Editorial: Liderazgo para el desarrollo
Editorial: Liderazgo para el desarrollo a Región de Antofagasta se encamina a un quinquenio decisivo.
De acuerdo con las proyecciones de la Corporación de Bienes de Capital, concentrará el 29% de la inversión nacional entre 2025 y 2029, superanL do incluso a la Región Metropolitana y consolidándose como el principal polo de inversión del país. Se trata de una cifra histórica que reafirma el rol estratégico del territorio y anticipa una fuerte demanda de empleo, con un peak cercano a los 24 mil puestos de trabajo en construcción hacia 2026. Este liderazgo, sin embargo, plantea preguntas que van más allá del volumen de recursos comprometidos. La composición de la inversión revela una alta concentración en minería y energía, que en conjunto representan el 93% del total regional.
Mientras estos sectores explican la fortaleza económica de Antofagasta, también evidencian una debilidad persistente: la escasa diversificación productiva y la baja inversión en áreas clave para la calidad de vida, como obras públicas, tecnología, industria e inmobiliario. La brecha en infraestructura no es un dato abstracto. Se expresa en déficits urbanos, presión sobre los servicios básicos y una calidad de vida que no siempre refleja el dinamismo económico de la región. A ello se suma un fenómeno estructural que sigue creciendo: la conmutación laboral, que ya supera los 100 mil trabajadores. Miles de personas generan ingresos en Antofagasta, pero viven y consumen fuera de ella, debilitando el impacto local de la inversión y del empleo.
Convertir el récord de inversión en desarrollo sostenible exige decisiones que trasciendan los proyectos individuales: diversificación productiva, inversión pública acorde al crecimiento privado, ciudades capaces de retener talento y una gobernanza regional que articule al Estado, la empresa y la academia. De lo contrario, no necesariamente habrá bienestar. Convertir estas inversiones en desarrollo sostenible exige decisiones que trasciendan los proyectos individuales.. Antofagasta es una región minera y hoy capital energética del país. Ese liderazgo responde a ventajas naturales y a la confianza de los inversionistas. E Editorial Convertir estas inversiones en desarrollo sostenible exige decisiones que trasciendan los proyectos individuales.