Autor: Christian Ramírez
Un "Largo Viaje" por la historia del cine en Chile
Un "Largo Viaje" por la historia del cine en Chile UN "LARGO VIAJE" FRANCISCO JAVIER OLEA Aunque su materia prima siempre serán las películas, el cine difícilmente se entendería sin considerar a los creadores, las estrellas, las cámaras, las críticas y, sobre todo, las audiencias.
Para celebrar los veinte años de Cineteca Nacional, el Centro Cultural Palacio La Moneda presenta un trayecto artístico y social que comienza en la pantalla, pero en el camino se convierte en memoria y patrimonio, en herramienta para entender quiénes somos y quiénes fuimos.
G ran Palace, Roxy, Central 1 y 2, Huérfanos, Huelén, Astor, El Ángel, España, King, Ópera, Rex 1,2 y 3, Lido... La calle Huérfanos, la misma que Antonio Quintana fotografió en su gloria nocturna (y pequeñez santiaguina) allá por 1955, solía estar poblada de cines. Cines "de centro". Salas rotativas en las que un espectador podía entrar en cualquier parte de la película y quedarse para verla completa en la función siguiente, y por qué no, también en la siguiente. No era la única calle del sector poblada por marquesinas y butacas: frente al Teatro Municipal se ubicaba el cine Ducal y, a pocos metros el Imperio, al interior de la galería del mismo nombre.
El Cervantes llamaba la atención en Matías Cousiño y la sala homónima de calle Bandera era casi vecina del enorme Cine Metro que, aparte de sus amplísimas platea baja y alta, poseía una galería plagada de asientos casi pegados al techo. El Windsor, el cine donde a mediados de 1978 vi "La guerra de las galaxias" y "Encuentros cercanos del tercer tipo" --y que estaba ubicado entre Moneda y Ahumada-fue uno de los primeros en desaparecer.
Tiempo después le siguieron el Alfil, al lado de la Iglesia de San Francisco; el Real y el Plaza, en la zona de la Plaza de Armas; el Continental, en el inicio de calle Nataniel y, casi al final de esa extinción masiva, en plenos años 90, tuvo lugar la caída del mismísimo Santa Lucía, cine que se plantaba frente a frente contra el cerro Santa Lucía y la Biblioteca Nacional.
Majestuosa y todo, la única sala que proyectó en formato Cinerama en el país acabó convertida en sucursal de una librería de cadena para, más tarde y con el edificio original ya demolido, volverse sede de un hotel de aspecto anónimo, que en nada recuerda al voluminoso elefante blanco que una vez ocupó su lugar.
Para cualquiera que las haya visitado alguna vez --es decir, casi todos los santiaguinos mayores de 50 años-la desaparición de las salas del centro es tan parte de la historia del cine en Chile como las cintas filmadas en Chile Films durante los años 40, los directores que rodaban desde el exilio o las ganadoras del Oscar, a fines de la década pasada.
Un evento que va más allá de las películas y apela a un pasado urbano, a otras formas de entender la ciudad, un instante donde la entretención y las formas de organización social respondían a otros códigos. Es, sin duda, un recuerdo espectral, pero también es memoria cargada de emoción, asociada a espacios, relatos y la educación de la propia sensibilidad.
Todo eso, precisamente, es lo que explica el lugar protagónico que estas desaparecidas salas y su legado cumplen en "Cine en Chile: Historia(s) en movimiento", la exposición que conmemora los veinte años de la Cineteca Nacional y que permanecerá hasta el 31 de mayo en las dos salas de exhibición del Centro Cultural Palacio La Moneda (que también festeja sus dos décadas). "El cine en Chile es reflejo de las distintas formas en que se CHRISTIAN RAMÍREZ por la historia DEL CINE EN CHILE PASE A E2 NUEVA EXPOSICIÓN EN EL CCLM.
Aunque su materia prima siempre serán las películas, el cine difícilmente se entendería sin considerar a los creadores, las estrellas, las cámaras, las críticas y, sobre todo, las audiencia: Para celebrar los veinte años de Cineteca Nacional, el Centro Cultural Palacio La Moneda presenta un trayecto artístico y social que comienza en la pantalla, pero en el camino se convierte en memoria y patrimonio, en herramienta para entender quiénes somos y quiénes fuimos.
NUEVA EXPOSICIÓN EN EL CCLM Un "Largo Viaje" por la historia del cine en Chile EXPOSICIÓN CCLM Fachada del Cine Lido (sin fecha). ARCHIVO CENFOTO UDP El cine en Chile es reflejo de las distintas formas en que se ha pensado y soñado el país. Retrato de Malú Gatica (1950), por Alfredo Molina La Hitte. ARCHIVO FOTOGRÁFICO DE LA BIBLIOTECA NACIONAL DE CHILE La icónica bicicleta de la película "Machuca", foto de Claudio López.
COLECCIÓN MUSEO HISTÓRICO NACIONAL Un "largo viaje"... VIENE DE E1 Un puñado de objetos clave ¿ Se puede contar la historia del cine chileno recurriendo a imágenes y objetos? Quien visite la exposición podrá toparse con la escafandra de "La Frontera", las caricaturas de Jorge "Coke" Délano, multitud de pósters originales, un videoclub repleto de VHS, los trajes de "Machuca" y "Coronación", el corpóreo de "Denominación de origen", un telón pintado a mano de "Terminator 2" y acuarelas de "31 minutos". Extractadas de esa avalancha de estímulos y apoyada en el acervo reunido por los curadores, aquí va una decena de piezas que sirven como una apretada selección entre muchas otras posibles: 1 Pedro Sienna fotografiado por Luis Oddó, en Iquique, c. 1886.
Después de operar por varios años un estudio fotográfico en la ciudad nortina, en mayo de 1897, Luis Oddó compró una cámara/proyector con la que organizó exhibiciones en la Sala Filarmónica de Iquique, incluyendo al menos una película de creación propia: "Una cueca en Cavancha", la primera documentada en la historia del cine chileno.
Su rastro se pierde cuando poco después decide marchar a Santiago, pero los curadores de la muestra descubrieron algo más: en las cercanías de 1886, el Estudio Oddó fotografió en su infancia nada menos que a Pedro Sienna, cuando su carrera como cineasta, guionista y actor en "El Húsar de la Muerte" estaba lejos, muy lejos en el futuro.
Vaya encuentro entre pioneros. 2 Malú Gatica y Ana González Sus retratos puestos uno al lado del otro, en la Sala Andes, dan testimonio de que, pese a los vaivenes financieros del cine nacional, Chile sí produjo al menos dos movie stars en la era clásica. Aunque los nacidos en los años 70 la recordamos básicamente como una actriz de teleseries, la mayor parte de la carrera fílmica de Gatica se realizó en Argentina y México, en la década del 40.
González, por su parte, fue un fenómeno cómico que desbordó el teatro y la radio, hasta abrirse paso hacia la pantalla, vinculada siempre a su personaje clásico, "La Desideria". 3 Los planos de Cine Santa Lucía Aunque las primeras proyecciones de cine se organizaron en circos, ferias y pequeños salones, ya a principios de los años 20 cines en todo el mundo habían adoptado la estrategia del espectáculo alojado en grandes espacios, y uno de los mejores ejemplos en Chile fue la inauguración del cine Santa Lucía, en 1937. De abierta inspiración art déco y con un volumen que destacaba entre los edificios de la Alameda fue concebido, desde sus inicios, para alojar estrenos de gran calado.
Así se convirtió en el hogar natural de "Lo que el viento se llevó", "Cleopatra", "Terremoto", "Superman" y "Los padrinos". la exposición da cuenta de al menos dos "tras las cámaras" históricos: la filmación de "Largo viaje", de Patricio Kaulen, en 1966, y solo un par de años más tarde, el estreno de "Tres Tristes Tigres", de un joven (y delgado) Raúl Ruiz, organizado a todo trapo en el Cine Bandera. 6 Revista Primer Plano Publicadas entre el verano del 72 y el verano del 73, los cinco números de la revista Primer Plano, dan cuenta del intenso ritmo con el que se vivía la cinefilia en una época sin streaming ni consumo audiovisual casero.
Dirigida por Héctor Soto y con colaboradores como Sergio Salinas, Hvalimir Bálic, José Román y Agustín Squella, es hasta hoy una de las aventuras más importantes y jugada emprendida por la crítica de cine nacional. 7 Los talleres de Alicia Vega Concebidos para realizarse en sectores vulnerables y periféricos de Santiago, los talleres de cine de Alicia Vega fueron registrados de modo invaluable por el documentalista Ignacio Agüero en el documental "Cien niños esperando un tren" (1989), pero es una experiencia radicalmente distinta experimentar de cerca los dibujos y trabajos creados por niños que nunca habían entrado a una sala, pero que con lápiz, papel e imaginación, efectivamente hicieron cine.
Extraordinario. 8 El antiguo cine Normandie Ubicado en Alameda 139 (en el mismo terreno que más tarde ocuparía la versión original del Centro Arte Alameda), el enorme y antiguo Normandie fue la primera sala de Santiago que se asumió como "cine arte", como un lugar de exhibición de clásicos, cintas europeas y productos de calidad, pero además con un espacio de encuentro para espectadores anhelantes de dar rienda suelta a su cinefilia.
La propia decoración del cine daba cuenta de ese compromiso: muchos de los pósters y programas de esa primera época sobrevivieron al cambio de dirección, a principios de los años 90, cuando el cine se trasladó a Tarapacá 1151, y ahora están expuestos en la Sala Pacífico del CCPLM. 9 Video Chile Una de las tantas empresas de distribución de películas en VHS, Video Chile --que editaba filmes producidos por Universal, Paramount y Dreamworks, entre otros estudios --, se convirtió en marca y símbolo reconocible de toda una era dominada por el modelo del videoclub, sus arriendos por 48 horas y "por favor, rebobinar". 10 El regreso de Raúl Ruiz Fragmento del discurso de aceptación del Premio Nacional de Artes de la Representación, 9 de diciembre de 1997: "Mucho hablan mis compatriotas del cine comunicación, espectáculo de masas, arte de los fácil. El arte del cine es escurridizo y ladino. No es difícil: se aprieta un botón y ya está.
Pero, ¿ya está qué? Los artistas de esta pintura non manufacta, con técnicas copiadas al director de orquesta y al carabinero del tránsito, juegan a dejar pasar y a impedir el paso de los hechos filmados. Pero ahí donde los fabricantes de telenovelas dolientes muestran las lágrimas de una actriz, el cineasta muestra el reflejo de una cordillera distinta en cada lágrima. Cuando el periodista cercena la cabeza de un ministro para hacerlo declarar, el cineasta se encarama en una lámpara. Mientras el comunicador acucioso registra opiniones cómicas de algún almirante, el cineasta salta por una ventana y vuela lejos con su cámara. En eso, mis amigos, consiste nuestro arte. En irse por las ramas derecho a lo esencial". Ana González, la "Desideria" (1945), por Alfredo Molina La Hitte. ARCHIVO FOTOGRÁFICO DE LA BIBLIOTECA NACIONAL DE CHILE Primer Plano, números del 1 al 5,1972-1973. ARCHIVO CENTRAL ANDRÉS BELLO, UNIVERSIDAD DE CHILE En la muestra se exhiben los Oscar de "Historia de un oso" y "Una mujer fantástica". Santiago de noche (alrededor de 1955), por Antonio Quintana.
FELIPE BÁEZ 4 Los neones del "Nilo y el "Mayo" Rescatados por la Cineteca a fines de 2024, en pleno desmantelamiento del mobiliario de los Cines Nilo y Mayo, los letreros luminosos de ambas salas cercanas a Plaza de Armas --dedicadas por años a programas dobles de acción y erotismo-son testimonio patente de un mundo ido y salvado justo a tiempo: convertidas en bodegas ilegales, fue en las salas donde se inició el voraz incendio de septiembre de 2025, que consumió el recinto y el edificio mismo que las alojaba. 5 Noticiarios de Cine chileno Antes de que la TV los adoptara como eje de su programación diaria, los noticiarios eran patrimonio de los cines.
Ubicado siempre antes del inicio de la función, junto con los cortos animados y los avisos comerciales, el bloque de noticias de tanto en tanto daba cuenta de la filmación y el estreno de las películas chilenas.
Así, ha pensado y soñado el país". La frase es de Marcelo Morales, desde 2022 director de la Cineteca Nacional y, junto a la doctora en Antropología Social María Paz Peirano, uno de los dos curadores de la exposición "Cine en Chile". En un proceso que duró casi dos años, ambos fueron compilando, pesquisando y, en varios casos, descubriendo, los numerosos objetos que forman parte de la muestra. Morales ya había emprendido una labor similar al fundar, en 2009, el sitio Cinechile. cl, desde entonces transformado en un referente para la investigación acerca del cine nacional.
Peirano, por su parte ha desarrollado un constante e intenso trabajo en torno a las audiencias del cine chileno, mucho del cual es visible en el recorrido de una exposición que no olvida que el fenómeno cinematográfico se compone de películas, pero también del público que, sin cesar, se congrega frente a la pantalla Concebida como un retrato de lo largo y lo ancho de 130 años de séptimo arte en nuestras tierras, es inevitable que la muestra tenga una puerta de entrada histórica: la exhibición en la Sala Andes cubre desde los orígenes del cine, la llegada de las cámaras Lumière a Valparaíso, el trabajo de pioneros como Luis Oddó y Gabriela Bussenius, los primeros largometrajes conservados --entre ellos, "El Húsar de la Muerte" (1925), siempre fascinante--, la difícil y costosa conversión al cine sonoro, el fallido intento por crear una industria fílmica estatal, el sonado éxito de las películas mexicanas y argentinas en la audiencia chilena, el efecto de las estrellas de cine como fenómeno mediático y las primeras semillas de una genuina cultura cinéfila, plantadas en las puertas de los años 60.
Por su parte, la Sala Pacífico nos entrega un relato que, en principio, nos resulta más familiar: los albores del Nuevo Cine Chileno, la creación de los cineclubes universitarios y la vitalidad de jóvenes críticos que alimentarían en una nueva generación el gusto por lo que en su tiempo se dio a llamar "Cine Arte". El primer gran éxito de taquilla del cine chileno ("Ayúdeme usted, compadre", 1968) y la primera trilogía de obras maestras ("Tres tristes tigres", "Valparaíso mi amor" y "El chacal de Nahueltoro"). La diáspora de cineastas tras el golpe militar y la reconstrucción paso a paso de una cultura fílmica nacional, avivada desde instancias tan diversas como el Cine Normandie, los talleres para las infancias conducidos por Alicia Vega, el surgimiento del videoclub --como modelo de negocios paralelo al cine, pero también como subcultura--, la creación de festivales que han mantenido su vigencia en el tiempo (como Cine UC, Fidocs y Valdivia), el estreno de un "filme evento", como "Machuca" (2004), y la imparable digitalización del medio fílmico, un sacudón que abre las puertas a una generación de cineastas de genuina vocación y ambición internacional (con nominaciones y premios de la Academia incluidos). Leídos de ese modo, todos los hechos, películas y piezas contenidas al interior de las salas de exposición, más de quinientas en total, pueden ser vistas como parte de un mismo continuo en constante evolución, y en constante lucha, también.
Es cosa de ir siguiendo el camino cuidadosamente dispuesto por los curadores y su equipo, para darse cuenta hasta qué punto el cine en Chile, el que se filmó, pero también el que se vio, el que se comentó y sobre el cual tanto se fantaseó y ensoñó, formaba parte de un tejido tan intenso y apasionado como frágil, susceptible de crisis y retroceso al menor zarandeo (y vaya que los ha habido en estos 130 años). Sin embargo, lo que convierte este viaje en una experiencia más allá del simple paseo, el recorrer por recorrer, es que el visitante además tiene la oportunidad dar la espalda a esa lógica de continuidad y, en vez de otorgarle un sentido al todo, dejarse atrapar por sus partes: detener la mirada en un puñado de objetos de la muestra, ponerlos en la balanza y apostar porque estos sean capaces --cada uno por su cuenta-de expresar esa energía, narrar su historia y generar ese vínculo que va transformando el "ver" en "mirar". CINE EN CHILE: HISTORIA(S) EN MOVIMIENTO. Exposición en Centro Cultural Palacio La Moneda. Del 27 de enero al 31 de mayo. Salas Andes y Pacífico, nivel -3. Martes a domingo, de 10 a 19 horas. Entrada gratuita.