Autor: ALBERTO ROJAS M.
Columnas de Opinión: El Japón de Takaichi y el reordenamiento del Indo-Pacífico
Columnas de Opinión: El Japón de Takaichi y el reordenamiento del Indo-Pacífico El reciente triunfo de Sanae Takaichi no solo consol i d ó s u l i d e r a z g o c o m o P r i m e r a M i nistra de Japón; también obtuvo algo todavía más inusual: un mandato casi sin contrapesos. Es que el Partido Liberal Democrático (PLD) consiguió 315 de los 465 escaños de la Cámara Baja, superando con holgura el umbral de los dos tercios, lo que le entrega un control legislativo excepcional.
LA MAGNITUD DEL TRIUNFO obliga a una pregunta central. ¿Por qué ocurrió ahora y con este nivel de respaldo? La prim e r a r e s p u e s t a e s t á e n e l cálculo político. Takaichi disolvió la Cámara en enero y llamó a elecciones anticipadas en solo dos semanas, una jugada de alto riesgo que solo es posible cuando el liderazgo percibe que el clima político es favorable. Además, la oposición llegó fragmentada, sin un relato común, mientras que la Primera Ministra convirtió la campaña en un plebiscito sobre su figura y la necesidad de un giro estratégico del país. La segunda clave es ideológica. Takaichi no es una figura improvisada dentro del PLD.
Es una discípula política directa del expremier Shinzo Abe, heredera de su visión estratégica, de su énfasis en la seguridad nacional y de su convicción de que Japón debe dejar atrás las ambigüedades del orden de posguerra. Y Takaichi llegó para profundizar esa línea sin complejos, en un contexto regional mucho más tenso que el que enfrentó su mentor. EL IMPACTO EN EL INDO-PACÍFICO del triunfo fue inmediato. En China, la victoria fue recibida con advertencias públicas.
Beijing señaló que responderá ante cualquier acción que considere imprudente, interpretando el mandato de Takaichi como una señal de que Japón podría abandonar definitivamente la cautela estratégica que caracterizó a gran parte de su política exterior desde 1945. En Taiwán, en cambio, el resultado fue leído como un refuerzo de la disuasión regional. El Presidente Lai Ching-te felicitó formalmente a Takaichi, consciente de que un Japón más decidido fortalece el entramado de equilibrios que rodea al Estrecho. Es que para Tokio, el vínculo con Taiwán dejó de ser un tema implícito y pasó a ocupar un lugar central en su cálculo de seguridad, algo que inevitablemente incomoda a Beijing. Pero el trasfondo más profundo de este respaldo electoral está en la percepción de amenaza. Japón ha visto cómo Corea del Norte intensificó sus pruebas de misiles balísticos en los últimos años, incluyendo lanzamientos que sobrevolaron el archipiélago en 2022 y 2023, activando alertas públicas y sistemas de evacuación. El desarrollo de misiles de mayor alcance y capacidad nuclear por parte de Pyongyang no es una abstracción estratégica para la opinión pública japonesa. Por el contrario, es una realidad que se vive en tiempo real y que alimenta la demanda por un liderazgo firme en materia de defensa.
A ELLO SE SUMA el crecimiento acelerado del poder militar chino, que ha incrementado de manera sostenida su presupuesto de defensa durante más de dos décadas y ha ampliado su presencia naval y aérea en el Mar del Sur de China, incluidas las cercanías de las islas Senkaku. La combinación de presión militar, incursiones aéreas y expansión naval ha erosionado cualquier ilusión de estabilidad automática en el entorno estratégico japonés.
En ese contexto, el apoyo de Takaichi a Taiwán y su dec i s i ó n d e p r o f u n d i z a r l a alianza con Estados Unidos no responden solo a afinidades ideológicas, sino a una lectura pragmática del equilibrio de poder regional.
Un Japón más activo en defensa, con mayores capacidades disuasivas y mayor interoperabilidad con Washington, es visto por una parte significativa del electorado como una condición necesaria para enfrentar un entorno regional cada vez más incierto. Por eso, el mandato que recibió Takaichi no es únicamente político. Es, sobre todo, estratégico. Alberto Rojas es director del Observatorio de Asuntos Internacionales, de la Escuela de Periodismo y Comunicación de la Universidad Finis Terrae. Autor: ALBERTO ROJAS M.. { OPINIÓN }