Editorial: Encrucijada de costos en el agro
Editorial: Encrucijada de costos en el agro a agricultura del sur de Chile, que durante 2024 y 2025 logró consolidar un despegue productivo significativo, enfrenta hoy un escenario de vulnerabilidad debido a variables externas de alto L impacto.
El incremento global y nacional en el precio de los combustibles no sólo representa un alza en los costos directos de operación, sino que actúa como un catalizador que encarece toda la cadena de suministros, desde los fletes internos hasta insumos críticos importados como fertilizantes y granos. Para el sector lácteo, el panorama del presente año se perfila como un periodo de resistencia estructural.
Pese a que existe una hoja de ruta clara para posicionar a Chile como un actor relevante ante la creciente demanda mundial de leche, las proyecciones para 2026 sugieren una obligada pausa en las ambiciones de expansión. La consigna actual entre los gremios es "preocuparse y ocuparse", instando a los productores a una revisión técnica de sus presupuestos junto a asesores especializados. El objetivo es claro: sobrevivir a la crisis de costos para retomar la senda del crecimiento una vez que los mercados internacionales logren estabilizarse. El sector ganadero, aunque posee una naturaleza extensiva que le otorga cierta resiliencia ante crisis de insumos, no queda indemne. La presión sobre los costos fijos y el estrés de los sistemas productivos han llevado a la dirigencia del rubro a poner el foco en la eficiencia operativa. No obstante, surge también un llamado a la autoridad política para revisar cargas tributarias que hoy restan competitividad a la producción local.
La eliminación del impuesto del 5% a la carne nacional se presenta como una medida urgente para aliviar tanto a las pequeñas y medianas empresas del sector como al consumidor final, quien termina absorbiendo las alzas en un mercado donde el producto importado no recibe el mismo gravamen. El encarecimiento de la logística para el traslado de enmiendas calcáreas desde el norte y la distribución de fertilizantes desde los puertos nacionales impacta directamente en la alimentación animal. Con alzas de hasta 50% en productos esenciales como la urea y una disponibilidad de stock limitada, el margen de error para el agricultor se ha reducido al mínimo.
El desafío actual no es cuánto más se puede producir, sino cómo mantenerse en condiciones competitivas.. El alza en los combustibles y los insumos agrícolas impone una estrategia de cautela y eficiencia para productores de leche y carne. E Editorial