Columnas de Opinión: Biobío, corazón forestal de Chile
Columnas de Opinión: Biobío, corazón forestal de Chile = Álvaro González Pinuer Director regional de CONAF Biobío Asumir la dirección regional de CONAF en Biobío implica dimensionar la complejidad y relevancia de un territorio diverso y estratégico. En esta región convergen bosque nativo, extensas plantaciones forestales, áreas silvestres protegidas y comunidades que mantienen un vínculo profundo y cotidiano con su entorno natural. Es por ello que Biobío ocupa un lugar central en la realidad forestal del país. Esta condición no solo define una identidad productiva, sino que también conlleva una responsabilidad mayor: resguardar los ecosistemas y fortalecer la prevención de incendios. Estos son pilares esenciales para avanzar hacia un desarrollo verdaderamente sostenible. Uno de los principales desafíos es consolidar una gestión integrada del territorio. Las particularidades geográficas y climáticas de la región exigen profundizar la coordinación con los distintos actores del sector para seguir impulsando el fomento forestal, sin perder de vista la prevención. En esa línea, resulta fundamental estrechar el vínculo entre los organismos del Estado, los municipios, las empresas forestales, los pequeños y medianos propietarios y las comunidades rurales.
Asimismo, es imprescindible avanzar con decisión en la recuperación de áreas degradadas y en la conservación del bosque nativo, no solo por su aporte a la sostenibilidad ambiental, sino también por su incidencia directa en la calidad de vida de las personas. Cuando los bosques están bien, las personas también lo están. A estos desafíos se suma un proceso institucional clave: la transición de CONAF hacia un servicio público. Este cambio representa una oportunidad para fortalecer la gestión, la transparencia y la capacidad de respuesta, en sintonía con las demandas actuales. En una región como Biobío, este proceso constituye tanto una exigencia como una instancia para consolidar una institucionalidad más sólida y cercana a la ciudadanía. En paralelo, la puesta en marcha del Servicio de Biodiversidad y Áreas Protegidas (SBAP) marca también un punto de inflexión.
La transferencia de las áreas silvestres protegidas no solo cierra una etapa histórica para CONAF -reconociendo el valioso trabajo de generaciones de guardaparques y equipos técnicos-, sino que también abre una nueva fase que exige una coordinación eficaz para garantizar que la nueva institucionalidad dé continuidad a su conservación. Y si Biobío es el corazón forestal de Chile, entonces también debe ser el territorio desde donde proyectemos una gestión forestal moderna, preventiva, sostenible y profundamente conectada con las personas.
Esa es la responsabilidad que hoy asumimos: liderar con visión, fortalecer la articulación entre actores y avanzar con decisión en el cuidado de nuestros bosques, porque proteger este patrimonio natural es también proteger el desarrollo, la seguridad y el futuro de la región..