Editorial: ¿Nos dejó de impactar la violencia?
Editorial: ¿ Nos dejó de impactar la violencia? Editorial a inseguridad no es un tema nuevo, a estas alturas se podría considerar incluso una problemáticas que está llegando a ser estructural, y golpea, con fuerza en la vida cotidiana de las personas en Chile.
Es lamentable, por supuesto, que los hechos de L violencia de "alto Impacto" se hayan vuelto cada vez más frecuentes, y las medidas -la preocupación vuelta en ocupacióna veces no se perciban a la par de la velocidad con que cada hecho delictivo se sucede con otro. Y esta problemática, está generando a su vez, un fenómeno social que podría calificarse de "acostumbramiento" a una realidad que no es lo que debería. No se trata de que no haya lamentos cuando se conoce a través de las noticias que hay un fallecido en un hecho delictual, es que pareciera que en cada ocasión Impacta menos.
Cada nuevo caso, por brutal que sea, 'compite' con el anterior en una lógica donde la excepción se transforma en rutina, en el que una de las consecuencias más evidentes es que la indignación ciudadana dura, hasta el próximo suceso. Este fenómeno no es menor. La capacidad de una sociedad para reCARABINEROS DE CHILE NOPT accionar frente a la violencia es también un indicador de su salud civica. Cuando los hechos dejan de impactar, no necesariamente es porque sean menos graves, sino porque de alguna manera se consideran previsibles. Va a ocurrir, 'es cuestión de tiempo' y con esa afirmación se instala una peligrosa resignación: la idea de que la violencia es parte inevitable de la vida cotidiana. En las últimas semanas, este ambiente de inseguridad que palpa la ciudadanía, se hizo carne en los establecimientos educacionales. Lo que podríamos decir que nos impactó de otra manera. Porque la violencia escolar no nace en las aulas, sino que muchas veces es precisamente el reflejo de una sociedad donde hechos de este tipo son parte de lo que rodea una comunidad.
No se trata de generar un ambiente de temor, donde reine el miedo cada dia de transformarse en una victima más, sino del riesgo que genera que la violencia se transforme en parte de la normalidad. En perder la capacidad de asombroy que terminemos en un proceso de adaptación. Porque una sociedad que se acostumbra a la violencia corre el riesgo de dejar de cuestionarla. Y en ese silencio progrestvo, lo excepcional termina por convertirse en norma..