Columnas de Opinión: La "super gripe" llegó a Chile: ¿ cómo actuar?
Columnas de Opinión: La "super gripe" llegó a Chile: ¿ cómo actuar? En diciembre, el Instituto de Salud Pública (ISP) de Chile confirmo el primer caso de influenza A H3N2 subclado K en el país, lo que marcó un momento crítico para la vigilancia epidemiológica. Este subtipo viral es una señal de alerta que nos recuerda la constante evolución de los virus respiratorios. El subclado K del H3N2 ha mostrado una capacidad de transmisión eficiente y ha circulado con intensidad en el hemisferio norte durante los últimos meses. En Europa y Norteamérica, se asoció con aumentos precoces de consultas respiratorias y hospitalizaciones, especialmente en adultos mayores. ¿Por qué deberíamos preocuparnos? La influenza no es un resfrío común. Cada año, causa entre 3 y 5 millones de casos graves en el mundo y hasta 650.000 muertes, según la Organización Mundial de la Salud. Los subtipos H3N2 son particularmente problemáticos porque tienden a provocar epidemias más graves, especialmente en adultos mayores y en personas con enfermedades crónicas. Su capacidad de mutación constante desafía nuestra inmunidad previa y requiere la generación de nuevas vacunas para una protección total. Históricamente, las temporadas dominadas por H3N2 se han asociado a mayor sobrecarga hospitalaria y a una menor eficacia relativa de la vacuna en adultos mayores, lo que obliga a reforzar estrategias complementarias de prevención. La variante H3N2 subclado K parece ser muy contagiosa, pero no tan grave, sobre todo en personas que tienen su programa de vacunación al día. Esto refuerza la evidencia de que la vacunación no siempre previene la infección, pero sí reduce sustancialmente las formas graves, las complicaciones y la mortalidad. La llegada de este subclado a Chile, en pleno verano, podría parecer contradictoria, pero los virus respiratorios no respetan los calendarios. El turismo internacional, los viajes de negocios y el retorno de compatriotas de zonas donde el virus circula activamente crean puentes epidemiológicos que facilitan la introducción de nuevas variantes. Pero no tenemos que alarmarnos, sino que prepararnos. La llegada de esta variante K a Chile en verano no parece ser un problema inmediato, ya que los virus respiratorios tienden a disminuir su impacto en esta época. El verdadero desafío llegará en los próximos meses. La temporada de influenza en Chile suele extenderse de abril a septiembre. Si el subclado K se establece en nuestra población, podríamos enfrentar una temporada invernal más intensa de lo habitual.. Dr. Claudio Cabello y Dr. Jorge Soto Centro de Investigación de Resiliencia a Pandemias UNAB OPINIÓN