Autor: ABRAHAM SANTIBÁÑEZ Periodista
Cartas: Un juez ejemplar
Cartas: Un juez ejemplar Señor Director: Ha muerto, a avanzada edad, el ministro Adolfo Bañados. Me interrogó como testigo tras el hallazgo de los cadáveres de los campesinos asesinados en Lonquén. Al parecer, no dejó ningún testimonio de este y otros casos. En tiempos de grandes dificultades y presiones en el ejercicio de la justicia, cumplió cabalmente su tarea hasta que la dictadura traspasó el proceso a la Justicia Militar. El ministro Bañados permitió que se rompiera definitivamente el secreto oficial impuesto en horrendos crímenes de lesa humanidad. El descubrimiento en los Hornos de Lonquén terminó con un mito alimentado por el régimen militar. Pero lo que pudo haber sido incidente aislado, se convirtió finalmente en un símbolo de crueldad y menosprecio por las personas asesinadas. Lograr su identificación, luego que fueran arrojadas a una fosa común. Jueces como Bañados hacen mucha falta en estos tiempos: valientes incluso en dictadura, poco amistosos y, sobre todo, incorruptibles. Autor: ABRAHAM SANTIBÁÑEZ Periodista.