Columnas de Opinión: Fuga en cárcel: cuando los muros se vuelven de papel
Columnas de Opinión: Fuga en cárcel: cuando los muros se vuelven de papel Por Massiel Olavarría académica de Derecho Penal, Universidad Andrés Bello. nlamadrugada E del pasado 15 12025, fuimos testigos de cómo tres personas que se encon traban privadas de libertad lograron de un modocasi cinematográfico, utilizando una tirolesa improvisada-fugarsedel Complejo Penitenciario de Valparaiso.
Este hecho significativo, el cual fue calificado por elministro de Justicia como "grave" pone de relieve, una vez más, las profundas falencias de un sistema penitenciario, que demuestra una crisis estructural que combina hacinamiento, déficit de personal y excesiva sobrecargalaboral, deterioro infraestruc tural y, por sobre todo, la ausencia de una política integral de reinserción social. Ante lo ocurrido, el Gobierno reaccionócon laadopciónde 17 medidas de emergencia, que incluyen reforzar la seguridad perimetral y revisar los protocolos respectivos. Sin embargo, estas respuestas inmediatas, aunque necesarias, resultan del todo insuficientes paraabordar losaspectos neurálgicos del problema. La explicación no se agota en fallas operativas de control o vigilancia. El trasfondoes estructural: un sistema penitenciario concebido bajo una lógica de custodia mínima y saturación permanente, donde la reinserción social ha quedado relegada a un plano meramente declarativo.
En este escenario, el hecho de que la Comisión de Constitución del Senado aprobara por unanimidad el proyecto que exime de trámites y reduce los plazos para la ampliación y construcción de nuevos establecimientos penitenciarios (Boletín 17312-07), resulta particularmente relevante.
No cabe duda que intentar aliviar o aminorar el hacinamiento es urgente; pero plantear la solución exclusivamente en clave de más infraestructura corre el riesgo de convertirse en una respuesta al margen de una idea de populismo penal.
Enesta misma linea y tomando como base los pensamientos de Roxin, en un Estado de Derecho no puede permitirse que la ejecución de la pena se convierta en un mero aseguramiento fisico del conde nado, desprovisto de to da perspectiva de reinserción.
La construcción de más cárceles, en ausencia de politicas de reinserción y de dignificación de la labor penitenclarla, no resuelve a mi parecer el problema: apenas lo desplaza en el tiempo, Multiplicar muros no elimina las condiciones que hacen de nuestras prisiones espacios de violencia y reincidencia.
Ya lo ha advertido Zaffaroni al señalar que "la cárcel es el depósito de todos los fracasos del Estadosocial" y, la fuga en Valparaiso es la metáfora perfecta: lo que escapó no fueron solo tres internos, sino la evidencia de un Estado que castiga sin ofrecer caminos de reinserción, quecusto dia sin educar y que administra inseguridad en lugar de justicia. La fuga en Valparaiso no es un hechoaislado ni una mera falla puntual: como diria García Márquez, es la crónica de unfracaso anunciado.
Y también la oportunidad de asumir que la verdadera seguridad comienza ali donde la pena deja de ser encierro vacio y se convierte en una posibilidad real de reinserción, de lo contrario todos estos muros, se volverían de papel. C Columna