Editorial: Negligencia a metros del lago
Editorial: Negligencia a metros del lago ieciocho toneladas de acero desplomándose sobre la principal vitrina turística de Los Lagos no constituyen un accidente, sino el síntoma de una negligencia grave. La caída de la grúa D en la costanera de Puerto Varas rozó la catástrofe, el pasado jueves en la tarde. La evacuación de 200 trabajadores del proyecto INN Puerto Chico y el cierre previo de la calle por la Semana Puertovarina operaron como los únicos escudos frente a una tragedia que pudo tener víctimas fatales. Los informes preliminares exponen una realidad alarmante. La empresa proveedora del equipo apunta a la corrosión de los pasadores de anclaje, sumergidos prolongadamente en agua. Además, acusa a la constructora de ignorar advertencias sobre la falta de drenaje en la base de hormigón. De comprobarse esta desidia, la responsabilidad trasciende la falla material e ingresa al terreno de la irresponsabilidad temeraria. Este episodio dinamita la confianza del habitante de la provincia. Quien transita por Puerto Varas, Puerto Montt o Alerce convive a diario con el boom de la edificación en altura. Las grúas torre dominan el paisaje urbano: basta con levantar la cabeza y advertir su presencia en numerosos lugares. La seguridad pública queda en entredicho cuando estructuras diseñadas para resistir fuertes vientos ceden ante el óxido de un charco sin limpiar. La paralización de la obra, dictada por el municipio lacustre, reacciona a la contingencia. El desafío exige una fiscalización preventiva estricta. Las direcciones de obras operan superadas, limitando su labor al papeleo sin auditar las faenas en terreno. El dirigente vecinal Baltazar Rivera, en entrevista con este Diario, dio en el clavo al exigir inspectores capaces de verificar los anclajes de estas maquinarias. El desarrollo inmobiliario jamás debe avanzar a expensas de la integridad del transeúnte. El Ministerio del Trabajo y los municipios tienen el deber de exigir auditorías de mantención a cada estructura que sobrevuele las veredas de la zona. Depender del oído de un operario para evacuar a tiempo equivale a jugar a la ruleta rusa con la vida ciudadana. Hoy, por suerte, Puerto Varas evitó una tragedia.. Un aviso oportuno y calles cerradas evitaron víctimas fatales durante el colapso en plena Semana Puertovarina. Editorial