Autor: ANIL SADARANGANI Director de Innovación, Universidad de los Andes
Cartas: El que camina primero
Cartas: El que camina primero Señor Director: Se ha vuelto viral la imagen de un pequeño mono que se aleja del grupo con un peluche en la mano, mientras los demás lo observan desde atrás. No sabemos si lo juzgan o simplemente no entienden por qué decidió salir del círculo, pero él ya dio el paso. A esa figura muchos la llaman “Punch”: el que rompe la fila y se expone antes de saber si habrá algo al otro lado. Así comienza casi toda startup científica y casi toda hipótesis audaz. Primero viene el gesto solitario: la idea que incomoda, el experimento que contradice lo establecido, el prototipo que aún parece frágil. Durante un tiempo no hay reconocimiento, solo preguntas y escepticismo. El grupo, en cambio, ofrece estabilidad. Allí están las teorías aceptadas, los modelos probados, las trayectorias predecibles. Salir de ahí no es heroico; es incómodo. Durante un tiempo, el que avanza camina sin aplausos. Recibe preguntas cargadas de duda, silencios que pesan más que una crítica abierta, reuniones donde su idea es “interesante” pero no urgente. La validación llega después, con un paper aceptado, una patente concedida, un piloto exitoso, y entonces el grupo cambia de tono. Lo que parecía extraño empieza a ser referente. Pero casi nadie ve el trayecto previo. La verdadera construcción ocurre en ese tramo silencioso donde la convicción se transforma en evidencia. Innovar es, en el fondo, aceptar caminar primero. Autor: ANIL SADARANGANI Director de Innovación, Universidad de los Andes.