Los conflictos bélicos en el planeta son una oportunidad de abordar diferentes temáticas pedagógicas en el aula
Los conflictos bélicos en el planeta son una oportunidad de abordar diferentes temáticas pedagógicas en el aula C. GONZÁLEZ Ucrania, Irán, Palestina o Sudán son algunos nombres que aparecen con frecuencia en noticias, titulares y redes sociales debido a los enfrentamientos armados que los involucran con otras naciones o regiones del planeta. Hechos sobre los cuales la mayoría de los niños y jóvenes ha oído hablar y que les recuerdan que algo grave está pasando. Según datos del Comité Internacional de la Cruz Roja, en la actualidad hay alrededor de 130 conflictos bélicos activos en el mundo el doble que hace 15 años, que involucran directamente a unos 60 países.
Pese a su carácter negativo, se trata de situaciones que, a juicio de expertos en educación, pueden ser una oportunidad de abordar, con diferente profundidad según la edad de los alumnos, diversas temáticas a nivel pedagógico. Y servir, asimismo, para contener la angustia o los temores que este tipo de acontecimientos generan en algunos estudiantes.
“Son temas súper importantes, pero delicados de tratar, que requieren de una planificación y una reflexión pedagógica previa bien importante, sobre todo pensando en los distintos niveles (cursos) que uno enfrenta”, plantea Manuel Ignacio Calcagni, profesor de Historia y ganador del Global Teacher Prize Chile 2020.
Se trata de “situaciones fundamentales de abordar, porque para los niños, niñas y jóvenes son realidades de las que han oído hablar”, según Rodrigo Mayorga, historiador y director ejecutivo de Momento Ciudadano, entidad enfocada a promover la educación cívica y democrática. “No se trata de conflictos perdidos en algún lugar del mundo. Tienen implicancias globales, con una serie de atrocidades también. Por eso, lo primero es que es muy importante que la escuela se haga cargo de esto justamente porque también es una manera de reducir la ansiedad que genera en los niños”, enfatiza.
Analizar el valor de la paz y la democracia sobre todo por las crisis humanitarias que provocan, la historia y geografía de las zonas involucradas, el impacto social, cultural y económico a nivel local y global, el efecto ecológico y en el medio ambiente de este tipo de conflictos, así como ayudar a desarrollar un pensamiento crítico en los estudiantes, son algunas de las múltiples posibilidades pedagógicas que se abren. Por ejemplo, “toda esa cantidad de elementos que se lanzan, bombas y misiles, tienen componentes muy tóxicos, que dañan el medio ambiente.
Los efectos son de toda índole, históricos, económicos, naturales, demográficos, y cada uno se puede analizar en diferentes ramos”, comenta Ítalo Muñoz, director de la Escuela de Pedagogía en Historia, Geografía y Ciencias Sociales de la U. Católica del Maule. “Todo conflicto es un fenómeno social, tiene antecedentes, tiene orígenes. Esas causas además se pueden remontar a años, décadas o siglos. Se puede también comparar con otros conflictos, lo que permite entender que hay ciertas continuidades o recurrencias que son comunes, o en otros hay cosas que son muy particulares y específicas”, dice Mayorga. Diálogo Para Cristián Garay, académico del Instituto de Estudios Avanzados de la U. de Santiago, “si algo enseña la historia es que los conflictos son recurrentes. Las sociedades tienen esta mixtura entre lo que es el bien y el mal”. “La primera gran responsabilidad es reconocer que la paz es un bien, pero también entender que es algo utópico. Si no se le colocan límites, generamos ciudadanos incapaces de vivir en la adversidad, incapaces de reconocer la naturaleza del mundo como real y tenemos gente que se frustra o que se angustia”, plantea. Según Mayorga, “estos conflictos permiten educar sobre derechos humanos, sobre la importancia de la paz y del diálogo democrático como forma de resolución de conflictos.
Un trabajo que puede ser transversal a los distintos niveles de la escuela, según el tipo de testimonio o de experiencia con la cual eso se trabaja”. Lo anterior es clave, enfatiza, porque en momentos de crisis se puede generar una desvalorización del diálogo, en todo ámbito de cosas.
“Eso se puede trabajar mirando otros conflictos del pasado, del presente, y de qué manera esto se ha aprovechado, observando también por qué, cómo a veces las razones por las cuales este tipo de soluciones no funcionan es justamente porque los actores no están tomando las actitudes necesarias”. En tal sentido, para Calcagni estos conflictos también dan la oportuniPFA dad de “poner en valor los distintos acuerdos que hemos intentado encontrar como seres humanos a lo largo de la historia, a partir justamente de distintos conflictos”. Por ejemplo, precisa, todo el tema de los derechos humanos, que surgió con mucha fuerza tras la Segunda Guerra Mundial, pero que “hoy se está poniendo en duda.
Ni siquiera es un piso mínimo sobre el cual estemos construyendo nuestro relato”. Es importante también ofrecer relatos esperanzadores a través de iniciativas o personas que “a lo largo de la historia se han sobrepuesto o han contribuido a resolver estos temas”, dice Mayorga. “Eso da un sentido de agencia, de que es posible hacer algo.
De lo contrario, la probabilidad de que el estudiante piense que no hay nada que hacer es terrible”. “La clave es cómo podemos comunicar la urgencia de estos temas, pero sin que genere justamente una ansiedad que inmovilice, porque ahí de nuevo estamos perdiendo lo que estamos logrando”, puntualiza. Impacto emocional El exceso de información sobre estos conflictos en televisión, redes sociales o conversaciones de adultos puede tener un impacto emocional negativo en niños y adolescentes. “Aunque no se viven de manera directa, sí pueden generar miedo, angustia, inseguridad, porque no siempre distinguen bien la distancia o la probabilidad real de peligro que suponen”, comenta Romina Marzán, psicóloga de Grupo Cetep.
Más que con llantos, estas emociones se manifiestan a través de cambios en el estado de ánimo (más irritables), en el sueño o en evitar algunas cosas, como ver televisión o salir a la calle, precisa la especialista.
En los adolescentes, “se puede caer más en la desesperanza, en ver que está todo mal y no se puede arreglar”. De allí que Marzán aconseje a los padres a estar atentos a las informaciones a las que acceden sus hijos, con quiénes hablan, y establecer conversaciones para explicar dudas, acorde a la edad.
“Es importante no ocultar estos temas o que no sepan lo que está sucediendo, porque estamos en una interconectividad muy grande en que por un lado u otro lo van a saber, y es mejor que sea en la familia”. El colegio también juega un rol esencial en la contención emocional, agrega, y allí abordar estas temáticas en el aula resulta positivo.
Rol docente Abordar estas temáticas, enfatiza Calcagni, requiere por parte del docente “investigar, buscar fuentes, seleccionar aquellas que efectivamente tengan datos reales para hacer un análisis”, de manera de identificar fuentes confiables y ser capaz de reconocer las fake news. “Como se trata de conflictos actuales, es súper importante generar constantemente ejercicios de análisis de información, que permitan instalar una capacidad de pensamiento crítico en los estudiantes”, precisa. Mirada con la que concuerda Muñoz. “Dar a conocer las posturas, revisar antecedentes históricos, hacer lecturas críticas, analizar los dos lados del conflicto, que es una cosa que de repente se nos olvida, y ver los intereses detrás.
Son análisis profundos que necesitan de estudiantes informados”. Y de docentes bien preparados, agrega, ya que son quienes deben guiar esta reflexión en el aula.. N Analizar el valor de la paz y la democracia, la historia y geografía de las zonas involucradas, el impacto social, cultural y económico, o su efecto ecológico, permite desarrollar un pensamiento crítico en los estudiantes y obtener las herramientas para enfrentar las potenciales implicaciones que pueden tener en sus vidas, directa o indirectamente.
Tratar estos acontecimientos también ayuda a contener la ansiedad que generan: Impacto emocional El exceso de información sobre estos conflictos —en televisión, redes sociales o conversaciones de adultos— puede tener un impacto emocional negativo en niños y adolescentes. “Aunque no se viven de manera directa, sí pueden generar miedo, angustia, inseguridad, porque no siempre distinguen bien la distancia o la probabilidad real de peligro que suponen”, comenta Romina Marzán, psicóloga de Grupo Cetep.
Más que con llantos, estas emociones se manifiestan a través de cambios en el estado de ánimo (más irritables), en el sueño o en evitar algunas cosas, como ver televisión o salir a la calle, precisa la especialista.
En los adolescentes, “se puede caer más en la desesperanza, en ver que está todo mal y no se puede arreglar”. De allí que Marzán aconseje a los padres a estar atentos a las informaciones a las que acceden sus hijos, con quiénes hablan, y establecer conversaciones para explicar dudas, acorde a la edad.
“Es importante no ocultar estos temas o que no sepan lo que está sucediendo, porque estamos en una interconectividad muy grande en que por un lado u otro lo van a saber, y es mejor que sea en la familia”. El colegio también juega un rol esencial en la contención emocional, agrega, y allí abordar estas temáticas en el aula resulta positivo.
Rol docente Abordar estas temáticas, enfatiza Calcagni, requiere por parte del docente “investigar, buscar fuentes, seleccionar aquellas que efectivamente tengan datos reales para hacer un análisis”, de manera de identificar fuentes confiables y ser capaz de reconocer las fake news. “Como se trata de conflictos actuales, es súper importante generar constantemente ejercicios de análisis de información, que permitan instalar una capacidad de pensamiento crítico en los estudiantes”, precisa. Mirada con la que concuerda Muñoz. “Dar a conocer las posturas, revisar antecedentes históricos, hacer lecturas críticas, analizar los dos lados del conflicto, que es una cosa que de repente se nos olvida, y ver los intereses detrás. Son análisis profundos que necesitan de estudiantes informados”. Y de docentes bien preparados, agrega, ya que son quienes deben guiar esta reflexión en el aula. Un informe del Comité Internacional de la Cruz Roja establece que actualmente hay alrededor de 130 conflictos bélicos activos en el mundo, el doble que hace 15 años. La invasión Rusia en Ucrania, en la foto, es uno de ellos.