Autor: Por Juan Paulo Iglesias
Elevando la discusión:
Elevando la discusión: Volver a empezar "A partir de cierto punto no hay vuelta atrás, ese es el punto que hay que alcanzar", escribía Franz Kafka y lo recuerda William Boyd en el epígrafe de su última novela aparecida en español La Luna de Gabriel. Y más allá del libro de Boyd que es una historia de espionaje que homenajea lo mejor de John Le Carré, la cita kafkiana resuena en algo con los tiempos actuales.
No sólo porque son tiempos de metamorfosis, donde como si de Samsa se tratara, el mundo está cambiando -ya sea por eso del viejo y el nuevo orden como por lo de la arremetida de la IA-, sino también porque por acá algo de eso anda flotando en el ambiente, según algunos.
Lo sugiere, por ejemplo, Claudio Alvarado Rojas, al apuntar que, tras el cambio de gabinete, La Moneda enfrenta "el momento idóneo para marcar un punto de inflexión". La ocasión, dice, para que el gobierno recupere "el control de la agenda" y convierta la crisis en una oportunidad.
Debe aprovechar "la cuenta pública ante el Congreso pleno para saldar una tarea pendiente: dibujar un horizonte de esperanza que vuelva verosímil la convicción presidencial de que 'todo va a estar bien'. Es un asunto de relato.
Y si es verdad eso de "que el hombre es un animal que cuenta historias, llegó el momento", según Alvarado, "de que el Presidente Kast le cuente su historia al país". Pero sea así o no, el hecho, según Ascanio Cavallo, es que el cambio de gabinete "tuvo una de azúcar y otra de agraz para el gobierno". Porque si bien "el presidente", dice, "decidió hacerse cargo de los problemas en su primera fila sin ceder a esas interminables agonías de otros gobiernos que se resisten a dar la razón a sus críticos", también lo es -y esta es la agrazque con el cambio admitió "que hubo gruesos errores en la designación de la primera línea". Y esa es la otra dimensión de la operación ministerial, apunta Cavallo, porque "la errónea elección de al menos dos ministras es responsabilidad del presidente -del individuo y de su entorno cercanoy ahí es donde hay que buscar la profundidad del problema con el que se encontró Kast". Pero como decía George Bernard Shaw, "quienes no pueden cambiar su mente no pueden cambiar nada". Y a la luz de lo que plantea Max Colodro, en el cambio de gabinete hubo algo de eso.
La decisión sentó un claro precedente. "El presidente", dice, "no prolongará situaciones cuando llegue a la convicción de que hay áreas que no están funcionando". "La señal para los ministros", apunta Colodro, "es categórica". Como también lo es la apuesta por "un diseño que deja a Claudio Alvarado como jefe indiscutido del gobierno". Y que "como toda apuesta en política, tiene riesgos". Pero "lo que otorga cierto margen de tranquilidad al gobierno", apunta, "es que el ajuste se realizó recién cumplidos los dos meses de gestión". Tiene "todo el tiempo necesario para implementarlo". 2 Sobre historias y partituras Napoleón decía que "un líder es un vendedor de esperanza". Y más allá de que hay que reconocer que en los tiempos actuales ese desafío es aún más complejo, hay algo de eso (o de su ausencia), según algunos columnistas, en el panorama que enfrenta el gobierno. Porque más allá de que al presidente le falta contar su historia, como decía Claudio Alvarado Rojas, su gestión necesita una impronta.
Y su falta, según Óscar Guillermo Garretón, genera "una sensación de peligro". "Provocar entusiasmo y generar adhesión", dice, "requiere una identidad gobernante". Y hoy, apunta, "la materia pendiente del gobierno" es "tener un proyecto compartido y mostrar éxito en conseguirlo". Falta afinar la orquesta, según Claudia Miralles, o más bien evitar que esté incompleta. Y para eso no basta con el cambio de gabinete. Hay que reducir la incertidumbre.
Aún quedan, dice, varias dudas en el ambiente que obligan al gobierno "a modificar rápidamente su relato, dejando atrás la idea de un 'gobierno de emergencia' y a hacerse cargo de una instalación mal ejecutada". Y ahí la vocería debe ser mucho más que un canal de comunicación.
Debe ser, dice, "el instrumento encargado de ordenar el ritmo, coordinar los tiempos y transmitir certezas". Como toda orquesta, apunta Miralles, el gobierno "requiere conducción y alguien capaz de interpretar la partitura frente al público". Y quizás es hora también de impulsar otros cambios más estructurales. Algunos, incluso, apuntan, por estos días, a reducir el número de ministerios. Pero más allá de eso, para Hernán Larraín el momento actual sí ofrece la oportunidad de retomar otro debate pendiente, el del diseño del Ministerio de Interior.
Porque, dice, tras la creación del Ministerio de Seguridad, Interior "quedó debilitado y sin claridad en sus funciones". Por eso, apunta, es necesario "crear algo así como un Ministerio de Gobierno, a partir de Interior, con atribuciones reales de coordinación interna y de relación Ejecutivo-Congreso". Fusionar la Segpres y la Segegob y convertir al titular de Interior "en el pivote institucional de la gestión interministerial". Habrá que ver. La propuesta está planteada.
Pero reformas más, reformas menos, según Cristóbal Osorio, en la próxima cuenta pública Kast "enfrentará su verdadero examen de madurez". Porque si bien "la épica de la demolición y el imperativo de la continuidad ha moldeado las primeras cuentas públicas desde 1990", ese rito, dice, el del mensaje ante el Congreso, "es un espacio para trazar esperanza y no profundizar la fractura cívica". Así, apunta, más allá de que es esperable que el diagnóstico de la 'herencia deficitaria" tenga espacio", en el pasado "la terca realidad NEWSLETTER DE OPINIÓN Suscríbase al newsletter de Opinión, Elevando la discusión, los debates que marcaron la semana, para conocer los temas que fijaron agenda y las columnas de la semana. latercera. com del Estado siempre "ha impuesto a cada mandatario un giro pragmático". Y eso debería suceder también con Kast, según Osorio. "Es deseable que descubra el valor de 'la conversión republicana", dice.
El lunes se sabrá. 3 Los temores del mundo Pero volviendo a eso de los tiempos kafkianos y el punto de no retorno, la semana trajo material abundante de discusión, desde los debates sobre la IA que abrió la primera encíclica de León XIV, a las confusas versiones sobre un acuerdo de paz en Medio Oriente.
Y este caso, el de la guerra, es una prueba más, apunta Teodoro Ribera, que "vuelve a conectar al mundo con su fragilidad". "Es un punto de inflexión", dice, "que acelera las tendencias que ya estaban en marcha: fragmentación geopolítica, crisis energética y reconfiguración del poder mundial". Y no sólo eso.
Según él, "de este conflicto se desprende una conclusión clave", la constatación definitiva "del debilitamiento del orden basado en reglas". Ha vuelto, apunta Ribera, "la geoeconomía, donde la energía, las rutas comerciales y los recursos estratégicos vuelven al centro de la política internacional". Y si eso no fuera poco, el cambio se da en medio de los desafíos que plantea la IA y que motivaron, incluso, una encíclica, publicada esta semana. Un texto que, como plantea Ignacio Sánchez, llama a reflexionar. Porque la IA, dice, citando al Papa, "no es una tecnología neutra". "Asume", dice "el rostro de quien la concibe, la financia, la regula y la utiliza". Es ambigua.
Y por eso, agrega por su parte Tomás Sánchez, la afirmación más importante del documento no es teológica, sino política. "El Papa", dice, "constata que los principales motores del desarrollo de la IA no son los estados, sino empresas privadas con recursos, en muchos casos superiores a los gobiernos". Son tiempos distópicos, en los cuales, como escribe Óscar Contardo también en referencia al uso de la IA, "las nuevas tecnologías desafían la capacidad de distinguir claramente (. .. ) aquella porción de una obra surgida del esfuerzo humano de lo generado" por inteligencia artificial. Y no sólo eso.
Este peligroso cruce entre seres humanos y máquinas hace, además, según Contardo, que se pierda de vista o sencillamente desaparezca "el valor del trabajo humano", convirtiendo "a los dueños de las grandes compañías de tecnologías" en los grandes ganadores. Así, dice, lo que una vez fueron consideradas "herramientas prodigiosas" hoy dejan a las personas perplejas, "intentado distinguir lo real de lo francamente artificioso". En eso estamos. Es el nuevo mundo de las ilusiones. Autor: Por Juan Paulo Iglesias. Los debates que marcaron la semana