País de nieve
País de nieve "E l tren salió del túnel y se internó en la nieve. T o d o e r a blanco bajo el cielo nocturno. Se detuvieron en un cruce. Una muchacha sentada del lado opuesto del vagón se acercó a la ventanilla del asiento delantero al de Shimamura y la abrió sin decir palabra. El frío invadió el vagón. La muchacha asomó medio cuerpo por la ventanilla y llamó al guardia como si este se hallara a gran distancia. El hombre se acercó con lentitud sobre la nieve, sosteniendo un farol en la mano. Llevaba bien cerradas las orejeras de su gorra y una bufanda que apenas dejaba una rendija para los ojos. Ese frío, claro, pensó Shimamura. Barracas dispersas que quizás habían sido vagones-dormitorio ocupaban la ladera congelada de la montaña.
El blanco de la nieve se fundía en la oscuridad antes de posarse sobre los techos". La apertura de País de Nieve (1935-1947), de Yasunari Kawabata, registra el delicado paisaje invernal de la prefectura de Niigata en Japón, el más frío de la isla gracias a los vientos que soplan desde Siberia, acumulando humedad sobre el mar, la que cae en forma de nieve al encontrarse con las montañas.
Una solo puede imaginar la sensación del oscuro aislamiento de largos e inclementes inviernos en el lugar que Kawabata bautizaría como "la espalda de Japón". Y en ocasiones, aunque sea por algunos instantes, podemos evocarlo gracias a la blanca belleza efímera con que las últimas precipitaciones vistieron a gran parte de la capital.
Si bien la nieve otorga un panorama inusual a una zona con un invierno templado que recoge apenas 168 mm de agua caída en un año promedio, el desplazamiento de una zona de alta presión fría que se encuentra en la zona central con la superficie más cálida del océano provoca, en ocasiones, una inestabilidad que hace descender las temperaturas por debajo de la barrera de los 0 ºC.
Cierto es que lo vivido en este mes de agosto ya se había registrado con particular intensidad en 1912 y 1920 y, más recientemente, el 15 de julio de 2017, cuando toda la ciudad se tiñó de blanco aun cuando convengamos que el hecho fue más traumático debido a que, al menos, un quinto de los hogares sufrió cortes de luz prolongados por más de 72 horas, pero esa es otra historia. Vuelvo al principio.
No hay nada como retener el instante que otorga la distancia palpitante de los copos de nieve frágilmente desvaneciéndose en un vano intento por permanecer como protagonistas del paisaje, esperando detener el tiempo antes del arribo de la primavera.
País de nieve PAISAJES IDEADOS FRANCISCO JAVIER OLEA Una solo puede imaginar la sensación del oscuro aislamiento de largos e inclementes inviernos en el lugar que Kawabata bautizaría como "la espalda de Japón". Romy Hecht Arquitecta e investigadora UC.