Autor: JOSÉ TOMÁS TENORIO LABRA
Primeras fisuras por objetivos bélicos siembran dudas sobre alianza EE.UU.-Israel en la guerra
Primeras fisuras por objetivos bélicos siembran dudas sobre alianza EE.UU. -Israel en la guerra C uando al inicio de la g u e r r a e n M e d i o Oriente Donald Trump y Benjamin Netanyahu hablaban de las mismas metas, hacer caer al régimen de los ayatolás y acabar con su programa nuclear y balístico, EE.UU. e Israel mostraban un frente unido de cara al conflicto. Pero, tan solo semanas después, esa sociedad empieza a evidenciar fisuras.
Acciones militares que tomaron desprevenido a Washington, acusaciones de que Israel arrastró a su aliado a la guerra y la admisión de que existen objetivos “diferentes” entre los dos plantean dudas sobre el rumbo que pueden tomar ambos en el conflicto y sobre el futuro de este.
El ataque israelí el miércoles contra las instalaciones iraníes en el yacimiento de gas de South Pars, el más grande del mundo y que Teherán comparte con Qatar, reflejó la incomodidad de EE.UU., y en particular de su Presidente, con el actuar de su aliado. “Estados Unidos no sabía nada de este ataque”, aseguró entonces Trump en su red social Truth Social, en un mensaje en el que también aseguró que “no habrá más ataques de Israel” sobre ese yacimiento. Esto, a pesar de que funcionarios israelíes aseveraron a diversas agencias que el operativo fue informado con antelación a EE.UU., algo que también plantearon medios estadounidenses.
Aun así, el ataque en South Pars pareció ser una complicación para Trump, al dispararse aún más los precios del gas y generar una serie de represalias iraníes sobre yacimientos de Qatar, en un momento donde el aumento sostenido del precio de los hidrocarburos y la expansión regional del conflicto presionan a Washington. Además, no fue la primera vez en la que un ataque israelí sobre el sector energético iraní descolocó a Washington.
El 7 de marzo, luego de que Israel golpeara unos 30 depósitos de pet r ó l e o i r a n í, e l m e n s a j e d e EE.UU. a su aliado fue: “¿ Qué rayos?”, según informó un funcionario israelí al medio Axios, que también citó a un funcionario estadounidense que aseguró que la acción de Israel “no fue una buena idea” y fue vista con preocupación en la Casa Blanca por los posibles efectos sobre el precio del petróleo.
Objetivos “diferentes” La demostración más clara de la divergencia entre Israel y EE.UU. llegó de la mano de la directora de Inteligencia Nacional estadounidense, Tulsi Gabbard, quien el jueves aseveró ante el Comité de Inteligencia de la Cámara de Representantes que “los objetivos que ha planteado el Presidente (Trump) son diferentes de los objetivos que han planteado los israelíes”. “No es difícil pensar que ambos tengan objetivos distintos.
Para Israel y Netanyahu, esta es una guerra para la que se venían preparando desde hace muchísimos años, y que ven como una guerra existencial frente a un régimen que abiertamente ha llamado a su destrucción. Estarán dispuestos a tomarse el tiempo que sea necesario para lograr un cambio de régimen profundo. EE.UU. maneja objetivos más asociados a detener el programa nuclear y armamentístico de Irán, y no tanto a un cambio de régimen que implica un esfuerzo mucho mayor.
Al mismo tiempo le interesa mantener cierta estabilidad y seguridad en el Golfo, por lo que una guerra prolongada le es mucho menos útil”, señala Jamie Shea, especialista en seguridad internacional de la Universidad de Exeter.
Parte de eso se ve reflejado en los blancos de los ataques de cada uno: mientras EE.UU. se ha concentrado mayormente en golpear sitios de misiles, de defensa aérea y a la marina iraní, Israel parece cada vez más enfocado en eliminar de forma sostenida a las piezas clave del liderazgo iraní, tanto a nivel político como militar, junto con otras infraestructuras militares y energéticas.
A la diferencia de objetivos se suman además las acusaciones hechas el miércoles por el entonces director del Centro Nacional de Contraterrorismo, Joe Kent, quien anunció su renuncia al cargo en un mensaje en redes sociales en el que aseguró que Israel arrastró a EE.UU. al conflicto. “Irán no presentaba ninguna amenaza inmediata a nuestra nación, y es claro que iniciamos esta guerra debido a la presión de Israel y su poderoso lobby estadounidense”, escribió Kent.
Esa idea fue rechazada por Netanyahu, quien el jueves aseguró a periodistas que su país “no arrastró” a EE.UU. a la guerra, y que Trump “toma sus propias decisiones”. “¿Alguien se cree que le puedo decir a Trump qué hacer?”, cuestionó el manESSERPECNARF datario israelí, quien agregó que “Estados Unidos no lucha por Israel, está luchando junto a Israel” y que ambos tienen “el mismo objetivo”. Trump reiteró en varias ocasiones su idea de que la guerra terminará de “mutuo acuerdo” con Netanyahu una vez que ambos hayan alcanzado sus objetivos en terreno.
Sin embargo, la poca claridad que el propio republicano ha dado sobre las metas de EE.UU. en la guerra y la ventana de tiempo que maneja para alcanzarlas contribuyen a aumentar las dudas sobre la unidad de Washington con Israel.
“Israel quiere algún tipo de cambio de régimen, mientras que Estados Unidos es vago e impreciso sobre cuál debe ser el estado final de la guerra”, dijo a la agencia France Presse Brian Katulis, investigador sénior del Middle East Institute, con sede en Washington.
“No es inimaginable que Trump vea que el costo de esta guerra se está volviendo demasiado alto y está obstaculizando su agenda interna”, lo que podría precipitar un intento de Washington por finalizar la guerra con rapidez, afirmó Katulis.
A eso mismo apuntó otro reporte de Axios publicado esta semana, el cual citó a tres asesores directos de Trump que, en condición de anonimato, afirmaron creer que el Presidente estadounidense buscará terminar las operaciones militares antes que Netanyahu. “Israel no odia el caos. Nosotros sí. Nosotros queremos estabilidad”, afirmó uno de los funcionarios estadounidenses.
Ante la duda de si Israel sería capaz de continuar la guerra contra Irán sin su aliado, el exembajador de EE.UU. en Israel Daniel Shapiro aseguró a CNN que es poco probable que las fuerzas israelíes “puedan continuar (su ofensiva) en Irán de la misma manera que se ha llevado a cabo hasta ahora (... ). Incluso si Israel quisiera continuar, tendría que ajustar sus operaciones para tener en cuenta que no estaría operando de la misma manera que con Estados Unidos a su lado”. n Trump consideraría tomar isla clave para Teherán Reportes de medios estadounidenses dijeron ayer que Donald Trump estaría considerando tomar por la fuerza o bloquear el acceso a la isla de Jarg, situada a unos treinta kilómetros de las costas iraníes, y desde donde parte aproximadamente el 90% de las exportaciones de crudo de Irán, con el fin de utilizarla como medida de presión para obligar al régimen a reabrir el estrecho de Ormuz. Estados Unidos puede “neutralizar” cuando quiera la isla iraní de Jarg, afirmó la subsecretaria de prensa de la Casa Blanca, Anna Kelly, al ser consultada por este asunto.
EE.UU. ya atacó la isla el fin de semana pasado, aunque en aquella ocasión Trump aseguró que los ataques tuvieron solo a blancos militares como objetivo, evitando afectar la infraestructura petrolera para no afectar más aún el mercado de hidrocarburos. REDUCCIÓN GRADUAL Trump aseguró ayer que estudia “reducir gradualmente” las operaciones militares en Irán. ¿Juntos hasta el fin del conflicto? Autor: JOSÉ TOMÁS TENORIO LABRA.
El ataque israelí a un yacimiento de gas iraní evidenció la inquietud de Washington por el accionar de su socio, en momentos en que desde el país ya se habla de metas “diferentes” en un conflicto que se vuelve más incierto.
Ambos lanzaron conjuntamente la ofensiva en Medio Oriente: n Trump consideraría tomar isla clave para Teherán Reportes de medios estadounidenses dijeron ayer que Donald Trump estaría considerando tomar por la fuerza o bloquear el acceso a la isla de Jarg, situada a unos treinta kilómetros de las costas iraníes, y desde donde parte aproximadamente el 90% de las exportaciones de crudo de Irán, con el fin de utilizarla como medida de presión para obligar al régimen a reabrir el estrecho de Ormuz. Estados Unidos puede “neutralizar” cuando quiera la isla iraní de Jarg, afirmó la subsecretaria de prensa de la Casa Blanca, Anna Kelly, al ser consultada por este asunto.
EE.UU. ya atacó la isla el fin de semana pasado, aunque en aquella ocasión Trump aseguró que los ataques tuvieron solo a blancos militares como objetivo, evitando afectar la infraestructura petrolera para no afectar más aún el mercado de hidrocarburos.
REDUCCIÓN GRADUAL Trump aseguró ayer que estudia “reducir gradualmente” las operaciones militares en Irán. ¿Juntos hasta el fin del conflicto? TRUMP Y NETANYAHU se han mostrado unidos durante el conflicto, aunque reportes y voces en Washington sugieren posturas divergentes.