Autor: NICOLÁS GARCÍA DE VAL
De guerra rápida a desgaste: el balance de un mes de conflicto en Medio Oriente
De guerra rápida a desgaste: el balance de un mes de conflicto en Medio Oriente La guerra en Irán terminará en “semanas, no meses”, dijo el secretario de Estado, Marco Rubio, tras reunirse con sus socios del G7 en Francia.
No obstante, a un mes del inicio de la guerra entre Irán, Estados Unidos e Israel esa idea parece cada vez menos probable a medida que evoluciona desde una campaña militar concebida como rápida hacia una confrontación de desgaste.
El conflicto estalló el 28 de febrero, cuando Estados Unidos e Israel lanzaron una serie de ataques contra instalaciones militares iraníes, incluidos sistemas de defensa aérea, plataformas de lanzamiento de misiles y centros de infraestructura militar. Desde entonces, los enfrentamientos se han extendido a distintos frentes e incorporado operaciones indirectas a través de actores aliados en Medio Oriente. Menos lanzamientos, pero más selectivos En las primeras semanas, Irán respondió a los bombardeos con ataques contra Israel y contra bases estadounidenses en la región. Con el paso del tiempo, sin embargo, ese patrón comenzó a modificarse.
Análisis publicados por centros de estudios como el Atlantic Council, el Institute for the Study of War o el Carnegie Endowment for International Peace sostienen que Teherán ha reducido los lanzamientos masivos y ha optado por acciones más dispersas y selectivas, muchas veces mediante drones o ataques indirectos. Para Freddy Khoueiry, analista de seguridad global en la firma de inteligencia estratégica RANE, ese giro refleja una adaptación deliberada a las condiciones del campo de batalla. En las primeras etapas, explica, Irán absorbió los golpes iniciales y respondió de forma amplia; luego ajustó su estrategia hacia una guerra de desgaste. “El objetivo no es ganar rápidamente, sino resistir más tiempo y presionar a sus oponentes para que abandonen sus metas”, sostiene. En lugar de buscar un impacto decisivo e inmediato, Teherán apunta ahora a elevar gradualmente el costo militar y económico para sus adversarios, mientras preserva sus propias capacidades, dice el analista. Esa reorientación también podría responder a las pérdidas sufridas durante los ataques iniciales.
De acuerdo con evaluaciones militares citadas por el CSIS, las fuerzas estadounidenses e israelíes han concentrado buena parte de sus operaciones en destruir lanzadores de misiles, infraestructura logística y sistemas de drones, con el objetivo de degradar la capacidad ofensiva iraní y reducir el ritmo de sus ataques. En sentido inverso, el desarrollo del conflicto ha obligado a EE.UU. e Israel a revisar sus propias expectativas. Ambos países apostaban por resultados rápidos mediante una campaña aérea intensiva, pero la realidad de la guerra los ha llevado a prepararse para un escenario más prolongado. “Ahora se preparan para una campaña sostenida, con ataques continuos destinados a degradar las capacidades iraníes con el tiempo”, afirma Khoueiry. En esa línea, Irán denunció ayer que varias de sus instalaciones nucleares fueron atacadas, luego de que Israel amenazara con “escalar y expandir” su campaña contra Teherán. La clave económica de la crisis regional Fuera del ámbito estrictamente militar, la guerra ha generado preocupación entre los aliados occidentales por sus efectos sobre los mercados energéticos, el comercio internacional y la estabilidad regional. El estrecho de Ormuz corredor por el que transita cerca del 20% del petróleo mundial se ha convertido en uno de los principales focos de tensión. Funcionarios estadounidenses han advertido que cualquier interrupción prolongada en esa vía podría tener consecuencias económicas globales, lo que ha impulsado conversaciones sobre mecanismos internacionales para garantizar su seguridad una vez concluido el conflicto. La estrategia de desgaste de Irán también se enfoca en esa zona y ha advertido que una prolongación de la guerra “destruiría” la economía mundial. El aspecto económico ha hecho que el conflicto ponga en una posición incómoda a varios países de la región. Arabia Saudita e Irak, que comparten fronteras o intereses económicos directos con Irán, han llamado públicamente a la desescalada y evitado alinearse de forma explícita con ninguno de los bandos.
Riad, en particular, ha mantenido una postura de cautela: aunque sus relaciones con Teherán son históricamente tensas, una guerra prolongada en su vecindad representa una “amenaza existencial” para el país y para los flujos de inversión que sostienen su agenda de modernización económica, de acuerdo con Hussein Ibish, experto del Arab Gulf States Institute. En paralelo, las gestiones diplomáticas continúan de forma indirecta, con mediadores regionales explorando posibles canales de negociación entre Washington y Teherán. Estados UniESSERPECNARF dos presentó recientemente un plan de 15 puntos para alcanzar la paz, pero por ahora, no ha habido ningún avance significativo que permita anticipar un acuerdo. Según Khoueiry, el conflicto atraviesa una fase de alta intensidad que podría prolongarse si ninguna de las partes logra imponer una ventaja decisiva. “Se está volviendo más largo, más complejo y más difícil de contener”, advierte. Por ahora, ninguno de los dos bandos ha logrado una ventaja decisiva en el campo de batalla.
Aunque Estados Unidos e Israel sostienen que han degradado parte de la infraestructura militar iraní, evaluaciones de inteligencia citadas por The Wall Street Journal indican que Teherán aún conserva una porción significativa de su arsenal de misiles y drones, lo que le permite mantener ataques intermitentes en la región. Mientras tanto, las embestidas continúan.
Esta semana, fuerzas iraníes lanzaron una nueva ronda de drones contra posiciones en la región; Estados Unidos e Israel respondieron con bombardeos sobre infraestructura militar en el norte del país, reforzando la idea de que el conflicto podría continuar y de que las “semanas” que pronosticó Rubio podrían extenderse. CENTRALES NUCLEARES Estados Unidos e Israel atacaron ayer dos instalaciones nucleares y algunas plantas de acero en Irán.
En respuesta, Teherán amenazó que cobrará “un gran precio”. n “Interés” iraní El secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, afirmó ayer que Irán no ha dado una respuesta a un plan para poner fin a la guerra, pero ha enviado “mensajes” que muestran interés por la vía diplomática. “Todavía no la hemos recibido”, dijo Rubio a los periodistas en París tras las conversaciones del G7.
“Hemos tenido un intercambio de mensajes e indicios por parte del sistema iraní lo que quede de él sobre una disposición a hablar de ciertas cosas”. Estados Unidos entregó una propuesta de paz de 15 puntos recientemente a Irán, a través de intermediarios, pero Teherán la rechazó debido a exigencias consideradas “maximalistas”. Autor: NICOLÁS GARCÍA DE VAL. El secretario de Estado, Marco Rubio, dijo ayer que la situación se prolongará por “semanas, no meses”, pero la falta de progresos diplomáticos y la respuesta iraní anticipan un enfrentamiento largo. La operación militar comenzó el 28 de febrero CENTRALES NUCLEARES Estados Unidos e Israel atacaron ayer dos instalaciones nucleares y algunas plantas de acero en Irán.
En respuesta, Teherán amenazó que cobrará “un gran precio”. n “Interés” iraní El secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, afirmó ayer que Irán no ha dado una respuesta a un plan para poner fin a la guerra, pero ha enviado “mensajes” que muestran interés por la vía diplomática. “Todavía no la hemos recibido”, dijo Rubio a los periodistas en París tras las conversaciones del G7.
“Hemos tenido un intercambio de mensajes e indicios por parte del sistema iraní —lo que quede de él— sobre una disposición a hablar de ciertas cosas”. Estados Unidos entregó una propuesta de paz de 15 puntos recientemente a Irán, a través de intermediarios, pero Teherán la rechazó debido a exigencias consideradas “maximalistas”. IRÁN NO HA DADO un balance oficial de los muertos en la guerra. En la foto, un funeral en el sur de Teherán.