La recolectora de algas del Biobío que convierte el cochayuyo en galletas
La recolectora de algas del Biobío que convierte el cochayuyo en galletas SU MARCA ALGAS Y DELICIAS OFRECE PRODUCTOS LIBRES DE GLUTEN Y AZÚCAR: La recolectora de algas del Biobío que convierte el cochayuyo en galletas convierte el cochayuyo en galletas Massiel Concha ha pasado su vida extrayendo algas en Coliumo. Pero su horizonte se amplió cuando descubrió que se podía hacer harina "con cualquier COSA". CATERINNA GIOVANNINI on galletones dulces, con sabor a vaila y naranja. Parecen de avena, pero están hechos con harina de los cochayuyos que Massiel Concha, de 41 años, y su hermana, recolectan en la playa Blanca de Coliumo, en la Región del Biobío. Está feliz, con ellas va a ferias costumbristas, la invitan a eventos y tiene su propio puesto en Tomé. Antes vivía dela recolección de algas, pero Concha no quería "andar mojada, levantarme alas tres de la mañana y estar al sol todo el día", cuenta. Siempre había hecho eso y sabía que la podría terminar enfermando eventualmente. "Mi niñez fue en la caleta Quichiuto. Me crié con el agua en el patio trasero", explica.
Su mamá era recolectora de luga, pelillo y Su mamá era recolectora de luga, pelillo y Su mamá era recolectora de luga, pelillo y otros tipos de algas y, cuando su padre falleció, la recolección pasó a costear los gastos de los cinco hermanos, Años después, se fue a vivir a Caleta Coliumo, tras casarse con un hombre también de familia recolectora. Su hermana se casó con el cuñado y todos hacían lo mismo.
Durante 10 años caminaron 40 minutos desde sus casas hasta el borde costero, en shorts y zapatillas, para extraer cochayuyo, además de la luga y mariscos, que luego secaban o vendían cocidos y húmedos. "Era demasiado sacrificado", admite. El primer paso para cambiar esa rutina fue convencer a su hermana de ira vivir a Tomé e inscribirse en capacitaciones municipales.
Aprendieron a cocer el cochayuyo para consumirlo, aparecieron en un capítulo de "Lugares que hablan" y, hace un año, el programa Borde Costero --que asesora a pescadores artesanales en la postulación a fondoslas llevó al Centro de Desarrollo Tecnológico Agroindustrial de la U. de Concepción, en Los Ángeles.
Ahí aprendieron que se podía hacer harina "de Ahí aprendieron que se podía hacer harina "de Ahí aprendieron que se podía hacer harina "de Ahí aprendieron que se podía hacer harina "de cualquier cosa", y lo primero en lo que pensaron fue en el cochayuyo. El profesorles pidió dos sacos para experimentar. Concha la mezcló con harina de trigo, pero quería algo más innovador, algo sin gluten, con alulosa, apto para diabéticos y celíacos. Junto a su hermana probaron con harina de almendras, avena y garbanzo hasta que les resultó y nació Algas y Delicias. ta que les resultó y nació Algas y Delicias. Massiel Concha contó su experiencia ayer en el escenario principal de MadelnnConce. Arrendaron un espacio en Línea Férrea, una galería artesanal en Tomé donde otras mujeres también venden sus productos.
Además de las galletas, ofrecen palitos salados de coc! para untar, con orégano y aceite de oliva, El año pasado ganaron el fondo concursable Potencia Biobío y sueñan con tener una sala de procesos, y puedan así "entregarla galleta rotulada, con su etiqueta y resolución sanitaria". lada, con su etiqueta y resolución sanitaria". lada, con su etiqueta y resolución sanitaria". lada, con su etiqueta y resolución sanitaria"..