Columnas de Opinión: Día del Libro: el profesor que escribe futuros
Columnas de Opinión: Día del Libro: el profesor que escribe futuros Cada abril celebramos el Día del Libro, una fecha que nos invita a recordar que leer no es solamente decodificar palabras, sino abrir puertas, construir pensamiento y transformar vidas. Desde la pedagogía, el libro no es un objeto decorativo en una biblioteca escolar, es una herramienta de justicia, de equidad y de esperanza. En educación básica, enseñar a leer va mucho más allá de la alfabetización inicial. Leer significa aprender a mirar el mundo con sentido crítico, descubrir la propia voz y reconocer que cada estudiante también tiene una historia que merece ser contada. Allí, el rol del profesor se vuelve profundamente humano, no solo enseña contenidos, sino que acompaña trayectorias, interpreta silencios y ayuda a escribir proyectos de vida. Siempre he pensado que un profesor tamCristian Ferrada Ferrada, académico de Pedagogía en Educación General Básica, Universidad de Los Lagos (ULagos) Sede Chiloé bién es un escritor. No necesariamente de novelas o poemas, sino de vidas. Escribe en la memoria de sus estudiantes con cada palabra de aliento, con cada oportunidad que ofrece, con cada expectativa que decide no abandonar. Es también lector de emociones, sabe cuándo un niño necesita una explicación y cuándo necesita simplemente ser escuchado. Nuestra tradición literaria chilena nos recuerda esa misión. Gabriela Mistral, maestra rural antes que Premio Nobel, comprendió que educar era un acto de amor y de responsabilidad social. Su poesía y su pensamiento pedagógico siguen enseñándonos que la escuela debe ser un espacio de dignidad y ternura. Isabel Allende, con su narrativa poderosa, nos muestra cómo la memoria y la identidad construyen comunidad. Y Pablo Neruda nos recordó que incluso en lo cotidiano habita la belleza, y que las palabras pueden hacer visible lo invisible. Desde la formación docente y especialmente en contextos escolares diversos, rurales e insulares como los nuestros, promover la lectura es también un acto de vinculación con el territorio. Leer a Chile, leer nuestras comunidades y leer nuestras infancias es parte esencial de enseñar. En tiempos de inteligencia artificial, pantallas y velocidad, el libro sigue ofreciendo algo insustituible como son la pausa, reflexión y profundidad. Quizás por eso sigue siendo tan necesario. Porque educar, en el fondo, también es eso, ayudar a otros a escribir su propia historia, con mejores palabras y con más posibilidades de futuro.. COLUMNA