Autor: Emile Ugarte Arquitecto
Columnas de Opinión: Enclave en un territorio estratégico
Columnas de Opinión: Enclave en un territorio estratégico ntofagasta no es una región pobre ni marginal. Es, por el contraArio, la más productiva del país, pero es una región organizada paa la extracción.
Su estructura territorial, institucional y económica responde a una lógica de enclave. "Produce, conecta, y abastece a mercados globales, pero sin mirada a los vectores que definen su desarrollo". La paradoja es profunda, mientras el mundo reconfigura sus cadenas productivas, Antofagasta continúa atrapada en un modelo extractivo sin proyecto de desarrollo territorial.
Elmodelo de enclave es conocido en la historia económica; "territorios especializados en extraer recursos, con decisiones tomadas fuera del territorio, infraestructura diseñada solo para sacar producción y una débil integración urbana, social, y económica local". Antofagasta calza conprecisión en esa definición. "La minería ordena el territorio, laenergía, elagua, el transporte, y hasta la política pública, pero no articula un proyecto regional diversificado ni sostenible". En el caso de los puertos es paradigmático. La región concentra infraestructura portuaria crítica, pero buena parte de ella opera como puertos privados de uso esencialmente minero, desconectados del sistema urbano, sin vocación multipropósito ni integración logística regional. Son infraestructuras pensadas para sacar mineral, no para articular comercio, industria de servicio ni ciudad. Antofagasta mira al mar, pero no lo gobierna, el borde costero funciona como una cinta transportadora de recursos, no como una plataforma de desarrollo. La política energética refuerza esta lógica.
La región produce energía a gran escala, limpia, barata yeterna, perogran parte de esa energía se exporta a la Región Metropolitana, perdiéndose un 21% en su traslado y por mala planificación se pierde otro 20% por vertimiento, porque el sistema no puede recibirla. El país la desperdicia dos veces. La energía, en vez de ser una palanca de diversificación productiva, se transforma en otro insumo del enclave extractivo. Se planifican líneas de transmisión, noclústeres industriales; se asegura suministro a la gran minería, pero no competitividad estructural para nuevas actividades regionales. En este esquema el rol del Ministerio de Bienes Nacionales ha sido clave y problemático. Grandes extensiones de suelo fiscal estratégico, urbano, periurbano y costero permanecen subutilizados, fragmentados, deteriorados y gestionados bajo una lógica predominantemente recaudatoria. El suelo no se concibe como instrumento de planificación territorial, sino como activo administrativo para generar fondo al erario, como si fuéramos territorio ocupado. Esto bloquea proyectos estructurantes, encarece la ciudad, empuja la expansión periférica y consolida un modelo donde el territorio se administra, pero no se desarrolla. Antofagasta podría ser el nodo logístico y energético de América Latina, articulando minería, electromovilidad, energía limpia y comercio bioceánico con carga en ambos sentidos. Tiene ubicación, infraestruc tura, recursos y escala. Lo que falta es abandonar la lógica del enclave y asumir que sin carga de retorno no hay Corredor Bioceánico y sin Corredor Bioceánico productivo (con valor agregado) no hay desarrollo territorial. El desafio es gobernar los flujos, capturar valor y transformar una ventaja geográfica excepcional en un proyecto regional consciente. Mientras eso no ocurra, Antofagasta seguirá siendo estratégica para otros y postergada para si misma. C Columna Autor: Emile Ugarte Arquitecto. C Columna