Autor: Cristian Stewart IdeaPaís
Columnas de Opinión: Con Filtros
Columnas de Opinión: Con Filtros ún no se cumplen dos meses desde que José Antonio Kast y su gabinete asumieron la conducción del A país. Es, ciertamente, poco tiempo para un análisis acabado de su gestión. Pero han pasado suficientes semanas y hechos como para formular observaciones que podrían ser preventivas. Un gabinete que funciona es, antes que todo, un equipo. Los equipos tienen proyectos que cohesionan, tareas comunes y mandatos particulares. Y para asegurar que exista una visión de conjunto y un debido cumplimiento de las funciones, los equipos requieren de conducción. Sin estos elementos, los gabinetes se transforman en una colección de personalidades con agendas propias. Y los costos los paga el gobierno completo. Ha habido señales inquietantes que reflejan la necesidad de ordenar las filas. Por un lado, la «transparencia» que hemos visto ha sido, en más de una ocasión, sorpresiva. No vendría mal recordar que la ropa sucia se lava en casa. Asuntos que sin duda deberían resolverse en reuniones internas terminan ventilándose en los medios, generando tensiones evitables y más de algún autogol. Por otro lado, se ha observado una lógica del «todo o nada» -ministros que se empeñan en una sola causa y desestiman el resto-, lo que no es una virtud, sino un problema. El rol de un ministro no se reduce a cumplir una promesa sectorial. Es eso, pero exige más. Implica interlocución con el Congreso y sus variopintos actores, coordinación de memoria con el Ejecutivo, y hacerse cargo de la complejidad real de su cartera: vocerías, leyes, presupuestos, divisiones internas, demandas cruzadas. El caso del ministro Iván Poduje es ilustrativo. Su estilo desinhibido genera cercanía con importantes sectores de la ciudadanía, y ello se refuerza con su indudable conocimiento técnico. Ambos activos -reales e importantesdeberían marcar una tónica distinta a la que ha ofrecido, caracterizada por alocuciones directas e ironías desenfadadas, propias de Sin Filtros. A eso se suma su empecinamiento en reducir su rol a «solo construir casas», invitando al público a evaluarlo exclusivamente por eso.
Si a su predecesor Carlos Montes se le criticó por defecto -señalando que él no era el encargado de la reconstrucción en Valparaíso-, Poduje incurre en el exceso inverso: hay más que hacer solo que reconstruir. La calle importa para entender los problemas ciudadanos, pero el Estado -guste o notiene más dimensiones que esa. La solución no pasa por uniformar caracteres ni apagar personalidades. Eso sería poco creíble. Pasa, más bien, por comprender que la estridencia solo suma cuando es coordinada y al servicio de una lealtad común. Lo que separa a los ministros con visión país de los que tienen agenda propia es, precisamente, la comprensión de estas complejidades. Ello supone amplitud de mirada, no especialización excluyente.
Oficio político, le llaman. "La estridencia solo suma cuando es coordinada y al servicio de una lealtad común". Autor: Cristian Stewart IdeaPaís. "La estridencia solo suma cuando es coordinada y al servicio de una lealtad común".