Editorial: Una alerta invisible que nos golpea
Editorial: Una alerta invisible que nos golpea La reciente conmemoración mundial del Candlelight en Curicó no fue solo un acto de respetuoso recuerdo y homenaje a quienes han perdido la vida a causa del VIH y el Sida. Fue, por sobre todo, un cable a tierra y un baño de cruda realidad para nuestra comunidad.
Las velas encendidas en la plaza pública iluminaron una verdad incómoda que, por temor al estigma o por simple desidia, muchas veces preferimos mantener en la penumbra: las cifras locales son alarmantes y nos exigen reaccionar ahora ya. Las declaraciones de las autoridades provinciales y comunales durante la jornada no dejaron espacio a interpretaciones blandas. Curicó lidera los índices de contagio a nivel regional.
Pero el dato más demoledor y que debiera encender todas las alarmas en los hogares curicanos es el perfil de los nuevos casos: el aumento significativo se concentra de manera crítica en los extremos de la vida, afectando a menores de 15 años y a mayores de 60. ¿Qué nos está pasando como sociedad local? Que adolescentes y adultos mayores compartan el foco de vulnerabilidad ante una infección que aún no tiene cura delata una falla profunda en nuestras dinámicas de comunicación, educación y prevención.
Por un lado, nuestros jóvenes -hijos y nietos nacidos en la era de la información masivaparecen estar viviendo una peligrosa desconexión entre el acceso a los datos y la real conciencia del autocuidado, asumiendo conductas de riesgo bajo una falsa sensación de inmunidad. Por el otro, el segmento de la Tercera Edad sigue siendo el gran olvidado de las políticas de salud sexual, un grupo donde el tabú y la falta de campañas dirigidas perpetúan la desinformación. La prevención y la educación no pueden delegarse exclusivamente a una charla anual en el colegio o a un folleto en el consultorio. La responsabilidad es compartida. El llamado de las autoridades a educar al interior del círculo familiar, entre amigos y vecinos, es urgente. Hablar de sexualidad responsable, de métodos de barrera y de la importancia de realizarse el test rápido de VIH debe dejar de ser un motivo de vergüenza en la mesa chilena..