Autor: Marko Razmilic Presidente, Asociación de Industriales de Antofagasta
Columnas de Opinión: Diálogo, motor del desarrollo humano
Columnas de Opinión: Diálogo, motor del desarrollo humano n este 1 de mayo, rendimos un homenaje a los trabajadores que construyen e imaginan los distintos ámbitos productivos y sociales de nuestra Región. Desde la Asociación de Industriales de Antofagasta, extendemos un saludo fraterno y cargado de gratitud a cada hombre y mujer que, con su esfuerzo y talento, contribuyen -cada díaa la grandeza de este rico territorio. El trabajo es mucho más que una transacción de servicios; es el espacio donde se dignifica la vida y se materializan los sueños de las familias.
En la AIA, entendemos que el verdadero progreso de una industria no se mide únicamente por las toneladas de producción o sus avances tecnológicos, sino por la calidad humana y el bienestar de quienes la componen. Por ello, nuestra visión está cimentada en la convicción de que las personas son nuestro activo más preciado y su fortalecimiento comienza mucho antes de que un trabajador pise una faena. Nuestra vocación por el desarrollo integral de la persona se cultiva desde la semilla. Con nuestro Programa Estratégico de Educación Inicial, buscamos nivelar la cancha desde el origen, asegurando que los futuros ciudadanos crezcan con las herramientas necesarias para prosperar. Esta cadena continúa en el Colegio Técnico Industrial Don Bosco, tanto en Antofagasta como en Calama. Allí, miles de jóvenes se transforman en técnicos de excelencia, imbuidos no solo de competencias para la Minería 4.0, sino también de valores éticos que los hacen líderes en sus comunidades. Ver a estos estudiantes convertirse en los hombres y mujeres que mueven la industria local es la confirmación de que la colaboración entre el mundo empresarial y la educación es el camino correcto. Hoy, el mundo del trabajo nos exige también una mirada más justa e inclusiva.
En este sentido, podemos decir, con orgullo, que nuestra Región ha sido la que más aceleradamente ha avanzado en modernizar las empresas y humanizar los procesos, superando el 25,6% de participación femenina en la industria minera, rompiendo paradigmas en roles que históricamente fueron masculinizados. Asimismo, creemos firmemente que la riqueza del territorio debe reflejarse en la mesa de cada hogar.
A través de herramientas como SICEP, el Centro de Desarrollo Empresarial y alianzas con diversas organizaciones públicas y privadas, promovemos que el empleo local sea la primera opción y el corazón del principio de valor compartido. Invitamos a todos a cultivar un ambiente de diálogo constante y respeto mutuo. El éxito de Antofagasta no depende de esfuerzos aislados, sino de la sinergia y colaboración entre trabajadores, empresas, las organizaciones de la sociedad civil y el sector público.
Que este Día del Trabajador sea una oportunidad para renovar nuestro compromiso con un desarrollo que, junto con ser sustentable, tenga en su centro a los trabajadores y, a través de ellos, a sus familias y la comunidad regional. Autor: Marko Razmilic Presidente, Asociación de Industriales de Antofagasta. C Columna