Autor: Pedro Enrique Rivas
Cartas: Agradece al hospital
Cartas: Agradece al hospital · Hay momentos que marcan un antes y un después en la vida, y para mí ese momento llegó tras sufrir un paro cardíaco el 7 de noviembre de 2025, episodio que me dejó al borde de la muerte.
Hoy siento la necesidad de expresar mi más profundo agradecimiento al Hospital de Puerto Montt, donde encontré no solo una atención médica de excelencia, sino también humanidad, compromiso y una vocación de servicio que merece ser reconocida. Desde el primer minuto, con la rápida reacción del equipo SAMU y posteriormente en la unidad de Emergencias, fui atendido por profesionales que actuaron con rapidez, precisión y una entrega admirable para salvar mi vida. Durante los 12 días que permanecí en la UCI comprendí el enorme esfuerzo que realiza diariamente el personal de salud. Mientras el resto de la ciudad descansaba, médicos, enfermeras, técnicos en enfermería (tens) y kinesiólogos continuaban atentos a cada paciente, luchando contra el tiempo y el cansancio para cuidar vidas humanas. Quiero destacar especialmente al Dr. Rafael Guaran y a todo el equipo de la UCI. Más adelante, durante mis 43 días hospitalizado en planta, pude ver cómo un recinto médico funciona gracias al trabajo silencioso y constante de personas que entregan el alma en su labor diaria. En ese proceso fueron fundamentales la Dra. Haotachi Zewengel, el Dr. Diego Rivera y la Dra. Yesenia Saco, además de la psicóloga Carolina, la kinesióloga Camila, el enfermero Frank, el enfermero Antonio y la querida Vale. Todos ellos hicieron más llevaderos los momentos más difíciles con palabras de ánimo, paciencia y cercanía humana. Posteriormente, en la UTI Coronaria y durante mi cirugía cardíaca, quiero agradecer al equipo de anestesiología liderado por "el gran Nico", al Dr. Iván Sepúlveda y, especialmente, al Dr. Roberto González, quien para mí fue "la mano de Dios" junto a Daniela, al devolverme la posibilidad de seguir viviendo y reencontrarme con mi familia. Finalmente, el proceso de rehabilitación cardíaca fue la última gran batalla para volver a caminar, respirar y recuperar mi rutina. Allí nuevamente encontré a un equipo humano excepcional liderado por la Dra. Saco junto a Camila, Felipe, Nicolás y Esteban, quienes me ayudaron a reencontrarme con la esperanza. Hoy puedo afirmar con total seguridad que el Hospital de Puerto Montt está lleno de héroes anónimos que trabajan día y noche con profesionalismo, sacrificio y humanidad. Gracias a cada uno de ellos hoy sigo vivo. Autor: Pedro Enrique Rivas.