Autor: POR RAFAEL TORRES ARREDONDO, MAGÍSTER EN PATRIMONIO, DIRECTOR MUSEO DE BELLAS ARTES DE VALPARAÍSO
Columnas de Opinión: Una vida admirable
Columnas de Opinión: Una vida admirable s difícil hablar de don FeE derico Santa María sin pensar en lo admirable de su vida.
La universidad es quizás el elemento que más lo reconoce, pero ciertamente es el punto cúlmine de una vida válida de admiración en muchos ámbitos, y es precisamente de ella de la que hemos querido dar cuenta tanto la universidad que lleva su nombre como nosotros en el Museo, a través de un nuevo producto editorial y pedagógico, como lo son las fichas historiográficas que relatan su vida y que hoy ponemos a disposición de la comunidad, por cuanto estamos ciertos que serán de gran interés y apoyo a la mantención en la memoria nacional de un chileno de bien.
Cuando pensamos en hombres buenos, uno de los primeros nombres que deberíamos recordar es el Federico Santa María, quien no sólo fue un destacado empresario y filántropo, sino también un hombre de múltiples facetas: patriota, visionario, comprometido y, sobre todo, alguien que no pensó únicamente en su propio porvenir, sino también en quienes más lo necesitaban. Aunque porteño de origen, desde cualquier lugar del mundo en el que se encontrara mantuvo siempre presente a Valparaíso, buscando formas de estar cerca y colaborar activamente con su ciudad. Tras el terremoto de 1906, no dudó en regresar a Chile con el propósito de contribuir a la reconstrucción de la ciudad que lo vio nacer. Hizo importantes aportes para reponer la ciudad. Su vocación solidaria, sin embargo, no se limitó a Valparaíso. Durante su estadía en París desempeñó un rol fundamental en la fundación del Hospital Franco-chileno, entre otras obras. Pero sin duda la figura de don Federico ha quedado plasmada para siempre en la casa de estudios que lleva su nombre, su mayor obra de bien. Memorable es su mensaje establecido en su testamento, "apoyar al desvalido meritorio", que grafica la importancia que le asignaba a poder ayudar a quienes más lo requerían.
Estas fichas historiográficas detallan hitos fundamentales de la trayectoria de Santa María, recorren su origen en un Valparaíso cosmopolita, sus primeros emprendimientos en el sector naviero, su patriotismo, su éxito como empresario internacional y su faceta de trotamundos. Un hombre visionario que consagró su experiencia y fortuna al altruismo y a la creación de una institución educativa que permitiera a los jóvenes alcanzar el más alto grado del saber. Han transcurrido más de cien años desde el fallecimiento de don Federico Santa María. No sólo su legado material traspasa las aulas, laboratorios y talleres del establecimiento de educación superior que avanza a su centenario institucional; también lo hacen su visión emprendedora y su compromiso cívico-social. Fue sin duda un viajero inquieto. En 1880 se trasladó a Europa para sumergirse de lleno en los círculos financieros de ciudades claves como París, Londres y Bruselas. Su participación en las bolsas europeas fue crucial para desarrollar una mentalidad global que le permitió comprender las complejas dinámicas económicas y cimentar su éxito posterior. Santa María no sólo buscaba negocios, sino que viajaba en busca de nuevas experiencias e inversiones. Su espíritu trotamundos lo llevó a aventurarse por distintas latitudes. Fue en Europa, justamente, donde lo apodaron "el rey del azúcar", dado sus importantes negocios en este vital alimento. El desaparecido diario La Unión comunicó el 22 de diciembre de 1925 el deceso de Santa María en París. La despedida fue sencilla, al igual que su tumba.
La urna de mármol con sus cenizas fue trasladada al Cementerio Nº 2 del cerro Panteón, para luego ser depositada en la cripta institucional en diciembre de 1931, al fundarse la universidad a la que tanto esmero le dedicó. La ciudad salió a despedir a uno de sus más insignes hijos, guardando su memoria en un lugar sobresaliente del alma porteña.
Esperamos que sean muchas las personas que puedan descubrir la figura de don Federico Santa María y que cada vez que vean la universidad que lleva su nombre, recuerden que su legado y su ejemplo deben perdurar en el tiempo, tal como fue su vida: la de un hombre bueno. 03 Autor: POR RAFAEL TORRES ARREDONDO, MAGÍSTER EN PATRIMONIO, DIRECTOR MUSEO DE BELLAS ARTES DE VALPARAÍSO. USM