Autor: CAROLINA POBLETE RAMÍREZ Docente Carrera de Obstetricia y Puericultura, Universidad Autónoma de Chile - Talca.
Columnas de Opinión: Prevención del cáncer cervicouterino: una oportunidad real de salvar vidas
Columnas de Opinión: Prevención del cáncer cervicouterino: una oportunidad real de salvar vidas Cada día en Chile mueren, en promedio, dos mujeres por una enfermedad que, desde hace décadas, sabemos cómo prevenir de manera altamente efectiva: el cáncer cervicouterino. Esta realidad, profundamente dolorosa, interpela no solo al sistema de salud, sino también a nuestra capacidad como sociedad de garantizar acceso oportuno, equitativo y continuo a estrategias preventivas probadas. A nivel mundial, el cáncer cervicouterino continúa siendo la cuarta causa de cáncer en mujeres, evidenciando marcadas desigualdades entre países y dentro de ellos. En Chile, pese a los avances en políticas públicas, se diagnostican cerca de 1.500 casos anuales y fallecen alrededor de 600 mujeres, principalmente en edades productivas y reproductivas. Estas cifras no solo representan un problema sanitario, sino también una pérdida humana y social significativa. La evidencia científica ha sido ria adquiere un rol esencial. consistente: casi la totalidad de los casos está asociada al Virus del Papiloma Humano (VPH), infección de transmisión sexual de alta prevalencia. Sin embargo, el curso natural de esta infección ofrece una oportunidad única para intervenir precozmente. La vacunación contra el VPH, junto con estrategias de tamizaje como el Papanicolau (PAP) y la detección viral, constituyen pilares fundamentales en la prevención, permitiendo reducir de manera sustantiva la incidencia y mortalidad. No obstante, el principal desafío no radica en la ausencia de herramientas, sino en las brechas persistentes de acceso, adherencia e información. Un porcentaje considerable de mujeres en Chile no accede regularmente al PAP, situación que refleja determinantes sociales, barreras culturales y experiencias previas en salud que condicionan su vínculo con el sistema. Su quehacer no se limita a la ejecución técnica de procedimientos, sino que se sustenta en una relación terapéutica basada en la confianza, la educación y el acompañamiento continuo. Esta cercanía permite abordar temores, desmitificar creencias y facilitar decisiones informadas en salud sexual y reproductiva. Desde mi experiencia de más de 20 años en el ámbito clínico y docente, sostengo que el cáncer cervicouterino representa hoy una expresión de inequidad en salud. Resulta éticamente inaceptable que, disponiendo de estrategias preventivas eficaces, sigamos enfrentando diagnósticos tardíos y muertes evitables. He sido testigo de cómo factores como el miedo, la desinformación o las dificultades de acceso postergan controles fundamentales, muchas veces hasta etapas avanzadas de la enfermedad. En este contexto, la matroneAsimismo, considero que el rol formador es clave para transformar esta realidad. Es imprescindible promover en las nuevas generaciones de profesionales una mirada integral, con fuerte compromiso en salud pública, habilidades comunicacionales y sensibilidad frente a las diversas realidades socioculturales. La prevención no puede centrarse exclusivamente en la responsabilidad individual; requiere un abordaje estructural, sostenido y territorialmente pertinente. Prevenir el cáncer cervicouterino no es solo una posibilidad técnica, sino un imperativo ético. Como profesionales de la salud, y particularmente desde la matronería, tenemos la responsabilidad de liderar estrategias que acerquen la prevención a las personas, con respeto, empatía y justicia social. Cada control oportuno no realizado representa una oportunidad perdida; cada intervención preventiva, en cambio, es una vida potencialmente salvada. Autor: CAROLINA POBLETE RAMÍREZ Docente Carrera de Obstetricia y Puericultura, Universidad Autónoma de Chile Talca..