Autor: Cinthya Jara Riquelme Directora Género Universidad Católica de la Santísima Concepción (UCSC)
Columnas de Opinión: Feliz Día de la Madre
Columnas de Opinión: Feliz Día de la Madre Cada mes de mayo en Chile abundan los reconocimientos simbólicos por el Día de la Madre.
Sin embargo, esta fecha también invita a reflexionar más allá de los legítimos homenajes, saludos y obsequios, para observar, sin velos ni maquillaje, una realidad marcada por profundas desigualdades: el trabajo doméstico y de cuidados no remunerado sigue recayendo principalmente en las mujeres, condicionando sus oportunidades y trayectorias personales, laborales y académicas.
Según la II Encuesta Nacional sobre Uso del Tiempo del Instituto Nacional de Estadísticas (2023), cuyo propósito es medir cómo las personas distribuyen su tiempo, especialmente en torno al trabajo no remunerado, se evidencia una brecha persistente: sin importar las características de la población, las mujeres destinan en promedio 2 horas y 5 minutos diarios más que los hombres a estas labores. La mayor desigualdad se concentra en el cuidado de miembros del hogar y de otros hogares, donde la carga femenina continúa siendo predominante. Esta situación se replica en todas las regiones del país y con independencia de la condición de actividad económica. Las mujeres dedican más tiempo al trabajo no remunerado en tres dimensiones: cuidados, labores domésticas y apoyo a otros hogares. Destaca, además, el aumento del tiempo destinado al cuidado en los tramos de edad entre 25 y 44 años y entre 45 y 54 años, superando en ambos casos las cuatro horas diarias. En regiones como Biobío y Nuble, la brecha alcanza en promedio 2 horas y 13 minutos diarios, situándose entre las más altas del país. Si bien el Estado, los organismos internacionales y el mercado han avanzado en visibilizar esta problemática estructural, el desafío sigue siendo mayor. Esto implica reconocer el cuidado como un pilar esencial para sostener la vida, el funcionamiento de la economía y el bienestar de las comunidades.
Su valorización no es solo simbólica: estimaciones recientes señalan que el trabajo de cuidados representa el 19,2% del PIB ampliado de Chile, lo que lo posiciona como uno de los sectores más relevantes, aunque históricamente invisibilizado.
A ello se suman factores que complejizan este escenario: el aumento del costo de la vida, las tensiones económicas globales, el envejecimiento acelerado de la población y la creciente participación de las mujeres en el mercado laboral. Este entramado exige respuestas articuladas y sostenibles. En esa línea, el "diamante de los cuidados", propuesto por Shahra Razavi, ofrece una hoja de ruta para avanzar desde una responsabilidad individual hacia una corresponsabilidad compartida social y pública. Desde las instituciones de educación superior, este desafío interpela directamente. Promover una cultura del cuidado implica avanzar en normativas, políticas y prácticas que favorezcan la conciliación entre la vida personal, académica y laboral. Lejos de reducir los estándares de excelencia, este enfoque permite construir una excelencia más humana, justa y sostenible. Las universidades están llamadas no solo a formar profesionales competentes, sino también a contribuir en la reducción de las desigualdades. En este día, reconocer a las madres implica mucho más que agradecer su esfuerzo: significa asumir el compromiso de transformar las condiciones que hacen del cuidado una carga desigual. Solo así el homenaje dejará de ser un gesto anual y se convertirá en una práctica real de justicia social. Autor: Cinthya Jara Riquelme Directora Género Universidad Católica de la Santísima Concepción (UCSC).