Autor: ANDREA REPETTO Espacio Público Escuela Gobierno UC MARIA OLIVIA RECART ComunidadMujer
FRANCISCA JÜNEMANN ChileMujeres
Columnas de Opinión: Una mala manera de hacer política
Columnas de Opinión: Una mala manera de hacer política No sorprende que las encuestas muestren que la confianza en el Congreso y en los partidos políticos esté estructuralmente debilitada frente a otras instituciones. Existe un malestar profundo con la política, aunque no un rechazo a la democracia. Las razones pueden ser múltiples, pero un hecho reciente ayuda a entender con claridad este fenómeno.
El actuar del presidente de la comisión de Educación del Senado, quien, de manera tácita y sin explicaciones públicas, recurrió a un mecanismo reglamentario el resquicio de no convocar a sesión para evitar someter a votación el proyecto de ley de Sala Cuna.
Se trata de una iniciativa que contaba con un acuerdo transversal, fruto de un proceso en el que todas las partes cedieron respecto de sus posiciones originales y acordaron indicaciones que le daban viabilidad de largo plazo. Había, por tanto, una posibilidad real de avanzar con una propuesta sensata que beneficiaría a miles de madres y padres y a sus hijos e hijas. Pensar que hay ganancia en “empezar de nuevo” la discusión, con un nuevo Congreso y un nuevo gobierno, revela una comprensión limitada de lo que la ciudadanía espera de la política. A través de este resquicio, se evitó la discusión que la función legislativa exige y se postergó una decisión que se viene trabajando en detalle desde hace tres gobiernos. Para quienes hemos seguido este proceso e intentado contribuir a un acuerdo, son precisamente estos episodios los que explican cómo se va erosionando, poco a poco, la ya escasa aprobación y respeto hacia la política. No por grandes quiebres institucionales, sino por prácticas poco transparentes que eluden los procesos, desplazan responsabilidades y trasladan los costos a la ciudadanía. Por liderazgos que ceden al ruido de sirenas que solo algunos parecen oír. Hay buenas y malas políticas públicas. Pero también hay políticas que llegan tarde, y esta postergación, en particular, termina impactando la cultura cívica, la forma en que entendemos la corresponsabilidad y el tipo de sociedad que aspiramos a construir. Como han señalado Acemoglu y Robinson (Nobel 2024), la política define quién tiene poder y cómo se toman las decisiones colectivas, precediendo a la economía. No es la desigualdad económica la que explica la mala política; es la mala política la que produce desigualdad. La pregunta relevante, entonces, es a quién beneficia que las malas prácticas como la ausencia deliberada de un senador se mantengan sin consecuencias. Las externalidades son evidentes: se afecta a miles de familias, se deteriora la confianza en las instituciones y se tensiona una visión compartida de desarrollo y cohesión social.
Incluso se impacta, de manera indirecta pero persistente, la tasa de natalidad al encarecer lo que la economista Goldin (Nobel 2023) ha denominado la “multa por hijo” cuando analiza las causas estructurales de las brechas de género en el mercado laboral. En un contexto donde la gobernanza importa y donde conocemos bien los efectos de liderazgos que utilizan las reglas en beneficio propio, el Congreso tiene una oportunidad relevante.
Mejorar prácticas, establecer consecuencias claras y transparentes, y fortalecer una institucionalidad que fomente la amistad cívica y el diálogo transversal no son gestos retóricos: son condiciones básicas para recuperar legitimidad, sentido público y la confianza de sus votantes. Aún quedan días para sesionar en marzo. Observaremos si existe el liderazgo necesario para retomar esta iniciativa, permitir la presentación de indicaciones del Gobierno y así lograr avances dentro del acuerdo alcanzado. Eso hablaría bien de la política y de quienes la ejercen. No deberíamos conformarnos con menos. Autor: ANDREA REPETTO Espacio Público Escuela Gobierno UC MARIA OLIVIA RECART ComunidadMujer FRANCISCA JÜNEMANN ChileMujeres. “Hay buenas y malas políticas públicas. Pero también hay políticas que llegan tarde, y esta postergación, en particular, termina impactando la cultura cívica, la forma en que entendemos la corresponsabilidad y el tipo de sociedad que aspiramos a construir”.