Autor: RICARDO SALMAN ABURDENE PRESIDENTE DE CORÑUBLE.
Columnas de Opinión: Economía retenida: proyectos entran, aprobaciones no
Columnas de Opinión: Economía retenida: proyectos entran, aprobaciones no hile necesita inversión para crecer, generar empleo y sostener políticas públicas. Pero la inversión no existe en el papel: se materializa cuando el Estado evalúa con rigor y, al mismo tiempo, con oportunidad. Los datos del SEIA (actualización diciembre 2025) muestran una señal inquietante: no solo se presentan menos proyectos; también se aprueban mucho menos. Y esa brecha huele a burocracia.
A nivel nacional, entre 2024 y 2025 la cantidad de proyectos ingresados cae de 556 a 475 (-14,6% ) y la inversión asociada baja de US$ 71.141 millones a US$ 57.929 millones (-18,6% ). No estamos hablando de un ajuste marginal: es un retroceso que se traduce en menos empleo futuro, menos encadenamientos productivos y menos recaudación. En un país que lleva años creciendo poco, seguir normalizando estas cifras es, francamente, irresponsable. La caída, además, es amplia: 11 de 16 regiones reducen su número de proyectos ingresados.
La Araucanía se desploma (-50%), la Región Metropolitana retrocede (-38%) y también caen con fuerza Maule (-33%) y Valparaíso (-28%). El mensaje es claro: el clima para C invertir se está enfriando en casi todo Chile. Ñuble ofrece un contraste que, mirado de cerca, es más preocupante que alentador. En 2025 aumenta la cantidad de proyectos ingresados (+19%), pero el monto total baja cerca de 20% (de US$ 1.081 millones a US$ 868 millones). Se presentan más iniciativas, sí, pero de menor tamaño promedio.
Y por sector, el dato clave es energía: pasa de tres a siete proyectos, pero con una caída de 23% en inversión (de US$ 870 millones a US$ 666 millones). Inmobiliarios, en cambio, sube levemente en inversión (US$ 178 a 196 millones) y en número (seis a nueve). Hasta aquí, podríamos decir que el motor todavía intenta encender. El verdadero golpe está en las aprobaciones. En Ñuble, la inversión aprobada se derrumba desde 11 proyectos por US$ 656,4 millones en 2024 a solo cinco proyectos por US$ 85,6 millones en 2025: casi 87% en monto. Es el nivel más bajo desde 2017. Esto no es un "ciclo"; es una señal de parálisis. La evidencia es brutal en energía: el monto aprobado pasa de US$470 millones en 2024 a US$o en 2025. Cero. Ningún proyecto aprobado en el sector que, precisamente, define la competitividad de una región. Y lo más absurdo es que, en los últimos cinco años, el promedio de inversión ingresada en energía en Ñuble bordea los US$706 millones anuales. El sistema recibe proyectos, pero no los transforma en decisiones.
En inmobiliarios ocurre algo similar: se ingresa más, pero se aprueba menos (US$83 millones en 2025 VSUS$ 178 millones en 2024). Cuando la caída en lo aprobado es muy superior a la caída en lo ingresado, el problema deja de ser el "mercado" y pasa a ser el "permiso". Y aquí debemos decirlo sin eufemismos: hoy el SEIA y su ecosistema de servicios públicos operan con incentivos que premian la demora, la excesiva discrecionalidad y el miedo a firmar. El resultado es una economía retenida, proyectos que se encarecen por espera y regiones que siguen postergadas. Necesitamos una reforma de gestión ya: plazos perentorios y trazables, coordinación obligatoria entre servicios, criterios estables, fortalecimiento técnico del SEA y sanciones cuando la inacción se vuelve política pública. Y, por cierto, priorizar proyectos habilitantes, especialmente transmisión eléctrica. Porque sin energía aprobada a tiempo, Ñuble no solo pierde inversiones hoy: pierde su futuro. Ahora.
Cuando la caída en lo aprobado es muy superior a la caída en lo ingresado, el problema deja de ser el "mercado" y pasa a ser el "permiso". Y aquí debemos decirlo sin eufemismos: hoy el SEIA y su ecosistema de servicios públicos operan con incentivos que premian la demora, la excesiva discrecionalidad y el miedo a firmar. El resultado es una economía retenida, proyectos que se encarecen por espera y regiones que siguen postergadas.
Autor: RICARDO SALMAN ABURDENE PRESIDENTE DE CORÑUBLE.. Cuando la caída en lo aprobado es muy superior a la caída en lo ingresado, el problema deja de ser el "mercado" y pasa a ser el "permiso". Y aquí debemos decirlo sin eufemismos: hoy el SEIA y su ecosistema de servicios públicos operan con incentivos que premian la demora, la excesiva discrecionalidad y el miedo a firmar. El resultado es una economía retenida, proyectos que se encarecen por espera y regiones que siguen postergadas.