Autor: MAURICIO RUIZ
Mario del Villar convirtió su tienda en un museo: "Le vendí a Slash y no cache que era el"
Mario del Villar convirtió su tienda en un museo: "Le vendí a Slash y no cache que era el" a tienda West Coast Motion Picture, ubicada en Mac Iver 780, a pasos del Parque Forestal, volverá a abrir L sus puertas este sábado.
Será una de las tantas aperturas esporádicas del último tiempo, con rebajas de hasta 30% en películas, cómics, revistas, juguetes y objetos de colección que durante cuatro décadas convirtieron a este local en una parada obligada para cinéfilos, coleccionistas y curiosos.
Su dueño Mario del Villar, de 78 años, dice que el cierre definitivo de la tienda física será en el corto plazo y que no responde a una crisis de público, sino que su edad lo retira. "Nadie puede hacer exactamente lo que hago acá, porque el negocio no es solo vender, sino también conversar, recordar y explicar cada cosa que hay en este local", comenta.
Sus hijas quedarán a cargo del negocio online, un formato con el que ya trabajan hace años en plataformas como eBay y Mercado Libre, pero que a él todavía le cuesta. "Ellas inventaron el asunto de las redes, estamos en Instagram y se está levantando una tienda web. Yo de eso entiendo re poco", cuenta. Su historia emprendedora partió antes de West Coast Motion Picture y antes incluso de que la venta y arriendo de películas fueran negocio. De joven estudió dibujo en la Universidad Técnica del Estado y trabajó haciendo historietas y en agencias de publicidad, una vida que no era para él: "Pagaban mal, tarde y poco", recuerda. Entonces se reinventó en un rubro que conocía bien: el comercio. Su padre tenía una fábrica de camisas y él siguió por esa ruta. Recién casado, con poca plata, se fue a Patronato, donde armó la fábrica de camisas y ropa interior de la marca Castorcito, en honor al compañero de la historieta del vaquero Red Rayder. Era fanático de los comics del western. En paralelo a la ropa había otra afición que venía desde mucho antes: el cine. Cuando niño vivía en Colón con Hernando de Magallanes y en su casa había una proyectora. Mientras levantaba el negocio textil, en un rincón del local de Patronato empezó a vender y arrendar películas en 8 milímetros y Súper 8. Lo que al comienzo era hobby se transformó en negocio porque entendió algo simple: ese material era caro, escaso y había gente dispuesta a buscarlo. Todos los domingos ponía avisos en El Mercurio para ofrecer arriendo de películas, y la clientela llegaba de todos lados. Después vino el VHS y volvió CASPE LUN cran a moverse rápido. Copió películas cuando todavía no existían carátulas ni grandes distribuidoras instaladas, abrió videoclubes en La Florida y Puente Alto y más tarde fue cliente pionero de Video Chile. Recuerda que en esos años el negocio funcionaba tan bien que la plata "terminaba guardada en bolsas". El verdadero giro vino en un viaje a Estados Unidos. Ahí entró a una pequeña tienda en Longwood donde vendían cómics en inglés y también películas antiguas. Salió de ahí con una idea: dedicarse a las películas viejas, las MAURICIO QUEZADA LUN MAURICIO QUEZADA que no pasaban de moda. Chaplin, Laurel y Hardy, las de John Wayne, las del vaquero Roy Rogers y monstruos clásicos como Drácula, Frankenstein o La Momia. Con los años, la tienda fue creciendo hasta convertirse en algo más amplio que una videoteca. Empezaron a aparecer trenes eléctricos, autos de colección, figuras, revistas históricas, cómics imposibles de encontrar y primeras ediciones muy codiciadas. Hace poco vendió un Condorito número uno; antes había vendido también un Barrabases número uno.
El criterio para llenar el local fue siempre el mismo: traer lo que a él le gustaba como coleccionista y sigue con ese espíritu, pese que ahora qué le puso a su tienda West Coast Motion Picture. "El nombre es porque viajé por la costa oeste de Estados Unidos y me encontré con una tienda de películas antiguas que parecía cine con sus letreros.
Entonces, quise replicar esa estética, esos letreros, esa atmósfera y le puse West Coast Motion Picture (Cine de la Costa Oeste). Me imagino que tuvo en estos 40 años clientes destacados. ¿Recuerda alguna anécdota con alguno de ellos? "Es que acá llegó mucha gente, tengo clientes de años e historias por montón. Pero si quiere una anécdota: siempre venía un caballero con un bolsón y me compraba muchas películas. Después supe que ese hombre venía con ese SUPER RATON abre sólo a veces. Entrar al Los ejemplares de El Súper local parece instalarse en Ratón son bien escasos. un museo algo desordenado.
En sus vitrinas y estanterías conviven revistas originales de los años 30,40 y 50, como ediciones difíciles de encontrar de La Pequeña Lulú o El Súper Ratón, además de cómics que pueden valer entre 50 mil y 200 mil pesos, según su rareza. Un cliente llega a buscar la primera edición de la Revista Ecran en castellano en que aparece la Greta Garbo en portada. Del Villar la busca en el subterráneo del local y ¡ la tiene! Prefiere, eso sí, reservarse el precio de esa pieza de colección: "Es un ejemplar muy escaso", dice. Don Mario, me intriga saber por encargo de Punta Peuco y que el comprador el general Contreras. No me diga. ¿ Y qué películas le compró? "Él compraba muchas películas de western". ¿Recuerda otra anécdota? "Sí, una vez llegaron dos gringos con camisas rajadas, tatuajes y pantalones con hoyos. Andaban buscando Corto Malté (comics europeo). Les vendí, conversamos un rato y después me enteré al otro día de que eran de Guns N' Roses. Le vendí a Slash y no caché que era él". El negocio seguirá sólo por internet bajo la administración de sus hijas. Autor: MAURICIO RUIZ. A los 78 años, el fundador de West Coast Motion Picture empieza a despedirse del local físico que operó durante 40 años El negocio seguirá sólo por internet bajo la administración de sus hijas. La primera Ecran en español con Greta Garbo en portada. Mario del Villar partió con un negocio de camisas y ropa en Patronato y sus hobbys lo llevaron a armar un museo para coleccionistas.