Autor: Ricardo González Director del Laboratorio de Encuestas y Análisis Social LEAS -UAI.
Columnas de Opinión: Horizonte, no héroes
Columnas de Opinión: Horizonte, no héroes ada 21 de mayo, Arturo Prat vuelve al debate público. Se nos dice que faltan políticos como él, ciudadaC nos como él. La imagen es poderosa, pero también puede confundir el problema. Cuando una sociedad pierde horizonte, suele buscar héroes: sustituye proyecto por carácter, instituciones por liderazgo moral y política por épica. A mi juicio, Chile no necesita transformar la política cotidiana en una prueba permanente de heroísmo, sino recuperar un horizonte común. En el pasado, Chile tuvo narrativas de destino reconocibles, aunque limitadas, como la del "jaguar de América Latina". También hubo proyectos transformadores que ofrecieron un relato, pero no lograron sostener una mayoría estable. Hoy predomina una respuesta de emergencia, centrada en seguridad, migración y economía, que ordena urgencias, pero no asegura por sí sola un destino. El problema no es que esas urgencias sean menores. Cuando muchas personas sienten amenazadas las condiciones básicas para proyectar su vida, necesitan volver a sentir que hay suelo bajo los pies antes de imaginar el futuro. Pero seguridad, migración y economía fueron tratadas como demandas separadas, no como partes de un horizonte común. Ese vacío no significa que los chilenos carezcan de propósitos. La vida cotidiana está llena de ellos: cuidar a la familia, tener empleo, emprender, vivir sin miedo, envejecer con tranquilidad. Lo que falta es una traducción política creíble de esos propósitos personales en un horizonte colectivo. Tampoco es que Chile sea incapaz de un propósito colectivo. Cada terremoto, incendio o inundación muestra lo contrario: vecinos que ayudan, comunidades que se organizan e instituciones que coordinan. Pero esa energía aparece sobre todo frente a la catástrofe y se disuelve cuando vuelve la normalidad. La falta de horizonte no se resuelve con épica ni con llamados abstractos a la unidad. Tampoco desde trincheras ideológicas ni desde la mera administración del desborde. Los propósitos colectivos requieren confianza en desconocidos e instituciones. Pero en un país marcado por la desconfianza y una polarización que atraviesa a élites y ciudadanía, muchos terminan refugiándose en la familia, los amigos y sus proyectos personales.
Aunque la cuenta pública no puede resolver por sí sola esa fractura, sí puede hacer algo relevante: mostrar cómo seguridad, migración y economía se integran en una idea de país conectada con la vida cotidiana de las familias chilenas, que no necesitan que la política les invente un propósito. Esa idea podría ser la de una república donde personas distintas desarrollen sus proyectos de vida bajo instituciones confiables, el Estado proteja sin asfixiar y el crecimiento no abandone a quienes quedan atrás.
Ese podría ser un horizonte liberal para una sociedad cansada, desconfiada y fragmentada. "Lo que falta es una traducción política creíble de esos propósitos personales en un horizonte colectivo". Autor: Ricardo González Director del Laboratorio de Encuestas y Análisis Social LEAS -UAI.. "Lo que falta es una traducción política creíble de esos propósitos personales en un horizonte colectivo".