EDITORIAL: El desafío del deterioro laboral
EDITORIAL: El desafío del deterioro laboral L as cifras de la Encuesta Nacional de Empleo del primer t r i m e s t r e m ó v i l d e l a ñ o (enero-marzo), dadas a conocer ayer por el Instituto Nacional de Estadísticas (INE), resultan un balde de agua fría. La tasa de desocupación general alcanzó el 8,9%, seis décimas más que en el trimestre móvil previo, y dos décimas más que el mismo periodo del año anterior.
El alza fue todavía más pronunciada en la Región Metropolitana, donde escaló del 8,8% al 9,6%. Se trata de 38 meses consecutivos en que la tasa de desempleo se mantiene por encima del ocho por ciento.
En el caso de las mujeres, las cifras son todavía más desalentadoras: la tasa de desocupación femenina llegó al 10%, el nivel más alto desde mayo del año pasado y marcando un alza de 0,5 puntos porcentuales en los últimos doce meses. La señal más preocupante del informe estadístico, sin embargo, es el deterioro del empleo formal. Datos del INE anotan una destrucción anual de 33.277 puestos de trabajo formales.
La informalidad trepó al 26,5% a nivel nacional, mientras en algunas regiones, como el Maule y La Araucanía, bordea ya el 35%. Ello significa, en síntesis, que el mercado laboral no está siendo capaz de absorber a quienes buscan trabajo. Por supuesto, un fenómeno de esta profundidad no tiene una explicación unívoca.
Aunque las tasas de desempleo solían mejorar durante el verano, el periodo observado por la última ENE coincide con malas cifras en crecimiento (expansión), con tres meses seguidos de retroceso en el Índice Mensual de Actividad Económica comparados con el año anterior.
Por otro lado, como destaca Juan Bravo, director del Observatorio del Contexto Económico de la Universidad Diego Portales, las cifras de empleo en las micro, pequeñas y medianas empresas acumulan nueve meses seguidos a la baja, lo que coincide con el término del subsidio al salario mínimo.
No es muy difícil inferir tampoco que --como lo han alertado numerosos especialistas-la continua alza de los costos laborales, provocada por la combinación de aumento del salario mínimo, incremento de la cotización previsional y disminución de la jornada laboral, ha erosionado la contratación formal.
Por último, es necesario observar también algunas condiciones específicas que influyen en el comportamiento del mercado del trabajo: desde la automatización o el cambio de los hábitos de consumo --especialmente en sectores intensivos en empleo-hasta, como han planteado algunos investigadores, la influencia de la gratuidad en educación superior y de la PGU. Por cierto, la demora de una ley eficaz de sala cuna es un factor imposible de obviar.
Es probable, en este sentido, que las cifras recién conocidas representen un respaldo al proyecto de ley miscelánea propuesto por el Ejecutivo o, al menos, a su intención de actuar como motor para el despegue de la economía. Un efecto igual de relevante, en este caso de carácter moderador, debieran tener las cifras en la negociación por el salario mínimo. Resulta difícil para la política sustraerse de la demanda por inversión, crecimiento y mejor empleo.
Pero sería probablemente un error confiar la carga de la recuperación del empleo únicamente en la expansión de la inversión privada, sin anotar otros factores que vuelven el mercado laboral más complejo. "Resulta difícil para la política sustraerse de la demanda por inversión, crecimiento y mejor empleo". El desafío del deterioro laboral.