EDITORIAL: Nuevas advertencias del CFA
EDITORIAL: Nuevas advertencias del CFA R eiterando la línea de las últimas advertencias realizadas por el organismo, el Consejo Fiscal Autónomo (CFA) acaba de emitir un nuevo informe donde vuelve a poner de manifiesto sus preocupaciones sobre el cumplimiento de las metas fiscales de este año, y también levanta importantes advertencias acerca de la discusión presupuestaria para 2026.
Respecto de este año, el CFA plantea que las proyecciones contenidas en el último Informe de Finanzas Públicas de la Dirección de Presupuestos anticipan un nuevo incumplimiento de las metas, lo que debe ser evitado para impedir un deterioro adicional en la credibilidad de la regla fiscal. Pero, además, las proyecciones para este año descansan sobre supuestos de acciones correctivas que requieren medidas legislativas que no se han aprobado. Como tal, el riesgo de un nuevo incumplimiento ha aumentado, lo que exige acelerar planes de ajuste del gasto. El Gobierno debe tomar muy en serio esta advertencia, especialmente considerando el período electoral en que se encuentra el país. En el centro de este problema está una sistemática sobreestimación de los ingresos fiscales estructurales. En efecto, de acuerdo con el CFA, más que por un gran impulso de gasto, las metas fiscales están amenazadas por proyecciones de ingresos que no se han materializado. Así, el sinceramiento de los niveles de ingresos estructurales y de las proyecciones hacia adelante es hoy, posiblemente, el principal desafío para las autoridades fiscales. Y es que a las múltiples expectativas incumplidas de recaudación de sucesivas reformas tributarias se suma la dificultad del Gobierno para reconocer los menores ingresos estructurales. Existe por parte del Ejecutivo un incentivo a sobreestimar estos, toda vez que ello permite un mayor nivel de gasto.
Debido a que la situación fiscal en Chile era en el pasado muy holgada, la postergación del reconocimiento de menores ingresos no pareció tan importante, pero en la actualidad los límites de endeudamiento se han activado y, por lo mismo, urge sincerar las estimaciones.
Por ello, para que el presupuesto de 2026 sea responsable no basta que cumpla nominalmente con la meta planteada de un déficit estructural de 1,1% del PIB, sino que debe hacerlo sobre la base de ingresos estructurales realistas.
Esta situación debe ser incorporada en las proyecciones de los candidatos presidenciales, pues las implicancias sobre déficit fiscal y deuda del gobierno de sus planes de ajuste y de las modificaciones tributarias que proyectan deben partir de una estimación certera de los ingresos. De otro modo, el deterioro fiscal se puede profundizar. Para que el presupuesto 2026 sea responsable no basta ajustarse a las metas, sino hacerlo sobre proyecciones de ingresos realistas. Nuevas advertencias del CFA.