Autor: JOSÉ TOMÁS TENORIO LABRA Corresponsal en España
Entre la escalada de precios y una guerra sin fin a la vista, Europa teme nueva crisis energética
Entre la escalada de precios y una guerra sin fin a la vista, Europa teme nueva crisis energética E l fantasma de la crisis energética de 2022 vuelve a rondar en las grandes capitales europeas, y nuevamente por culpa de un conflicto a gran escala.
Pese a que en los últimos años el continente realizó esfuerzos para diversificar sus fuentes de energía, con la lección en mente de lo que significó su gran dependencia del gas ruso y los efectos que esto tuvo tras el inicio de la guerra en Ucrania, el conflicto en Medio Oriente vuelve a poner a prueba la resiliencia energética de una Europa que teme una nueva crisis a poco de haberse sobrepuesto de la anterior.
“Independientemente de lo que hagamos en términos de medidas, mientras sigamos importando una parte significativa de combustibles fósiles de regiones inestables, seremos vulnerables y dependientes”, alertó ayer la presidenta de la Comisión Europea, Ursula Von der Leyen, sobre la situación que vive el continente ante el fuerte aumento de precios de los hidrocarburos debido a la escalada bélica en Medio Oriente, con ataques registrados sobre varios países del Golfo, y con el bloqueo iraní del estrecho de Ormuz, por donde transita cerca un quinto del consumo global de petróleo.
Aunque en sus esfuerzos de diversificación energética desde 2022 Europa se apoyó primord i a l m e n t e e n p a í s e s c o m o EE.UU. y Noruega para la importación de hidrocarburos, naciones del Medio Oriente también jugaron un papel destacado y hoy tienen peso dentro del mercado de energía europeo.
El continente importa cerca de un 12% del total de su petróleo de países de la región, principalmente Arabia Saudita e Irak, mientras que un 10% de su consumo de gas natural licuado (GNL) proviene de Qatar.
El peso de estos países es aún mayor en naciones como Polonia, que importa un 52% de su petróleo y un 20% del GNL desde la región; Lituania y Grecia (42% de su petróleo); Italia (45% de su GNL), y Bélgica (38% de su GNL), entre otros, que ven un riesgo más directo por el conflicto en Medio Oriente.
“Europa ha reducido significativamente su exposición a proveedores individuales desde 2022, pero sigue siendo estructuralmente dependiente de las importaciones y, por lo tanto, vulnerable a los choques externos”, explica Jan Rosenow, líder del Programa de Energía y profesor de Energía y Política Climática de la Universidad de Oxford.
El gran riesgo que el conflicto representa para el sector energético europeo en general está en la competencia que se abre con otros grandes mercados, como los de Asia que dependen más de las exportaciones energéticas de Medio Oriente para quedarse con el resto de la producción de hidrocarburos, y principalmente de gas, que no se vean afectados por la guerra.
Efectos inmediatos El peso de la guerra en ese sentido ya se ha hecho sentir en el contin e n t e, e n donde esta s e m a n a e l precio del GNL sobrepasó los 60 e u r o s p o r megavatio hora, cifra que no está ni cerca de los más de 300 euros por megavatio hora que se registró en el máximo de la crisis energética de 2022, pero que sí representa la mayor marca alcanzada en Europa desde ese año.
El problema se ve agudizado a su vez por el hecho de que, tras un invierno particularmente frío en Europa en 2025, el continente inició 2026 con niveles de almacenamiento de gas de unos 46 mil millones de metros cúbicos (bcm), algo comparativamente más bajo que los 60 mil millones de 2025 o los 77 mil millones de 2024. “Las operaciones de recarga de almacenamiento podrían verse interrumpidas, lo que presionaría los costes energéticos industriales en Europa.
El aumento de los precios del gas repercute en los precios de la electricidad y los márgenes industriales, especialmente en los sectores con uso intensivo de gas”, advirtió un reporte del centro de estudios Bruegel, con sede en Bruselas.
Prueba de esos aumentos de precio son también decisiones de grandes compañías energéticas en países como España y Reino Unido de acabar con sus ofertas de luz y gas a precios fijos ante el fuerte aumento del valor del gas, al señalar algunas de estas compañías una gran “volatilidad” en el sector mientras la guerra continúe.
Los temores de una nueva crisis energética ya tienen bajo una fuerte presión a las autoridades de la Unión Europea, con países como Italia, Austria, Eslovaquia y Eslovenia que públicamente han criticado a la Comisión Europea por su “demora” a la hora de responder a la crisis.
Según Politico, autoridades de estos y otros países mantienen desde hace días conversaciones con miembros de la Comisión para que Bruselas opte por medidas de emergencia como liberar reservas de gas, flexibilizar las normas de ayuda estaSSERPDETAICOSSAEHT tal para permitir subsidios a los consumidores y las empresas en dificultades, e imponer topes al precio del gas, entre otras. La UE, sin embargo, no ha dado su visto bueno a estas opciones, que podrían ser discutidas en mayor profundidad el próximo lunes, durante una reunión de ministros de Energía del bloque.
La respuesta principal de Bruselas hasta ahora ha sido apuntar a planes de largo plazo para diversificar aún más las fuentes de energía europeas, con llamados a apostar por energías renovables y las de producción nuclear.
Incluso, el martes Von der Leyen anunció un plan por 200 millones de euros para el desarrollo de energía nuclear en Europa, al afirmar que fue un “error estratégico” que el continente diera la espalda a esta energía en años anteriores.
El Presidente francés, Emmanuel Macron, aplaudió la iniciativa al señalar a la energía nuclear como un “factor de independencia” clave para “la soberanía energética”. Y aunque las apuestas europeas por esta y otras fuentes de energía, como las renovables, “son pasos correctos”, según Rosenow, el académico señala que “el ritmo de la reforma estructural (al sector energético europeo) y del despliegue de la infraestructura aún están por detrás de lo que la resiliencia energética a largo plazo requiere”. AUMENTO DEL GAS El precio del gas licuado en Europa superó esta semana los 60 euros por megavatio hora, una cifra que no se alcanzaba desde la crisis energética de 2022.
Llamado a tomar medidas urgentes n Presión a Rusia Ursula Von der Leyen, líder de la Comisión Europea, rechazó ayer la idea de levantar sanciones a los hidrocarburos rusos y permitir un mayor flujo de estos hacia Europa como medida temporal para aliviar las presiones energéticas que enfrenta el continente. “Esto sería un error estratégico.
Nos haría más dependientes, más vulnerables y más débiles”, aseguró Von der Leyen en un discurso en la Eurocámara, en respuesta a la solicitud de países como Hungría para levantar esas sanciones a Rusia, impuestas como represalia por la invasión a Ucrania de 2022. Autor: JOSÉ TOMÁS TENORIO LABRA Corresponsal en España. Pese a las lecciones que dejó la crisis de 2022 que estalló tras la invasión rusa a Ucrania, el continente sigue afectado por sus dependencias energéticas en zonas de tensión, como Medio Oriente.
El costo del gas en la región se disparó en los últimos días: AUMENTO DEL GAS El precio del gas licuado en Europa superó esta semana los 60 euros por megavatio hora, una cifra que no se alcanzaba desde la crisis energética de 2022.
Llamado a tomar medidas urgentes n Presión a Rusia Ursula Von der Leyen, líder de la Comisión Europea, rechazó ayer la idea de levantar sanciones a los hidrocarburos rusos y permitir un mayor flujo de estos hacia Europa como medida temporal para aliviar las presiones energéticas que enfrenta el continente. “Esto sería un error estratégico.
Nos haría más dependientes, más vulnerables y más débiles”, aseguró Von der Leyen en un discurso en la Eurocámara, en respuesta a la solicitud de países como Hungría para levantar esas sanciones a Rusia, impuestas como represalia por la invasión a Ucrania de 2022. LA PRESIDENTA de la Comisión Europea, Ursula Von der Leyen, advirtió esta semana sobre la debilidad energética del bloque.