Autor: Daniel Esparza reportajes@mercuriovalpo.cl
María Gabriela Huidobro: "En el siglo XIX el amor romántico era una fuerza disruptiva"
María Gabriela Huidobro: "En el siglo XIX el amor romántico era una fuerza disruptiva" "D debes tener algún arte para hacerte querer con tanta pasión", le escribe con fina caligrafía y tinta azul la joven Clara Álvarez Condarco al pintor Mauricio Rugendas, con quien tuvo un romance que rompió los moldes de la época, entre 1840 y 1843.
La carta es uno de los testimonios recopilados en "Clara y Mauricio" por la historiadora Gabriela Huidobro -autora de "Mujeres en la historia de Chile", para reconstruir la relación entre la culta e inteligente protegida de Andrés Bello y el artista alemán, cuando ambos residían en el Valparaíso del Siglo XIX. "Hasta cierto punto, este puerto fue una ciudad de vanguardia, que tuvo crecimiento explosivo y cosmopolita.
Atrajo a extranjeros, con lenguas y costumbres diversas, lo que favoreció una mayor movilidad social", explica la académica de la Universidad Andrés Bello (UNAB), quien llegó a llegó a Clara Álvarez Condarco al estudiar a Carmen Arriagada, notable intelectual y agente cultural del siglo XIX, cuya figura en gran parte se ha destacado a partir de las cartas de amor que intercambió con el pintor Mauricio Rugendas. "En los estudios que han abordado esas cartas, Clara Álvarez Condarco aparecía como 'la otra', como una mujer que había llegado a romper con esa relación platónica de Arriagada y Rugendas, pero no había espacio para ella.
Y de fondo me surgió una pregunta: ¿ qué atributos tenía Clara como para eclipsar, a los ojos de Rugendas, a una mujer tan notable como Carmen?". ¿ En qué medida buscaba usted con este libro humanizar a estas figuras y demostrar que su vínculo personal fue tan influyente para la época como sus roles sociales o politicos? El libro parte de una premisa: que lo personal es histórico. En el siglo XIX, el amor romántico era una fuerza disruptiva frente a un sistema matrimonial que funcionaba como una institución de estabilidad económica y política.
La lucha de Clara y Mauricio por estar juntos no fue menos influyente que sus roles sociales: fue el campo de batalla donde se estaba gestando la modernidad emocional en Chile, desplazando el deber para dar un lugar a los sentimientos de los individuos.
Al reconstruir una relación de hace siglos, ¿cual fue el mayor obstáculo documental que enfrentó? El trabajo de archivos presentó sus propios obstáculos: no sólo compilar las cartas, sino transcribirlas, a veces traducirlas y volverlas legibles. Algunas tienen tachas, una escritura rápida y modismos que no son los nuestros. Además, la mayoría no está fechada, de manera que es imposible tener la certeza de que su secuencia es la correcta. Lo que hice es una propuesta para seguir su historia. Habría sido ideal contar con un diario de vida u otros documentos que la complementaran, por ejemplo, para llenar vacíos acerca de cómo Clara y Mauricio se fueron conociendo y enamorando. Sus cartas empiezan cuando ya tenían dificultades para verse y los hechos se venían precipitando.
Y por supuesto, después de esas dificultades metodológicas, siempre viene el desafío de ponerse en el lugar de ellos, de tratar de entenderlos, sin juzgarlos, para reconstruir sus vidas desde sí mismos y no desde lo que a una le gustaría que hubieran pensado o hecho.
Por supuesto, es difícil ser imparcial, sobre todo cuando lo que se está haciendo no es tanto una historia de los hechos, sino de los sentimientos y emociones. -¿ Hubo algún aspecto de la relación entre Mauricio y Clara que la documentación se negara a revelar? ¿ Como manejó, desde el rigor de la no ficción, esos "espacios en blanco" que deja la historia? La mayor parte de su historia queda oculta, sobre todo, en cuanto a los detalles de su vida cotidiana. Lo que ellos transmiten en sus cartas son, sobre todo, sentimientos, no hechos. Los hechos se deslizan de manera secundaria y hay que buscarlos entre líneas.
A veces, Clara cuenta algunos detalles sobre conversaciones o discusiones que había tenido con su madre; hay algunas cartas en las que comparte con Mauricio los detaIles sobre una fiesta a la que fue, el libro que estaba leyendo, o su opinión sobre otras personas.
Pero para poder recrear su historia a partir de esos datos fue necesario buscar otras fuentes: fotografías de las calles de Valparaíso en ese tiempo, de la casa de Viña de los Álvarez Condarco, noticias y avisos económicos publicados en El Mercurio y otros periódicos, etc. Por supuesto, siempre se cuela en el relato una cuota de imaginación que sirve para unir los cabos sueltos, pero intenté evitar la ficción. Cada detalle tiene alguna base histórica establecida desde los datos que ofrecían los archivos.
Mas alla del romance, su obra rescata el entorno cultural de Valparaíso. ¿ Qué descubrio sobre la relevancia de Clara en los círculos intelectuales de la época que la historiografía tradicional había pasado por alto o minimizado? Ese fue uno de los hallazgos más gratificantes del proceso. La historiografía tradicional solía reducir a Clara a una figura secundaria o una distracción en la vida de Rugendas, un último capricho antes de dejar Chile. Sin embargo, al investigar el entorno cultural de Valparaíso y las escasas reseñas que se escribieron sobre ella, pude confirmar que Clara era una mujer de una vanguardia intelectual asombrosa.
A ella ya la había estudiado para una investigación sobre las primeras traductoras que participaron en la industria editorial en Chile en el siglo XIX, para un artículo que será publicado pronto, pero el libro me dio la oportunidad de ampliar esa investigación y entrar en su mundo. Clara no solo asistía a las tertulias, sino que era una participante activa y respetada en ellas. Un hito que rescato en el libro es su labor para El Mercurio.
En una época donde el acceso de las mujeres a la esfera pública era casi nulo, ella utilizaba el anonimato y a veces sus iniciales para introducir debates europeos en Chile a través de la literatura. Este trabajo me permitió rescatar su agencia intelectual. Clara no solo leía, sino que traducía y seleccionaba textos que hablaban sobre la autonomía femenina y la educación. Estableció una importante red de contactos: conoció a Andrés Bello, a Domingo Faustino Sarmiento. Su relación con ellos no debió ser solo social, sino de intercambio de ideas.
Clara representa a esa generación de mujeres que, bajo el velo del mundo doméstico, estaban empujando los límites del pensamiento en el Chile decimonónico, aunque fuera a través de una voz anónima y de bajo perfil. -Durante el proceso de archivo, ¿cuál fue el hallazgo que más la sorprendió? Primero, la gran cantidad de cartas que había dejado huellas sobre esta historia y que sentí que merecían un espacio en el relato histórico. Segundo, confirmar que la relación entre Clara y Mauricio fue mucho más que un capricho o una ilusión pasajera.
Finalmente, me sorprendió el impacto que, al parecer, tuvo para Clara su relación con el pintor en los destinos que ella establecería para su propia vida. ¿ Qué nuevas luces arroja su libro sobre el papel de las mujeres en la esfera de influencia de la época, más allá de los roles secundarios que la historia tradicional les solía asignar? Así como en "Mujeres en la Historia de Chile" pude trazar una mirada general y más panorámica del protagonismo femenino, en este nuevo libro quise hacer un zoom para detenerme en esos protagonismos a través de un caso puntual, incluso cuando abordamos a las mujeres en sus relaciones sociales. A través de las historias de amor, las mujeres tampoco aparecen como las simples compañeras, sino como protagonistas de sus vidas. Este libro, además, arroja luces sobre el papel de las mujeres como articuladoras de redes intelectuales y políticas, así como mediadoras culturales. Clara Álvarez Condarco y Carmen Arriagada no eran islas, formaban parte de una trama de influencias entre los mundos público y privado, y tenían influencia sobre ellos. Sacaron una voz en defensa de sus convicciones y buscaron estrategias para intervenir en los debates de su tiempo, incluso cuando no tenían aún el derecho o los espacios para hacerlo. El libro evita la imagen de la mujer como simple inspiración del artista. ¿ Fue un objetivo posicionar a Clara como una intelectual autónoma? Creo que sí, pero solo parcialmente. Si ese hubiera sido el propósito último, esta habría terminado siendo una apología de Clara Álvarez Condarco, lo que contaminaría el relato con sesgos y prejuicios que distorsionarían la realidad.
Sin embargo, sí estoy convencida de que ella tiene una historia que merece conocerse y valorarse, ya que participó de las dinámicas culturales de Valparaíso, aportó al mundo literario y editorial de la época y representó a aquellas mujeres de vanguardia, que poco a poco sacaron la voz para defender su derecho a educarse y a tomar decisiones sobre su destino. Mi intención es exponer esa historia, pero mostrar también las dudas que la embargaron, su fragilidad e intensidad emocional, para que cada lector saque sus propias conclusiones. Autor: Daniel Esparza reportajes@mercuriovalpo.cl. LA ACADÉMICA PRESENTARÁ SU LIBRO ESTE MIÉRCOLES 27 DE MAYO EN LA SEDE VIÑA DEL MAR DE LA UNAB.