Autor: PAULA MONTEBRUNO R.
Envejecimiento de la población tensiona al sistema financiero
Envejecimiento de la población tensiona al sistema financiero Chile enfrenta un envejecimiento acelerado que comienza a redefinir el funcionamiento del sistema financiero. La llamada economía plateada concepto surgido en Japón en los años 70 agrupa las actividades económicas orientadas a personas de 50 años o más y hoy se instala como un eje clave de desarrollo. Según el Instituto Nacional de Estadísticas (INE), el 31% de la población chilena, equivalente a 6,5 millones de personas, ya pertenece a este grupo.
Las proyecciones indican que hacia 2050 serán 10 millones y representarán el 42,5% del total, lo que posicionaría al país como el más envejecido de América Latina, de acuerdo con el Programa Conocimiento e Investigación en Personas Mayores (Cipem). El estudio “Un enfoque financiero de la economía plateada en Chile”, de la Comisión para el Mercado Financiero (CMF), advierte que este segmento enfrenta vulnerabilidades relevantes. Una de ellas es que el 90% de sus activos son viviendas, por lo que esta población cuenta con escasa liquidez para enfrentar contingencias. “También se observa una baja inclusión digital, ya que menos del 50% usa internet con regularidad y solo un 5% ha recibido capacitación formal.
Esto da cuenta de un espacio para que el sistema financiero pueda adecuarse a las necesidades de este segmento, destacando como herramientas la educación financiera, la digitalización inclusiva y el desarrollo de productos financieros adaptados a la longevidad, como seguros de largo plazo, hipoteca revertida, entre otros”, apuntan desde la CMF. Pese a estas brechas, el estudio destaca el potencial económico de este grupo. La población “plateada” concentra una parte significativa de los recursos del país: el 86% de la riqueza neta de los hogares y el 76% de los microemprendimientos en Chile. Sistema diseñado para una población más joven “El sistema financiero chileno es robusto, pero fue diseñado para una población más joven. La evidencia muestra que todavía existe una brecha importante en cómo ese sistema atiende los adultos mayores. Hay brechas en acceso, uso y calidad de los servicios financieros, como ha documentado la CMF”, señala Sebastián Gallegos, académico de la Universidad Adolfo Ibáñez (UAI), quien destaca avances graduales hacia una mayor inclusión. En la misma línea, Octavio Vergara, director ejecutivo de la organización SelloMayor, advierte que los desafíos son estructurales. “Chile tiene una buena base, especialmente en términos de bancarización y desarrollo institucional, pero no está completamente preparado para el envejecimiento de la población”, afirma. El foco coinciden ya no está solo en el acceso, sino en el uso efectivo. “Hoy, el principal desafío no es el acceso, sino el uso efectivo; muchas personas mayores tienen productos financieros, pero enfrentan dificultades para entenderlos, utilizarlos o confiar en los canales digitales”, agrega Vergara. Las principales dificultades combinan factores tecnológicos y estructurales.
Sebastián Gallegos advierte que “muchos adultos mayores no cuentan con capacitación para operar en canales digitales” y que “muchos servicios presentan interfaces complejas, procesos poco intuitivos y requisitos que no se ajustan a las condiciones de la vejez”. A ello se suman problemas más profundos, “como el déficit en educación financiera y el riesgo de exclusión regulatoria, que podrían profundizar las brechas si no se abordan con un enfoque inclusivo”, advierte el académico UAI.
Octavio Vergara, en tanto, identifica cinco barreras clave: la brecha digital “que no es solo falta de habilidades, sino también miedo, complejidad en las plataformas y falta de acompañamiento”; productos poco adaptados a la longevidad; mayor exposición a fraudes; experiencias de atención poco amigables, y “la fragilidad económica de una parte importante de las personas mayores, lo que limita su acceso y uso de servicios financieros”. Nuevo campo para la industria financiera Pese a las brechas, el envejecimiento de la población abre un campo de desarrollo para la industria financiera. En este sentido, la CMF destaca avances institucionales y regulatorios.
“La Estrategia Nacional de Inclusión Financiera (ENIF) reconoce a esta población como un grupo prioritario, reforzando la importancia de que las instituciones financieras ofrezcan productos y programas educativos adaptados a sus necesidades”, indican desde el organismo.
Entre los avances concretos, la CMF destaca innovaciones en el mercado de seguros, como rentas vitalicias con cláusulas de aumento (temporal o diferido) diseñadas para cubrir tanto los gastos iniciales de la jubilación como los costos asociados a la dependencia en etapas más avanzadas. Asimismo, se enfatiza la necesidad de fortalecer modelos de atención híbridos que combinen canales digitales con atención presencial, especialmente para quienes no cuentan con autonomía tecnológica. De cara al futuro, el desafío será más profundo.
“La sostenibilidad del sistema y su profundización dependerá de su capacidad de adecuarse para responder a las demandas del envejecimiento, con productos financieros innovadores, como la creación de seguros de dependencia formal, y productos de inversión que permitan gestionar la longevidad de manera autónoma. También, de una digitalización inclusiva que utilice un diseño gerontológico con interfaces simples y seguras para reducir el miedo al error y prevenir fraudes”, indican desde la CMF.
Autor: PAULA MONTEBRUNO R.. Las personas de 50 años o más ya representan el 31% de los chilenos y concentran gran parte de la riqueza del país, pero enfrentan rezagos en educación financiera, digitalización y uso efectivo de servicios. DESAFÍOS DE LA ECONOMÍA PLATEADA: Las principales dificultades combinan factores tecnológicos y estructurales.