Gremio frutícola del valle de Copiapó advierte grave impacto por conflicto sindical en el puerto de Caldera
Gremio frutícola del valle de Copiapó advierte grave impacto por conflicto sindical en el puerto de Caldera reocupación transversal en el sector agrícola del valle de Copiapó ha generado el conflicto que afecta a la operación del puerto P de Caldera, situación que, según el gremio frutícola, está provocando un impacto directo y severo en la exportación de uva de mesa y otras producciones regionales.
Rodrigo Susaeta Margulis, presidente de la Asociación de Productores y Exportadores Agrícolas del Valle de Copiapó (APECO), señaló que, si bien la operación portuaria está a cargo de una empresa privada, el actual escenario de disputa entre sindicatos en el puerto de Caldera está afectando gravemente a una industria que ya enfrenta condiciones complejas. El sector agrícola, explicó, se encuentra librando una "batalla muy difícil" en los mercados internacionales, marcada por crisis hídrica, dificultades climáticas y altos costos de producción. Desde APECO advierten que la paralización o incertidumbre en la operación portuaria resulta especialmente crítica para la fruticultura, dado que se trata de productos perecibles que no pueden esperar. Susaeta Margulis indicó que, históricamente, existía conciencia entre las y los trabajadores sobre la importancia estratégica de sacar la fruta a tiempo, entendiendo que su deterioro genera pérdidas irreversibles para toda la cadena productiva. TURA SU AGRICU Uno de los principales efectos del conflicto ha sido el encarecimiento de los costos de exportación. El dirigente explicó que, ante la imposibilidad de operar con normalidad en Caldera, los productores se han visto obligados a trasladar la fruta por vía terrestre hacia otros puertos, principalmente Coquimbo, Valparaíso o San Antonio.
Este cambio logístico, señaló, implica un aumento de entre setenta y ochenta centavos de dólar por caja de uva de mesa, lo que representa un porcentaje significativo del costo total de exportación y afecta directamente la rentabilidad del sector. El impacto no se limita únicamente a los productores.
Susaeta Margulis enfatizó que la situación también perjudica graveAEMS mente a las y los trabajadores de la región, ya que el puerto de Caldera genera empleo durante dos o tres meses al año, asociado a la recalada de embarcaciones. Según detalló, existía un programa de once barcos para la temporada, de los cuales solo alcanzaron a operar tres, quedando pendientes ocho recaladas. Esta situación implica que dos tercios de la temporada se perderían, afectando a estibadores, navieros, estimadores y sus familias, quienes dejarían de percibir ingresos relevantes. El dirigente calificó esta consecuencia como especialmente grave, considerando que se trata de contratos y sueldos importantes para muchas personas de la región. Respecto del proceso de exportación, Susaeta Margulis señaló que cerca del ochenta por ciento de la uva de mesa del valle de Copiapó deberá salir ahora por puertos más lejanos, con costos considerablemente más altos. Esto no solo tensiona la economía de los productores, sino que también debilita la competitividad del sector agrícola regional en los mercados internacionales. En ese contexto, el presidente de APECO hizo un llamado a que el conflicto pueda resolverse con prontitud y responsabilidad, considerando la magnitud de sus efectos.
Si bien indicó que no corresponde al sector agrícola determinar responsabilidades específicas, sostuvo que la gravedad de la situación amerita la intervención y colaboración de las autoridades, con el fin de facilitar un acuerdo entre las partes involucradas.
Finalmente, expresó la esperanza de que las navieras puedan recapacitar y retomar el programa original de recaladas previsto para la temporada, permitiendo así mitigar el daño económico y social que esta situación está generando tanto para la fruticultura del valle de Copiapó como para las y los trabajadores vinculados a la actividad portuaria en Caldera..