Columnas de Opinión: Verano y adolescentes neurodivergentes
Columnas de Opinión: Verano y adolescentes neurodivergentes La llegada de las vacaciones suele asociarse a descanso. Sin embargo, para muchos adolescentes neurodivergentes, el quiebre de la rutina escolar implica un incremento de la carga mental: más decisiones, menos estructura y mayor exposición a contextos sensorialmente exigentes. Confundir ese desafío con "falta de ganas" es un error que perpetua el malestar. Una respuesta posible y efectiva es diseñar, de manera colaborativa, una estructura flexible pero predecible. Construir una lista de "deseos de vacaciones" con el adolescente, anticipar escenarios, acordar horarios aproximados de comidas y descanso, y establecer reglas claras del hogar reduce la incertidumbre y facilita la participación significativa. No se trata de rigidizar el verano, sino de ofrecer anclas temporales y sensoriales que cuiden el bienestar. También es imprescindible observar señales de sobreestimulación-cansancio excesivo, irritabilidad, rechazo a actividades antes agradables, aislamiento, problemas de sueño-y responder con validación: disminuir demandas, ajustar planes, priorizar la seguridad emocional por sobre el cumplimiento del panorama. La prevención de crisis pasa por aceptar que el confort sensorial y la previsibilidad son condiciones de participación, no concesiones. El verano puede y debe ser una oportunidad real de recarga. Si las familias, escuelas y municipios promueven actividades con anticipación informada, alternativas de retiro temporal y tiempos acotados de exposición, avanzamos hacia entornos más amables. Apostar por la previsibilidad no es renunciar a la libertad: es habilitarla con cuidado y respeto por la diversidad. OPINIÓN Paulina Fermandois Poblete Académica Terapia Ocupacional U. Andrés Bello, sede Viña del Mar. OPINIÓN Paulina Fermandois Poblete Académica Terapia Ocupacional U. Andrés Bello, sede Viña del Mar