Autor: ELENA IRARRÁZABAL SÁNCHEZ
VALDÉS: un retrato de la Tierra como hogar compartido
VALDÉS: un retrato de la Tierra como hogar compartido GUADALUPE L a cordillera de Domeyko en el norte, y los Dientes de Navarino en Tierra del Fuego son algunos de los lugares que ha explorado, mochila en la espalda, la artista Guadalupe Valdés Raczynski (47). Licenciada en Arte en la Universidad Católica, con estudios de Historia del Arte en la Universidad Técnica de Berlín, sus obras ha sido expuesta en Nueva York, Berlín, Essen, Lima, Buenos Aires, Hong Kong y Santiago.
Su pintura se caracteriza por explorar la relación entre la naturaleza y el ser humano, que ella entiende como “un solo sistema interconectado”. Un territorio que considera “un cuerpo vivo”, que aborda con sus distintas dimensiones, a través de telas inmersivas, principalmente óleos y obras sobre papel. “Entender cómo nuestro territorio llegó a ser lo que es hoy, cómo son sus formas y su morfología, me llevó a estudiar geología”, cuenta la artista. En este cruce entre geología, espiritualidad y experiencia vital, “la montaña aparece como maestra, portal y memoria; el agua como fuerza vital, y el vacío como posibilidad de transformación”, explica la creadora.
Varias de sus obras incorporan referencias simbólicas y culturales del mundo surandino y de México, “buscando un diálogo entre ambos entornos, una visión compartida de la Tierra como madre viva, que debe ser resguardada”, comenta la artista, que acaba de retornar al país, tras realizar una residencia artística en los Alpes y participar en la feria Zona MACO en México. Tras su vuelta a Chile, conversamos con la pintora en su taller en Santiago, de paredes altas, por el gran tamaño de sus óleos recientes. El taller habla de disciplina, pero también de sus referentes y afectos, como la imagen de la Virgen de Guadalupe y los croquis de sus exploraciones por Chile y otras latitudes. Vivió un intenso 2025, con muestras en nuestro Museo de Bellas Artes, en México, Berlín y Büdelsdorf, entre otros lugares. “Así es. Tengo la sensación de estar alcanzando una libertad y una autenticidad en el arte y en la vida, que me tiene con mucha fuerza, mucha energía. Un atreverse a ser uno mismo, un desapego del ego, de dejar de preocuparme sobre qué van a decir de mí. Hoy siento que mi trabajo está bien hecho y que se van a abrir las puertas que correspondan”. Su obra ha evolucionado, pero se percibe un hilo conductor claro. “Mi propósito siempre ha sido unir al hombre y la naturaleza. Necesitamos saber que somos naturaleza y que debemos recuperar nuestro propio biorritmo, aprender a tolerar el invierno, el verano, la primavera, así como transitamos por distintos estados del alma.
Mi trabajo con las cordilleras me ha ido mostrando que somos parte de un mismo cuerpo planetario, que está vivo y en constante movimiento ”. ¿Estudiar geología la ha ayudado en sus pinturas? “Así es, he contado con la gran ayuda de Marcos Zentilli, geólogo de la Universidad Halifax. Él me ha contactado con instituciones como el Sernageomin y también con el geólogo Guillermo Chong, un gran especialista. Con él, durante diez días, recorrí el desierto de Atacama y sus alrededores, observando todos sus pliegues. En un lugar me mostró cómo las capas se voltearon y en la punta de un cerro había fósiles.
Había sido fondo marino hace como 300 millones de años, era para llorar de emoción”. Energía vertical Uno de los proyectos más queridos de Valdés es Alpes/Andes, que plasma distintas aristas de las cordilleras de los Andes y los Alpes.
Estas dos formaciones montañosas, geográficamente distantes, son abordadas por la artista “como expreVG VG VG siones de un mismo cuerpo planetario en movimiento, cuyas fuerzas invisibles modelan tanto el territorio como la experiencia humana”. “A través de las cordilleras, uno de mis grandes propósitos es recobrar una mirada vertical, volver a mirar hacia lo alto y también conectarse con el centro de la Tierra, con ese magma, este núcleo interno y todas sus capas.
Y mostrar cómo estas cordilleras, que son la energía más alta de la Tierra, se conectan también con el cielo, con Dios, con la fuente original o como quieran llamarlo”. Según la artista, “nosotros no solo habitamos las cordilleras, en nuestro interior experimentamos las mismas cordilleras. Transitamos por valles, quebradas, cimas y profundidades, como las que refleja un electrocardiograma. Son territorios que conviven en nosotros”. El proyecto le ha implicado pintar en grandes formatos. “Son telas de 2,89 x por 1,90 metros. Implican trabajar encima de un andamio, subir y bajar, puede ser cansador. Y también he requerido de mi experiencia en la montaña.
Muchos pintores hoy trabajan a través de imágenes digitales, pero yo necesito sentir esa naturaleza, experimentarla”. Ser artista en Chile ¿ Cómo ve la situación del arte en nuestro país? “En Chile tenemos artistas de gran calidad.
Los que persisten en el arte en Chile son creadores de muy buena factura, de Las raíces de la familia materna de Guadalupe Valdés se remontan al mundo germano y polaco, parte de la antigua Prusia. Sus abuelos llegaron a Chile tras las convulsiones de la II Guerra Mundial. Una experiencia familiar que ella no tenía muy clara, pero que comenzó a interesarle cada vez más. “Había una hebra perdida, porque mis abuelos maternos (Raczynski y Von Oppen) se vinieron y pusieron mucha energía a su adaptación en este nuevo país. No hablaban mucho del pasado, pero yo necesitaba integrar mis ancestros maternos, además era muy cercana a mi abuela. Ellos fueron unos sobrevivientes, pero creo que a la generación de nosotros nos toca integrar.
Mientras mejor integremos y conozcamos nuestra historia y de dónde venimos, mejor sabremos hacia dónde vamos”. Así fue como Guadalupe Valdés postuló a una residencia artística en los Alpes, que ya ha realizado tres veces, “como una manera de integrar la historia familiar y también de pintar ahí, en ese ambiente”. Relata que cuando llegó a los Alpes, “fue una experiencia emocionante, sentía que reconocía esos verdes, esos sonidos, ese aire de la montaña. Fue impresionante. Hoy la ciencia muestra que no solamente heredamos el color de ojos o la estatura, sino que también heredamos experiencia.
De eso doy fe”. A partir de esas experiencias, la artista formuló el proyecto Alpes/Andes, con grandes pinturas en torno a los Andes y los Alpes, donde se advierten las diferencias y puntos de encuentro entre ambas montañas, desde sus tipos de valles hasta sus distintas tonalidades.
“El proyecto es una iniciativa que busca reflejar la historia de tantos hombres y mujeres que han crecido con arraigo en dos continentes diferentes y no olvidan de dónde vienen, porque saben que en cada territorio existe una sabiduría que va a sumarse a la anterior, como las mismas capas de la tierra”, reflexiona la pintora. mucho tesón, disciplina y perseverancia. Pero es difícil vivir del arte en Chile. Entonces, los artistas buscamos mostrar nuestro trabajo afuera para poder volver acá con los morlacos y seguir trabajando. Y hoy en día las redes han democratizado el arte.
Ya no es necesario casarse para siempre con una galería. ¿Por qué cuesta tanto vivir del arte? “Amando esta tierra chilena, que es maravillosa e inspiradora, creo que nos falta más conexión con nuestra cultura, con nuestros ancestros. Entender el arte como una instancia que nos invita a algo, que nos entrega una mirada, una cosmovisión.
Aquí nos cuesta invertir y convencernos de que el arte es memoria, es herramienta de transformación, de resistencia y también de bienestar”. Además de ser artista, criaste a cinco hijos. ¿Cómo ha sido la convivencia entre la creación artística y la crianza? “Es una buena pregunta, me gusta que me la hagas, pues siento que la familia es mi gran obra y para eso he contado con el gran apoyo de mi marido. Muchas veces tendemos a separar el arte y la vida. Yo siento que hay que hacer de la vida un arte. Ahora, a Zona MACO llevé a uno de mis hijos para que me ayudara. Lo veía hablando con los visitantes de mi trabajo, en distintos idiomas y con mucha pasión. Fue emocionante.
Creo que ellos también tienen, a través del arte, una mirada profunda de nuestro hogar común, de esta casa que tenemos todos, de esta tierra”. VG “Busco recobrar una mirada vertical, volver a mirar hacia lo alto y también conectarnos con el centro de la Tierra”. Dos cordilleras, dos historias entrelazadas Autor: ELENA IRARRÁZABAL SÁNCHEZ.
En sus más de dos décadas de trayectoria —con recientes exposiciones en México, Alemania y Chile—, la creadora explora la naturaleza, con sus ciclos y configuraciones geológicas, como hogar del ser humano y reflejo de trascendencia. Su proyecto “Alpes/Andes” plasma las dos cordilleras en grandes telas inmersivas.
ARTE La artista chilena y su mirada a la naturaleza “Busco recobrar una mirada vertical, volver a mirar hacia lo alto y también conectarnos con el centro de la Tierra”. Dos cordilleras, dos historias entrelazadas “Quería pintar obras inmersivas, en que el espectador se sintieran abrazado y contenido por la cordillera, como estando en un gran útero”, dice la artista en su taller. “Guardián de las aguas” (2026). De la cordillera emerger delgadas líneas de agua. Un llamado a preservar la Tierra como “madre viva”. La artista ha explorado el desierto chileno y la cordillera de Domeyko. Óleo de 2025. “Quería pintar obras inmersivas, en que el espectador se sintieran abrazado y contenido por la cordillera, como estando en un gran útero”, dice la artista en su taller. La artista pintando en un valle nevado de los Alpes. “Oquedad”. Alude a a las cavidades internas de la Tierra, donde el aire y el agua entran en contacto con el magma.