El camino de Labatut
El camino de Labatut COLUMNA El camino de Labatut somarse al abismo imAplica el deseo de querer arrojarse, enseñó Nietzsche a los jóvenes en ·La gaya sciencia", riesgo con el que se guarda cierta distancia o se va con todo, como el escritor chileno mundialmente reconocido, Benjamín Labatut, quien abraza monstruos propios y ajenos para escapar de la moral, mediante una narrativa que carece de polos al estar todos perdidos en la locura, en mayor o menor grado, aunque, paradójicamente, nunca pierden el sentido: el loco es loco y no se le va a pasar, sin embargo con esos colores va a contar su historia y trazar su propia estética. Esa elegancia es lo que libera al autor de toda responsabilidad.
Porque un libro, por mucho que algunos insistan en elevar sus cualidades, al final del día es un objeto de conocimiento o entretenimiento, en el caso de la ficción, y está ahí para que sus lectores escapen de la cotidianidad que los abruma o se sumerjan en la oscuridad de la voz narrativa, encuentren a alguien que parece decir "aquí no eres extraño". Como señaló David Foster Wallace (·La broma infinita"), la literatura tiene que "perturbar a los que están calmados y calmar a los que están perturbados". UNA VOZ PARTICULAR Que un escritor de un país pequeño, y un mercado literario ínfimo, como Labatut, haya salido al mundo es la prueba de que una voz tan única puede romperlo todo y no es necesario, como a veces se pretende con la edición de ciertos libros, estar copiando siempre lo que se imprime en el hemisferio norte, buscando la versión chilena de. Se pueden crear monstruos propios. Quizás de entrada sale caro, no obstante el resultado es algo que permanece.
De ahí la reedición de "La Antártica empieza aquí", un libro debut de cuentos que ganó el Premio Caza de Letras en 2009, organizado por la Universidad Nacional de México (UNAM) y Alfaguara, lo cual le valió la edición por este sello. Ahora lo reeditó Anagrama. En el primer texto deste libro debut, que da nombre al volumen, y como cualquier lector puede contrastar con la obra posterior del autor, Labatut cuenta con poco disfraces.
Es de público conocimiento que el escritor es también periodista, lo cual le entrega en bandeja el doble juego de "de día digo la verdad, en la oscuridad miento", placer y oficio que atraviesa la historia de la literatura moderna.
Al conocerse la lista del Premio Nacional de Literatura, ese enredo habitual de orgullos y pasiones en Chile, cuando en la mayoría de los países se lo dan a quien se lo dan no más, pero acá, tal vez como efecto de ser tan pocos, se convierte en un duelo de grupos liderado por universidades, editoriales, guías de talleres literarios y periodistas del área. Es divertido.
Por eso el protagonista del cuento entra por ahí, al aparecer entre los nominados un exmilitar, Karol Vasek. "Cuando supe de su postulación yo estaba a punto de perder mi trabajo en la sección de cultura", afirma el protagonista. "Ya circulaba el rumor de que ese iba a ser mi último mes en la revista.
Los roces con mi editor habían alcanzado su punto máximo cuando me negué a cambiar uno de mis artículos y deshice sus correcciones en el programa de edición". Esto era habitual a comienzos CRISTIAN CARVALLO de siglo, en plena renovación de soportes digitales, cuando los mandos medios y superiores se veían sobrepasados por los últimos integrantes de la Generación X y la irrupción de los millennials, quienes aprendieron a conectarse a internet de noche para no interrumpir las llamadas de la casa, le escribieron a un público global en sus blogs, creados con bloc de notas en formato html.
Artesanía tecnológica pura, como Labatut, años más tarde y ya alcanzada la fama mundial, en "MANIAC" explica el camino de la informática para llegar ahí, a que un grupo de niñatos la tomara por asalto. "Cuando la revista ya estaba impresa, me llamó a su oficina y me dijo que si volvía a hacer algo así no me molestara en volver al trabajo. Me fui sin decir una palabra. ¿ Qué le iba a decir? ¿ Que estos eran mis primeros pasos para convertirme en escritor?", dice la versión publicada por Alfaguara.
La nueva, vía Anagrama, quizás en un intento de plantear a un autor "de verdad" agrega que el editor periodístico estaba "tan furioso y humillado que le temblaban las manos, (. .. ) haría lo que fuese necesario para que yo jamás pudiera encontrar trabajo como periodista en Chile": esto en la realidad no pasa, nadie se enoja tanto ni tiene tiempo para eso, ahí se entrevé la distancia instalada entre Labatut debutante y reportero, con el actual integrante del catálogo de una editorial con presencia internacional. "No necesité más de cinco minutos para darme cuenta de que estaba hablando con un loco", puntualiza el narrador para abrir el mundo a una aventura de una secta militar por el continente blanco, mientras él mismo se pierde en su vida de periodista, es decir, alguien muy concreto, y abraza laneblina fragante -¿ a cianuro, ese aroma a almendras que invade al lector en las primeras páginas de "Un verdor terrible", la novela recomendada por el expresidente Barack Obama ?para entregarse al sueño o la pesadilla.
UN CAMINO Un mundo oscuro ya con las puertas abiertas en el segundo cuento, "La cura de Ana", que alcanza el éxtasis religioso en el penúltimo relato del libro, "Deseo". El que Labatut haya iniciado su carrera con un premio relevante le entregó cierta seguridad en un oficio solitario, donde la pelea permanente es contra los propios monstruos, como señalan todos los autores en todas las memorias y manuales de escritura.
A esto se añadió un incentivo monetario no despreciable, pues si bien hasta hoy el autor debe conservar un trabajo paralelo, probablemente le dio fuerza para la autoexploración en el volumen siguiente, "Después de la luz" (2016), en que inicia el hundimiento firme hacia los divanes de los grandes científicos.
En una época donde es vital separar la obra del autor, porque internet confirmó que BENJAMÍN LABATUT La Antártica empieza aquí ANAGRAMA "La Antártica empieza aquí" Benjamín Labatut Anagrama 168 páginas $24 mil el talento muchas veces transgrede la moral, Labatut decide incluso sobre su apariencia, mezcla de un joven del sector oriente de Santiago y "El joven manos de tijera", tal vez en una búsqueda, como Mariana Enriquez ("Nuestra parte de noche"), de no sólo ser creador, sino uno de sus personajes.
Aunque el escritor instala la distancia al trabajar -o intentar hacerlo con su notebook -en un café subterráneo del Drugstore, centro comercial de Providencia donde otro restorán fue apodado por Alejandro Zambra "el zoológico de los escritores", en su novela "Poeta chileno". ¿El HTML sirve también para programar la realidad? ¿ Es momento de que los escritores de internet abran sus propias tradiciones? Valeria Barahona Periodista y escritora. Es autora de los libros "Señoritas en toma" y "Educación superior"..