Columnas de Opinión: Sobre Nueva York: Cómo edifican
Columnas de Opinión: Sobre Nueva York: Cómo edifican CÓMO EDIFICAN Buscando comprender el espíritu norteamericano, la viajera se hace estos lotes de averiguación: ¿ cómo edifican? ¿ En qué casa viven? ¿ Cómo se divierten? ¿ Cómo creen? ¿ Cómo educan? Naturalmente, lo primero que se impone es cómo edifican.
Nueva York es mas que ninguna ciudad moderna una voluntad frenética de edificación; la verdad primera que ella nos entrega desde que el barco pasa la estatua clásica es la de sus masas soberanas de comercio y de vivienda. Pasada una semana, pasado un mes, el asombro no se ha gastado.
Edifican como un pueblo que no acepta ni una sola idea individualista de la vida; construyen lo mismo que legislan, lo mismo que educan y lo mismo que rezan: para el grupo, sea este grande o inmenso. Me dolería comenzar con las catedrales de comercio y con las piramides de la banca; es mejor que empiece con un templo, y con el que ellos creen que sera el mejor.
Barrio de la Universidad de Columbia, barrio mío, el que más camino y el que tengo que querer. .. Los domingos, mis amigos colombianos que me hacen una especie de guardia católica, me llevan a oír misa a la capilla francesa que está a cien pasos. Regresando, nos detiene la casa monumental de oración que se llama San Juan el Divino; nos para en seco con la masa y con la aureola musical que alcanza hasta la calle.
Entramos por ambas cosas: donde suena el órgano, yo me siento golpeada por el imperativo de entrar, o más bien, los huesos se me quedan clavados gozando el viejo deleite como los de un perro que oye hablar detrás de una puerta a su amo sobrenatural. Este pueblo norteamericano aparece a cada minuto al que lo mira sin pestañeo como una nación de contrastes, como el campo de la lucha más rabiosa de los opuestos. Es lo que en el desconcierta más, lo que más intriga a sus averiguadores.
Buscando patrono para lo que sera su mayor catedral pudieron tomar a San Pedro fundador, símbolo del dominio; lo encontraron demasiado católico y fue eliminado; pudieron escoger a San Pablo, el segundo fundador, por la espada esgrimida y por el rayo cocido a su cabeza; o pudieron quedarse con San Mateo, que es el evangelista más anecdótico, o como dirían ellos, más realista. No optaron por ninguno de los mentados, sino por el vertiginoso San Juan del Apocalipsis. Construida en el riñón universitario de la ciudad, sobre un suelo fabulosamente caro, los empresarios se las han arreglado para comprar nada menos que poco más de cinco hectáreas de tierra.
El templo será el cuarto en extensión, después del de San Pedro de Roma, de la mezquita de Córdoba y de la catedral de Sevilla; tiene capacidad para diez mil sillas y para cien mil fieles. El patrono de las visiones liberadas de horizonte estará contento de escuchar cien mil voces que subiran desde Nueva York en un cono de fuego pidiéndole gracia para la terrible ciudad.
La catedral fue pensada y construida primero en estilo romano; aquello era demasiado clásico para ser soportado en medio de la ciudad cubista y los empresarios rectificaron la construcción, perdiendo materiales echados abajo y desbaratando muchos dineros.
El único OBRAS COMPLETAS DE GABRIELA MISTRAL IV CUADERNO: AMÉRICA estilo que por algún lado, aunque sea oblicuo, puede embonar con la Nueva York de torres desatadas, es el gótico, una especie de súper gótico que dispare sus flechas a la altura de los rascacielos. Se adoptó el gotico francés, aunque mejor pudo adoptarse el germano, dentro de esas intenciones. Apuntemos a los constructores una decisión que es heroica en Estados Unidos. Por lealtad hacia el gótico, el templo ha sido construido en piedra, rechazandose el material unánime del país, el único en que aquí se concibe una construcción, o sea, el cemento armado. La catedral de San Juan el Divino fue comenzada en 1916; el coro, las siete capillas ambulatorias y parte de la nave estan rematadas. Los guías recuerdan a los visitantes que algunas catedrales europeas tardaron siete siglos y que la piedad de Nueva York va más de prisa. Es verdad, a causa de que el fervor se halla aquí servido por mas dineros y por una decoracion atendida con menos meticulosidad, además de que el original cuesta siempre más que las copias.
Esta prisa irá en aumento; en diez años más saldrán de un molde de construcción las 48 catedrales de los 48 estados, de un golpe, como los foros y las demás cosas. .. La idea que preside la fábrica de San Juan es digna de marcarse. Ha querido hacerse un templo de la secta episcopal con vistas a la universidad. La idea de lo universal trabaja mucho a los Estados Unidos.
Este país que esquiva a la Sociedad de las Naciones no la esquiva por cosmopolita, sino porque el estima que cualquier MISTRAL REGION Selección por Rodrigo Marcone Corporación LatiSUR30. 30 ATISUR universalismo debe tejerse en tomo suyo, como la pulpa alrededor del hueso tónico.
Los constructores de San Juan el Divino saben que las religiones están más divididas en sensibilidades religiosas que en sectas; que las palabras anglicanismo o presbiterianismo, o calvinismo, no dicen mucho y que hay un anglicanismo inglés, uno escandinavo, uno francés. .. Adulando afectuosamente las modalidades de esta región dentro de las razas, los constructores de San Juan han buscado crear un tipo de universalidad que acepta los localismos, los considera y los sirve en sus achaques de diferencia.
La fidelidad en la interpretación de los ambientes nacionales deja bastante que desear y a veces no sabríamos sin la explicación del guía si esta célula de plegaria es escandinava y es inglesa la de unos pasos más allá. En todo caso se ha hecho lo posible por diversificar y por expresar la diversidad. La intención está bien, está muy bien. Cuando los Estados Unidos políticos entiendan como los Estados Unidos religiosos los derechos imperativos de la sensibilidad y acaten sus derechos, muchas cosas arreglaremos con ellos. TEXTOS Obra Reunida de Gabriela Mistral Tomo VII Prosa Ediciones Biblioteca Nacional de Chile. Columnista - Espacio de Opinión TEXTOS Obra Reunida de Gabriela Mistral Tomo VII Prosa Ediciones Biblioteca Nacional de Chile