Autor: Guido Sarabia Acuña
El regreso de Baquedano (1823-1897) el militar y político, que sirvió a Chile
El regreso de Baquedano (1823-1897) el militar y político, que sirvió a Chile el levantamiento indígena encabezado por Quilapán y otros caciques mapuches, actuando bajo las órdenes del general José Manuel Pinto Arias, jefe de las fuerzas de la alta frontera entre enero y mayo de 1869.
Esto, debemos entenderlo, en el contexto de la política del Estado, que consistía en la incorporación de la Araucanía, a la plena soberanía de la república, política fundamental para entender la unidad y configuración del territorio nacional, época en que un aventurero francés, Orelie Antoine, se proclamaba rey de la Araucanía y la Patagonia.
En la Guerra del Pacífico y a petición del ministro Sotomayor, Baquedano reemplazó al general Erasmo Escala, como general en jefe del ejército chileno, y en abril de 1880 le correspondió dirigir las fuerzas chilenas hasta la victoria final. En marzo de 1881, regresó a Chile, su recibimiento en Valparaíso y en Santiago fue apoteósico. Múltiples manifestaciones populares se extendieron por varios días. Fue una fiesta de la Patria, con Te Deum, banquetes oficiales, bailes populares y discursos de homenaje.
La mitad de Santiago, acudió a la alameda a recibir al general victorioso, que regresaba de una guerra que aún no concluía. «Ha ganado para Chile, -señaló el presidente Aníbal Pinto-, las batallas más trascendentes y gloriosas que haya presenciado la América del Sur. .. sin separarse jamás del camino del deber». Su fama y prestigio era universal y condujo a un grupo de parlamentarios, a ofrecerle la candidatura presidencial, para enfrentar a Don Domingo Santa María. Baquedano aceptó, pero muy pronto renunció a la postulación.
No obstante volvió a la política al año siguiente, resultando elegido senador en dos períodos consecutivos. (1882-1888 y 18881894) Baquedano fue uno de los hombres más prestigiosos de Chile, vivía con sencillez, desayunaba habitualmente en el mercado, visitaba enfermos, solía caminar por el cerro Santa Lucía, se reunía con sus amigos y saludaba a todos quienes quisieran conocerlo. «Lo rodeaba dice Gonzalo Vialel prestigio patriótico casi sobrenatural de su trayectoria y heroísmo». «El pueblo de Chile -señala Encinalo erigió en el símbolo del grandioso esfuerzo que desplegó [la patria] atravesando mares y desiertos, para aniquilar la artera conspiración tramada contra el tranquilo desarrollo de sus destinos». Sin embargo, Encina, fue también muy crítico de sus condiciones militares y del uso que algunos políticos hicieron de él. La última parte de su vida, Baquedano tuvo muchos sinsabores, por el fracaso y críticas a su actuación como Presidente Provisional, tarea que le encargó el Pdte. Balmaceda, en el trágico término de su gobierno.
Poco o nada, hizo para evitar los desmanes promovidos por los vencedores de Concón y Placilla, y no supo o no pudo impedir el saqueo y los destrozos de las propiedades y viviendas de los partidarios del presidente caído. El odio contra «el tirano» depuesto, era imposible de contener. Baquedano, a pesar de las múltiples invitaciones, se había marginado de la guerra civil.
Conocía la guerra y no deseaba que se derramara sangre entre chilenos. ¿Por qué entonces, la izquierda chilena contemporánea, lo ha maltratado tanto? Es difícil entender esto, cuando gracias a los triunfos militares del general Baquedano, se incorporaron a la república, miles de kilómetros cuadrados, con enormes riquezas minerales, representadas en el Salitre, el Cobre, el Litio y muchos otros, que han alimentado a Chile, por más de cien años. El cobre ha sido tan fundamental para el país, tanto así, que el Presidente Salvador Allende, lo calificó como el 'sueldo de Chile'. Hoy, el monumento ecuestre del Gral.
Manuel Baquedano, vuelve al lugar donde lo colocó el pueblo chileno y de donde nunca debió salir, ni recibir las ofensas que recibió su memoria por un conjunto de necios, cuya acción los señala como ignorantes de su propia historia. El Gral. Don Manuel Baquedano, fue una figura relevante en el 'clima épico' del siglo XIX chileno. Le tocó vivir en una 'tierra de guerra' como lo señaló Mario Góngora. Un siglo de héroes militares con el valioso aporte del mundo civil. Huyó de su casa siendo un niño, para alistarse en la Guerra contra la Confederación Perú Boliviana, hasta coronar su carrera, como comandante en jefe en campaña y el triunfo en la Guerra del Pacífico. Entremedio participó en las guerras civiles de 1851 y 1859, leal al gobierno civil, como militar disciplinado, contrario al golpismo. En la década de 1860 participó en la llamada Ocupación o Pacificación de la Araucanía. No es fácil encontrar en la historiografía, información específica de su conducta y participación en estas campañas. Sólo se señala que participó en los enfrentamientos en Malleco y Renaico, contra Autor: Guido Sarabia Acuña. Sobre historia, política y otras menudencias El Gral. Don Manuel Baquedano, fue una figura relevante en el 'clima épico' del siglo XIX chileno. Le tocó vivir en una 'tierra de guerra' como lo señaló Mario Góngora. Un siglo de héroes militares con el valioso aporte del mundo civil. Huyó de su casa siendo un niño, para alistarse en la Guerra contra la Confederación Perú Boliviana, hasta coronar su carrera, como comandante en jefe en campaña y el triunfo en la Guerra del Pacífico. Entremedio participó en las guerras civiles de 1851 y 1859, leal al gobierno civil, como militar disciplinado, contrario al golpismo. En la década de 1860 participó en la llamada Ocupación o Pacificación de la Araucanía. No es fácil encontrar en la historiografía, información específica de su conducta y participación en estas campañas. Sólo se señala que participó en los enfrentamientos en Malleco y Renaico, contra