Minecraft los alumnos aprenden a aplicar herramientas digitales de verificación de información.
Sentido actual El ramo sobre la familia amarilla más famosa busca “reflexionar con perspectiva crítica en relación a nuestra sociedad, en una comparación constante con las representaciones planteadas en Los Simpsons”, explican desde la universidad, mientras que el de Taylor Swift “se enmarca en los estudios de las relaciones entre literatura y música, dos artes clásicas que han sido fundamentales en el desarrollo de nuestra cultura Occidental”. “A la dirección de docencia le pareció importante incorporar este contenido novedoso, en el sentido de proponer una asignatura que hiciera más sentido con la realidad cultural actual de los estudiantes universitarios”, señala Rodrigo Pincheira, profesor de la U.
Católica de la Santísima Concepc i ó n, a p r o p ó s i t o d e s u c u r s o “Rock y Sociedad”. Recordando que Concepción fue designada Ciudad Creativa de la Música por la Unesco en 2023, el académico agrega que entre otras cosas, lo que su asignatura pretende “es que el alumno desarrolle ciertas habilidades para comprender el rock como una forma de historia cultural”, que “tenga una posición crítica y reflexiva” y que logre darse cuenta de cómo la música puede “construir imaginarios, representaciones y aspectos identitarios”. Desde la misma universidad, el historiador Gustavo Zuchel explica que su ramo “Fútbol y cultura popular en Chile”, abierto a todo alumno interesado, apunta a hablar sobre sucesos del pasado para así también reflexionar sobre el presente y futuro, llevando a tocar temas como “el deporte en el contexto de la cuestión social o del avance de la modernidad a inicios del siglo XX”. En un principio, la clase aborda la época amateur de la práctica de 1895 a 1933 y luego continúa con la profesional, donde se consolida como una entretención de masas, dice el profesor. “Uno de los resultados esperados es que los estudiantes luego puedan exponer y promover su capacidad oral con un trabajo de investigación sobre un tema que ellos quieran. Desde la historia de Unión Española, al partido entre Chile y la Unión Soviética de 1973”. En la U.
Adolfo Ibáñez, el curso “Ideas que cambiaron el mundo” busca que los estudiantes aprendan sobre la ciencia que ha revolucionado el mundo desde una mirada histórica, entremezclando estas dos disciplinas a través de profesores que, justamente, son un historiador y un científico. Así, el curso apunta a mostrar que la interdisciplina va más allá de solamente un discurso, explican desde la institución.
Nada al azar La colaboración de diversas áreas del conocimiento también es clave para el curso “Castellers: torres humanas, rito y cultura”, que desde agosto de 2025 se imparte en Uniacc y que desentraña la tradición catalana que hoy es Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad. “La asignatura la estructuré en ADIDEC una parte teórica y una parte práctica. En lo teórico, pasamos el fundamento histórico, organizativo, simbólico y técnico de la práctica castellera. Y ahí recurrimos a distintas disciplinas, invitando a profesores de Arquitectura, por ejemplo, a que expliquen estas construcciones humanas (... ), porque esto no es acumular gente al azar, todo tiene un orden. La inspiración viene de mirar catedrales, iglesias y campanarios medievales”, dice Ignacio Riffo, profesor a cargo y académico que cursó estudios de posgrado en Cataluña. Es miembro de colles castelleres en esa zona y en Chile.
Psicólogos y especialistas en Comunicación también son invitados a la clase, explicando desde su área de experticia cosas como “el trabajo en equipo y la resiliencia” o “la comunicación significativa, la noción de comunidad, de lo de ritual y simbólico”, explica el docente, quien agrega que al terminar la asignatura, los casi 60 alumnos que el año pasado la tomaron, debieron poner su conocimiento en práctica formando sus propias torres humanas. “Para lograr hacer una construcción de cuatro o de cinco pisos, nos fuimos planteando objetivos”, explica Riffo. “En Castellers todas las personas tenemos un rol, una responsabilidad. Cada persona tiene una posición determinada y en esa posición tiene que dar el 100%”, indica.
Magos y pollitos Los cursos con nombres y temáticas inusuales se replican en todo el mundo, con universidades como la de Yale, en Estados Unidos, ofreciendo una asignatura titulada “Bad Bunny: estética y política musical” para analizar el fenómeno del cantante y reflexionar sobre la diáspora puertorriqueña y el colonialismo, por ejemplo. No se trata de la única superestrella musical que se estudia en las aulas: Beyoncé llegó a la U. de Copenhagen, mientras que Drake lo hizo a la Metropolitana de Toronto. Lady Gaga, Harry Styles y Kanye West también han sido objetos de estudio académico.
A lo largo de los años, algunas asignaturas que han llamado la atención por su novedad han sido “Harry Potter y la era de la ilusión” (U. de Durham), “Vampiros: Sangre e Imperio” (U. de Pittsburgh) o “Sobreviviendo al apocalipsis zombi” (U.
Estatal de Michigan). En “Filosofía y Star Trek” (U. de Georgetown) se analizaba la probabilidad de hacer viajes en el tiempo y en “Siente la fuerza: cómo entrenar a la usanza Jedi” (Queens University, Reino Unido) se discutía sobre el destino y la dualidad en la familia. “Oh, mira, ¡un pollito! ” fue una clase de la U. de Belmont donde se hablaba sobre impulsos y distracciones. Autor: M. CORDANO. N Van desde la cultura pop al fútbol y buscan conectar la academia con la realidad cultural de los estudiantes, apostando por la interdisciplina y el pensamiento crítico.
En diversas casas de estudio: Magos y pollitos Los cursos con nombres y temáticas inusuales se replican en todo el mundo, con universidades como la de Yale, en Estados Unidos, ofreciendo una asignatura titulada “Bad Bunny: estética y política musical” para analizar el fenómeno del cantante y reflexionar sobre la diáspora puertorriqueña y el colonialismo, por ejemplo. No se trata de la única superestrella musical que se estudia en las aulas: Beyoncé llegó a la U. de Copenhagen, mientras que Drake lo hizo a la Metropolitana de Toronto. Lady Gaga, Harry Styles y Kanye West también han sido objetos de estudio académico.
A lo largo de los años, algunas asignaturas que han llamado la atención por su novedad han sido “Harry Potter y la era de la ilusión” (U. de Durham), “Vampiros: Sangre e Imperio” (U. de Pittsburgh) o “Sobreviviendo al apocalipsis zombi” (U.
Estatal de Michigan). En “Filosofía y Star Trek” (U. de Georgetown) se analizaba la probabilidad de hacer viajes en el tiempo y en “Siente la fuerza: cómo entrenar a la usanza Jedi” (Queens University, Reino Unido) se discutía sobre el destino y la dualidad en la familia. “Oh, mira, ¡un pollito! ” fue una clase de la U. de Belmont donde se hablaba sobre impulsos y distracciones. Reflexionar sobre identidad, vínculos sociales y cultura viva es parte de lo que se espera lograr con el curso “Castellers” que se ofrece en Uniacc. Allí se tomó esta foto.