La informalidad laboral de las mujeres jóvenes escala en cuatro años
La informalidad laboral de las mujeres jóvenes escala en cuatro años EDUARDO OLIVARES Febrero de 2022: de cada 100 trabajadoras, 28,2 no contaban con un puesto con prestaciones previsionales o contrato / Febrero de 2026: de cada 100 trabajadoras, 28 carecían de las mismas condiciones formales.
Eso significa que, entre las mujeres, la tasa de informalidad laboral quedar fuera de las reglas legales y sin las protecciones básicas de un empleo fue del 28% de punta a cabo en los últimos cuatro años.
Los datos son del Instituto Nacional de Estadísticas (INE). (Durante el mismo período, que corresponde al transcurso del gobierno pasado, la tasa de informalidad masculina bajó desde 27,5% a 25,5%. ) El rol de cuidadoras Entre las mujeres, el estancamiento promedio esconde varias historias. Y una de ellas impacta sobre todo a las más jóvenes.
Aquellas de hasta 24 años exhibieron un retroceso: su tasa de informalidad pasó, en cuatro años, desde 37,8% a 44,4%, de acuerdo con los datos del INE procesados por el Observatorio de Contexto Económico (Ocec), de la U.
Diego Portales (UDP). También aumentó entre las trabajadoras de más de 50 años (desde 34% a casi 37%). “Una de las razones fundamentales por las que la tasa de ocupación informal femenina es persistentemente mayor que la masculina es que las mujeres tienen una inserción mucho mayor que los hombres en empleos a jornada parcial trabajan 30 horas o menos habitualmente a la semana, pero este tipo de empleos tiene una altísima prevalencia de informalidad laboral”, explica Juan Bravo, director de Ocec-UDP. La mayoría de los nuevos puestos creados en el último año fueron informales, recuerda Eduardo Marín, gerente general de Trabajando. com. Marín destaca que la percepción de algunos empleadores de contratar mujeres tiene un costo más alto asociado a la maternidad, que sigue operando co30 25 20 mo barrera. “Es un factor que hace que a muchas mujeres, para acceder a trabajar, no les quede otro camino que optar por la informalidad”, describe.
El caso en contra Ahora bien, aunque la informalidad aumentó entre las más jóvenes y aquellas sobre 50 años, hubo un fenómeno en sentido contrario en otro grupo: entre las mujeres que viven en hogares con presencia de menores de cinco años, la tasa de ocupación informal bajó 2,6 puntos porcentuales. Pero no hay que apresurarse con las conclusiones: en ese grupo, la tasa bajó desde 30% a 27,4%, calcula Ocec-UDP. Entre los motivos usualmente planteados se incluye el rol de cuidadoras que asumen las mujeres, que las llevan a buscar o aceptar puestos más precarios.
“Existe evidencia para Chile de que el nacimiento de un hijo implica un aumento en las tasas de informalidad para las mujeres, pero no para los hombres, derivada de una caída en el empleo formal”, menciona Daniela Leitich, investigadora del Centro de Investigación de Empresa y Sociedad (CIES) de la Universidad del Desarrollo (UDD). Comenta que “empleos de menor calidad, como el empleo informal, cuenta propia o empleo a jornada parcial, permiten más flexibilidad de horas.
Por lo tanto, no presentan tanta reducción en empleo al momento de tener hijos y las mujeres tienden a preservar esos trabajos”. Se genera otra lógica: “Si se observan los datos de la ENE (Encuesta Nacional de Empleo), más mujeres se encuentran en trabajos de medio tiempo, de los cuales la mayoría son informales.
En tanto, si se observan las mujeres informales, una parte no menor de ellas se encuentra en un hogar con hijos menores de 14 años”, agrega Leitch en alusión a los datos del trimestre noviembre 2025-enero 2026.
El Zoom de Género de enero (Ocec-UDP, ChileMujeres y CCS), con cifras al trimestre sept i e m b r e n o v i e m b r e 2 0 2 5, muestra que la mitad de las mujeres asalariadas del sector privado que trabajan a jornada parcial lo hace en la informalidad (50,4% ), frente a solo un 9,8% entre las que trabajan jornada completa. El mismo informe revela que la informalidad asalariada es una opción voluntaria: el 85,2% de los trabajadores dependientes informales del sector privado preferiría un empleo donde su empleador le pague las cotizaciones.
Marín añade un marco más amplio, porque habla de la informalidad per se: “En las micro, pequeñas y medianas empresas se destruyeron alrededor de 155 mil empleos, y una de las razones ha sido el alza de los costos laborales”. A su juicio, reformas como la reducción de la jornada y el aumento del salario mínimo “han llevado a muchas empresas a la contratación informal, sobre todo en áreas donde la fiscalización es mucho más difícil”. Ese efecto golpea especialmente a las mujeres jóvenes que buscan su primer empleo. n ¿ Qué políticas públicas serían útiles? Para Daniela Leitch, del CIES-UDD, una opción para reducir la informalidad es que se expandan la red y los horarios de los centros de cuidados, “de forma que puedan cubrir lo que significa una jornada laboral completa.
Si la oferta de salas cuna termina en horarios que interfieren con la jornada laboral, entonces se debilita la posibilidad de empleo formal para quien se hace cargo del niño cuando se depende de estos mecanismos”. Una segunda opción, agrega, es sumar más cobijo a los niños que ya no van a sala cuna. Si los colegios terminan más temprano que una jornada laboral completa, eso también afecta el empleo formal”, fundamenta.
En el Zoom de Género se recomienda, entre otras medidas, aprobar el proyecto de ley de sala cuna que desvincula su costo de la contratación directa de mujeres, fortalecer la fiscalización de la Inspección del Trabajo basada en inteligencia de datos y difundir los mecanismos de denuncia confidencial, dado que la mayoría de los trabajadores informales desconoce esa vía. n Un problema previsional El Informe Previsional Económico (IPE) de la Asociación de AFP, de marzo de 2026, estima que 1,2 millones de mujeres trabajan en condiciones informales.
La brecha salarial entre hombres y mujeres, de 12,2%, se amplifica a una brecha de 40,2% en las pensiones de vejez, porque a la diferencia de ingresos se suman menos años de cotización, una menor edad de jubilación y las interrupciones por cuidados. Aunque la Reforma Previsional genera mejores beneficios a las mujeres, una parte se asocia a cuánto tiempo cotizaron en el sistema.
Si han tenido ocupaciones informales, sin embargo, se quedan sin la bonificación por año cotizado.. Aunque la tasa general de ocupación informal femenina apenas se movió en cuatro años (de 28,2% a 28%), los datos desagregados revelan trayectorias opuestas entre distintos segmentos de mujeres.
En cambio, la tendencia entre las madres de niños de hasta cinco años se reduce: n ¿ Qué políticas públicas serían útiles? Para Daniela Leitch, del CIES-UDD, una opción para reducir la informalidad es que se expandan la red y los horarios de los centros de cuidados, “de forma que puedan cubrir lo que significa una jornada laboral completa.
Si la oferta de salas cuna termina en horarios que interfieren con la jornada laboral, entonces se debilita la posibilidad de empleo formal para quien se hace cargo del niño cuando se depende de estos mecanismos”. Una segunda opción, agrega, es sumar más cobijo a los niños que ya no van a sala cuna. Si los colegios terminan más temprano que una jornada laboral completa, eso también afecta el empleo formal”, fundamenta.
En el Zoom de Género se recomienda, entre otras medidas, aprobar el proyecto de ley de sala cuna que desvincula su costo de la contratación directa de mujeres, fortalecer la fiscalización de la Inspección del Trabajo basada en inteligencia de datos y difundir los mecanismos de denuncia confidencial, dado que la mayoría de los trabajadores informales desconoce esa vía. n Un problema previsional El Informe Previsional Económico (IPE) de la Asociación de AFP, de marzo de 2026, estima que 1,2 millones de mujeres trabajan en condiciones informales.
La brecha salarial entre hombres y mujeres, de 12,2%, se amplifica a una brecha de 40,2% en las pensiones de vejez, porque a la diferencia de ingresos se suman menos años de cotización, una menor edad de jubilación y las interrupciones por cuidados. Aunque la Reforma Previsional genera mejores beneficios a las mujeres, una parte se asocia a cuánto tiempo cotizaron en el sistema. Si han tenido ocupaciones informales, sin embargo, se quedan sin la bonificación por año cotizado.