Autor: POR PAULA GUERRERO
Columnas de Opinión: Esfuerzo, inteligencia y compromiso con el territorio
Columnas de Opinión: Esfuerzo, inteligencia y compromiso con el territorio E n el Mes de la Mujer solemos destacar cifras, avances o liderazgos visibles.
Sin embargo, existen historias que muchas veces se construyen lejos de focos y las grandilocuencias, en el trabajo cotidiano, en la formación de nuevas generaciones y en la convicción de que el conocimiento debe dialogar con el territorio. Hace un tiempo conocí a la profesora e Ingeniera en alimentos Lorena Peña Silva.
Lo primero que me llamó la atención fue su capacidad de vincular a sus estudiantes con el mundo agrícola-productivo, algo especialmente relevante en una región como Atacama, donde aún persisten brechas entre el conocimiento académico y las realidades del territorio. Pero más allá de los proyectos, me sorprendió su forma de mirar la naturaleza y la empatía con la que comprende su entorno. Esa mirada tiene raíces profundas. Su infancia transcurrió entre la naturaleza y la enseñanza cotidiana de sus abuelos, quienes le transmitieron algo que hoy parece simple, pero que tiene gran profundidad: observar la naturaleza permite aprender todos los días. De ellos también heredó la resiliencia, la capacidad de levantarse frente a las dificultades y seguir adelante. Como muchas mujeres de su generación, su trayectoria profesional tampoco estuvo exenta de desafíos. En un tiempo en que abrirse paso en espacios técnicos era más complejo para las mujeres, debió enfrentar entornos laborales donde las ideas propuestas por ellas requerían un mayor proceso de validación para ser escuchadas. En esos contextos, muchas profesionales aprendieron a desarrollar habilidades adicionales de mediación para que sus propuestas pudieran concretarse. En 2014 llegó a Copiapó y encontró en la docencia un espacio donde su experiencia podía transformarse en valor para otros. Hoy, como académica de la Universidad de Atacama, su trabajo no solo ocurre en la sala de clases.
También se refleja en proyectos que vinculan a estudiantes con productores locales, promoviendo innovación en alimentos, rescate de productos del territorio y transferencia de conocimientos hacia quienes muchas veces quedan fuera de los circuitos formales de innovación. En ese proceso, estudiantes y productores descubren que la innovación no siempre requiere grandes laboratorios. A veces comienza con algo más simple: conocimiento técnico, imaginación y la convicción de que los productos del territorio pueden tener nuevas oportunidades.
Historias como la de Lorena reflejan algo que muchas veces ocurre en silencio en nuestra región: mujeres que desde la docencia, la investigación o el trabajo con las comunidades están construyendo puentes entre conocimiento, producción y territorio. Lorena es madre, compañera de vida de Rodrigo y académica de la Universidad de Atacama. Pero, por sobre todo, es una mujer que ha sabido transformar su experiencia en una forma de contribuir al territorio que hoy habita. En una región como Atacama, donde los desafíos son grandes, mujeres como ella: esforzadas, inteligentes y profundamente comprometidas con su entorno, merecen ser reconocidas. Autor: POR PAULA GUERRERO.