Autor: Rodrigo Díaz Gronow, Director Nacional de Innovación y Emprendimiento IP-CFT Santo Tomás.
Columnas de Opinión: Innovación en Chile: ¿cuál es el desafío para el sistema técnico profesional?
Columnas de Opinión: Innovación en Chile: ¿ cuál es el desafío para el sistema técnico profesional? oy se repite con insistencia que Chile debe invertir más en I+D, que debemos innovar y cerrar brechas de proH ductividad. Y aunque aquello es correcto, la discusión suele quedarse en lo declarativo, sin bajar a la realidad productiva. Porque, en la práctica, hablamos de tiempos distintos.
La I+D y su impacto en la productividad son procesos de largo plazo, muchas veces con costos altos e incertidumbre, mientras que la competitividad, especialmente de la pequeña industria, no se construye en el futuro: se juega hoy. Un hecho relevante es que hoy tenemos acceso a conocimientos y tecnologías capaces de transformar sectores completos. Por lo tanto, la brecha no es de acceso a ellas, es de adopción: la capacidad de incorporar soluciones en contextos productivos reales, sin perder competitividad. A esto se suma un segundo problema: la velocidad del cambio. Lo que antes tomaba años hoy ocurre en meses, haciendo cada vez más complejo el escenario. En ese contexto, apostar únicamente por la investigación y desarrollo, si bien necesario, implica un camino largo, cuyos resultados muchas veces se materializan en el mediano plazo. Es aquí donde el sistema técnico profesional tiene su verdadero desafío. Su fortaleza no está en partir desde cero, sino en algo mucho más relevante: conectar conocimiento, formación e industria para transformar tecnologías disponibles en soluciones aplicadas. Desde nuestra experiencia, esto ocurre cuando la formación se vincula directamente con problemas reales del entorno, especialmente en ámbitos como sostenibilidad, donde existen oportunidades concretas en tiempos competitivos. Esta capacidad es especialmente crítica en la relación con las pequeñas y medianas empresas, donde las brechas de adopción son más evidentes. La innovación, en estos casos, no depende de grandes desarrollos científicos, sino de adaptar, implementar y mejorar lo que ya existe. Más que crear un nuevo neumático, poder reemplazarlo en segundos es lo que marca la diferencia. A esa misma escala, incorporar un QR en la carta de un restaurante no solo reduce costos: abre la puerta a una experiencia digital que conecta al cliente con el servicio incluso antes de llegar. Por otra parte, la gran industria en esto cumple un rol clave, no solo como demandante, sino como articuladora de estos ecosistemas. No compitiendo con la pequeña, sino habilitándola. Hoy, la cercanía a grandes centros tecnológicos deja de ser un factor diferenciador. Los territorios pueden desarrollar capacidades propias si logran articular actores y oportunidades. El desafío no es solo cuánto invertimos en innovación, sino cómo construimos capacidades para adoptarla, transferirla y sostenerla en el tiempo.
Y en esa tarea, el sistema técnico profesional no es un actor secundario: es parte de la solución. "La innovación, en estos casos, no depende de grandes desarrollos científicos, sino de adaptar, implementar y mejorar lo que ya existe". Autor: Rodrigo Díaz Gronow, Director Nacional de Innovación y Emprendimiento IP-CFT Santo Tomás.. "La innovación, en estos casos, no depende de grandes desarrollos científicos, sino de adaptar, implementar y mejorar lo que ya existe".