Columnas de Opinión: El orden que falta
Columnas de Opinión: El orden que falta F Cristián Warnken, profesor investigador de Faro UDD La gran promesa del entonces candidato y hoy Presidente José Antonio Kast fue la de recuperar la seguridad y el orden público. El asesinato de una inspectora en un Liceo de Calama y la encerrona y ataque a la ministra de Ciencias en la Universidad Austral, instalaron la situación de la educación en primera plana. De educación prácticamente no se habló en los debates presidenciales, se invisibilizó así una de las "emergencias" más graves que enfrenta el país desde hace tiempo. Hoy, la realidad (siempre la gran maestra de los políticos) cruza ambos problemas, el de la seguridad y el orden y el de la educación. Tal vez esta sea la oportunidad de reflexionar como se entrelazan. La "Paideia", que era central en la civilización griega (y que era entendida como cultura y educación, sustento y fundamento de todo) podría estar entre los objetivos centrales de un gobierno conservador.
Pero es aquí donde se necesita espesor reflexivo, visión política de largo plazo, profundidad en la manera de pensar nuestro Estado-Nación (aquí me puse gongorino) ¿ Pero existe ese espesor reflexivo en el gobierno reciéninstalado? No se trata de exigirle a Kast que sea un "emperador-filósofo" como Marco Aurelio o un Vaslac Havel, pero sí es crucial que sus asesores principales estén pensando más allá de la "espuma de los días" y de las conversaciones de las redes sociales. Dije en otra columna y en otro medio hace unas semanas, que a Kast le falta un Boeninger. A la derecha hace tiempo que necesita más pensamiento político y más reflexión en dimensiones tan o más importantes que la mera economía y el orden público.
La carencia de ese pensamiento le ha salido cara a una derecha que suele repeler o desconfiar de las "profundidades". Y es curioso, porque no es que le falten intelectuales que estén hoy haciendo esa reflexión.
Pero son pocos los canales de comunicación entre los políticos de derecha y sus intelectuales que cada cierto tiempo interpelan a su propio sector enviando señales de alerta e invitaciones a superar la falta de pensamiento de ese sector.
Pero "no se oye, padre". Ahí están las lúcidas columnas y libros de jóvenes pensadores e investigadores de muchos centros de estudio, pero la derecha política vuelve a pecar una y otra vez de la "insoportable levedad de ser". En el tema del orden es donde se manifiesta con claridad esa atávica enfermedad que padecen tanto liberales como conservadores. Se reduce el "orden" a orden público.
El orden público es fundamental, pero es mucho más que simplemente el control de las bandas criminales y la "mano dura". Si no va acompañado de un orden cívico, cultural (que es el que debe primar en las escuelas y universidades), la anomia será nuestro destino.
Basta leer a Andrés Bello, para darse cuenta que su preocupación por la gramática, el orden en el lenguaje y la cultura clásica obedecen a que la decadencia del lenguaje, la escuela y la Universidad, y la educación cívica son el caldo de cultivo para la anarquía y la violencia. Hay que recordar que el Estallido empezó en el Instituto Nacional y nadie entonces lo vió. "La Pasión por el orden" de Bello es también la pasión por la educación. No basta Portales para traer el orden a Chile. Sin Bello, la derecha portaliana está coja. Sin una "Paideia" para Chile, no habrá orden posible. Y esa tarea requiere mucho pensamiento y voluntad política. Portales-el pragmático-confió en Bello, la derecha debe empezar a leerlo..