Descarbonización en Chile: el desafío ya no es potencial, sino cómo hacerlo posible
Descarbonización en Chile: el desafío ya no es potencial, sino cómo hacerlo posible En el panel “Chile en la carrera por la descarbonización”, el foco estuvo en qué tan preparado está el país para avanzar en esa transición cuando el desafío pasa a ser operativo.
Desde el mundo empresarial, Constanza Pantaleón, directora ejecutiva de Acción Empresas, situó una de las principales brechas en el paso hacia el llamado “alcance 3”. “El desafío que viene ahora tiene que ver con cómo subimos a todos los sectores y a todos los tamaños de empresa en esto”, comentó, apuntando a la dificultad de ir más allá de las grandes compañías. Ese salto implica hacerse cargo de emisiones que no dependen directamente de la operación. “Es difícil de manejar, (... ) es la huella de carbono de mis proveedores y la de mis clientes”, explicó.
Desde el panel, se planteó que avanzar en ese nivel también puede transformarse en una forma de desplazar la responsabilidad hacia terceros, especialmente en sectores donde el grueso de las emisiones se concentra en la cadena de valor. Desde ahí, la conversación se desplazó hacia qué es lo que realmente permite avanzar en descarbonización.
Claudio Sebaach, decano de la Facultad de Ingeniería y Ciencias de la UAI, sostuvo que “nuestra diferencia está en nuestras instituciones”, al explicar que el desarrollo energético de Chile responde menos a sus condiciones naturales que a su marco regulatorio, su apertura económica y su capacidad de atraer innovación. En paralelo, Erwin Plett, director de Low Carbon Chile, introdujo una mirada más directa sobre la magnitud del problema energético.
Destacó que la mayor parte de la energía sigue dependiendo de combustibles fósiles, y que “no voy a poder electrificar todo”. En ese contexto, el hidrógeno verde apareció como una de las principales alternativas, pero también como un caso donde las dificultades son evidentes. “Estamos andando (... ) en la escala de megawatts”, comentó, agregando que, para ser competitivos con los combustibles fósiles, primero hay que hablar de gigawatts. El salto hacia proyectos de mayor tamaño implica inversiones significativamente más altas y condiciones más estables. En ese proceso, “es una incerteza tremenda”, señaló Plett, al describir el nivel de riesgo asociado a proyectos que requieren grandes volúmenes de información y altos costos iniciales antes de siquiera ingresar a evaluación. La conversación volvió así al plano institucional, pero desde otro ángulo. El director del SEA, Arturo Farías, abordó el rol del sistema dentro de este contexto más amplio, enfatizando que la evaluación ambiental es solo uno de varios instrumentos que inciden en la transición.
En ese sentido, planteó la necesidad de avanzar en mayor claridad sobre el rol de cada herramienta, evitando que el sistema termine absorbiendo definiciones que corresponden a políticas públicas o decisiones previas.. EXPERTOS DISCUTIERON LA PARTICIPACIÓN DEL HIDRÓGENO VERDE Eduardo Olivares, editor de Economía y Negocios de “El Mercurio”; Antonio Farías, director del SEA; Erwin Plett, director de Low Carbon Chile; Claudio Seebach, decano de Ingeniería y Ciencias de la UAI, y Constanza Pantaleón, directora ejecutiva de Acción Empresas.