Autor: Por_ Miguel Laborde
Creadores milenarios
Creadores milenarios Tal vez tenía razón el indígena austral, el que manifestó, o anticipó, que no podríamos habitar América en tanto no la camináramos descalzos. Sin distancia, entre nuestro cuerpo y la tierra. Por_ Miguel Laborde Grupos Grupos orientalistas de Europa practicaban un ejercicio pensado para mejorar la percepción sensorial. Uno de ellos, célebre, consistía en enterrarse desnudo, dejando sólo la nariz por fiera, para la respiración. Toda una mañana, o una tarde. En contacto pleno con la tierra húmeda. El mismo acto de no ver nada exterior, durante un tiempo prolongado, lleva después a mirar todo con ojos nuevos. A redescubrir el mundo con un cuerpo nuevo, que se relaciona de otra manera más íntima, con la tierra. Un ritual de primavera, anual. Para luego peregrinar por la Tierra, sumergirnos en sus orígenes, mirar la historia desde ahí, como hijos de su geografía. Acercarnos entonces a otros que la conocieron, pintaron, pensaron, pensaron, cantaron, poetizaron, antes. Johannes Itten (1888-1967) lo hizo en los primeros años de la Bauhaus, con prácticas hinduistas y del zoroastrismo, para que los alumnos, desde el primer año, aprendieran a mirar con ojos frescos. Rutas de piedra Podemos comenzar en Mesoamérica. Ahí está Aguada Fénix, descubierta no hace mucho, anterior a los mayas y de unas dimensiones dimensiones colosales, como la Gran Pirámide de Egipto.
También Teotihuacán, inspiración de Tenochtitlán, por las dimensiones de sus ruinas, a las que llamaron “el lugar donde nacieron los dioses”. dioses”. O Chichén Itzá, donde está la mayor de todas las Canchas de Pelota, una de 70 metros de ancho y casi 170 de largo. Pesada era la pelota, un peligro de varios kilos, por lo que el rito se practicaba practicaba con cascos, rodilleras y protectores en la cadera. No eran ellos, los jugadores, quienes se enfrentaban.
Las fuerzas cósmicas eran las que combatían, el día y la noche, el Sol y los otros dioses del viento, de la lluvia en dramas cósmicos que estremecían a los espectadores y traían señales del futuro. Era el orden del universo el que estaba en juego, y podía ejecutarse ejecutarse cuando había un peligro, una amenaza, un desorden cósmico que ponía en riesgo a la ciudad. Alguien moría, a veces: ¿ El representante del Sol? ¿ Su enemigo en este lado del universo? Ya no están los sacerdotes, para respondernos.
Sólo podemos caminar, peregrinar, de un santuario a otro, intentando sentir lo que ahí sintieron ellos. ¿Somos nosotros mismos, que estamos de vuelta? ¿ Está ahí, oculto, a la espera, nuestro origen? Los arqueólogos viven un tiempo que ni soñaban, con más hallazgos hallazgos en un año que antes en medio siglo. El hogar del jaguar mítico Más al sur, luego de cruzar el istmo de Panamá, oculta en el suroeste de Sudamérica encontramos “La Capilla Sixtina” precolombina. precolombina.
Es un nombre absurdo para el que fuera el “mítico hogar cósmico del hombre jaguar”, según lo definió su descubridor, descubridor, el antropólogo y arqueólogo colombiano Carlos Castaño Uribe, quien lleva más de 30 años “leyendo” esos dibujos que, hace milenios, la gente del lugar trazó para conectarse con los seres espirituales. En este siglo XXI, gracias a las nuevas tecnologías estamos viviendo un nuevo Descubrimiento de América. En medio de la verde inmensidad amazónica, aparecieron unas rocosidades de costados verticales. Son monumentales y sobrecogen, sagradas para las etnias locales. Con claridades de cuarzo, cristalinas, los lugareños las encontraron hace milenios e hicieron de ellas un santuario. Comenzaron a dibujar sus cosmogonías, los íconos de sus culturas, ylo siguen haciendo, con chamanes que aún buscan conectarse con el espíritu del jaguar mítico y solar. El propio cuarzo era sagrado, el que por su pureza se asocia al poder luminoso luminoso del sol mismo.
Gran parte de este continente cultivó la “jaguaridad” como tema central de su cosmogonía, un símbolo de los poderes desconocidos desconocidos que mueven al mundo, los que le permiten vivir, pero también pueden llegado el caso desear su muerte.
El gran río Amazonas y sus afluentes les permitían desplazarse miles de kilómetros, y todo indica ahora que estaban comunicadas, comunicadas, aunque muy distantes unas de otras, gracias a esas rutas que podían seguir en sus largas canoas. ¿Tendrían conciencia de sí, pensarían ellos en sí mismos como una unidad, “nosotros”, unidos por las rutas de ios grandes felinos? felinos? ¿ Se sentían habitantes de una suerte de patria espiritual que el jaguar recorría cada noche? Hay rasgos estilísticos, símbolos comunes, reflejo de diálogos e influencias entre ellos. Hay un mito que se va deshaciendo, en este siglo; siempre se vio a esas etnias “perdidas” en rincones remotos, lejos de todo, aisladas, pero ahora se hacen visibles sus contactos.
Hay un área enorme que recorría el jaguar, un territorio inmenso que luego se repartieron entre varios países: ¿ Era esa su “patria” o matria, el área que el jaguar recorría? Dicen que lo griego se extendió por las tierras donde era posible sembrar trigo, producir aceite de oliva y elaborar vinos; tal vez lo precolombino selvático se extendió sólo por donde merodeaba el jaguar.. Creadores milenarios Aislado de la civilización, inaccesible por tierra, incluso por agua, Chiribiquetc logró permanecer a salvo. Fue desde el aire que Carlos Castaño Uribe lo descubrió. 1103, eslá protegido deniro del mayor parque natural (le Colombia, en el corazón de la Amazonía de ese país. El lugar conocido como “Capilla Sixtina” precolombina, tiene un nombre local rescatado por los arqueólogos de Colombia: Chiribiquete. Es un santuario trascendente, al que venían chamanes desde lejos. Aislado de la civilización, inaccesible por tierra e incluso por agua, logró permanecer a salvo. Fue desde el aire que Castaño lo descubrió. Por geólogos supo después que la tierra misma de ese territorio es antiquísima, con fauna relacionada incluso a Gondwana, de cuando todo el mundo, hace millones de años, era un solo gran continente. Son varias capas de significado las que aparecieron, como atributos que se suman a los dibujos. No es arte, tal como lo entendemos hoy, son mensajes espirituales. espirituales. Son miles, obra de cazadores nómades que, luego de deambular deambular por la selva, hicieron de esos cerros rocosos el centro de sus vidas y creencias. De color rojo la gran mayoría, hay escenas con seres humanos, con animales y también con habitantes de su mundo mítico. Las superficies dibujadas tienen hasta 100 metros de largo y 10 metros de alto, ideales para desplegar sus creaciones murales. Como algunas paredes eran menos aptas, aprendieron a prepararlas. prepararlas. Conscientes también de la acción del sol y las lluvias, crearon “viseras”, aleros, para protegerlos. Hoy, Chiribiquete está protegido protegido dentro del mayor parque natural de Colombia, en el corazón de la Amazonía de ese país. Para los arqueólogos, esta zona era antes considerada “intermedia”, “intermedia”, el espacio que había entre la Mesoamérica maya y azteca por el norte; y los Andes centrales de Cuzco yTiahuanaco por el sur. Hoy, ya es un lugar propio, otro hito relevante en la “Geografía cultural de América”, en este caso milenario y amazónico. amazónico.
Sigue estando en medio, es cierto, porque por ahí muy cerca pasa la Línea del Ecuador, que separa el hemisferio norte del sur. ¿Cómo era su relación con el hombre andino, la mujer andina? ¿ Con las diosas y los dioses andinos? ¿ Tenían contacto con los habitantes de ese gran eje que atraviesa toda Sudamérica por el oeste? Los amazónicos son quienes, de isla en isla, se expandieron hacia el este, por el Caribe: ¿ Su cosmogonía es la matriz de la caribeña? Falta mucho por descubrir, estudiar, comprender. De los mismos dibujos de Chiribiquete hay miles sin registro, todavía.
Algunos serían de hace unos 20 mil años atrás, aunque la mayoría se concentra en torno a los 8 mil: ¿ Periodo de mayor espiritualidad, un Siglo de Oro de la Amazonía, al que siguió su decadencia? Es otra geografia, es otra historia, las que recién van apareciendo en todo su esplendor, y que exigen ojos nuevos para contemplarlas contemplarlas en toda su relevancia. l Miguel Laborde es Director del Centro de Estudios Geopoéticos de Chile, director de la Revista Universitaria de la UC, colaborador estable «Diario El Mostrador», socio honorario Sociedad Chilena de Historia y Geografía, miembro honorario del Colegio de Arquitectos, además de autor de varios libros sobre historia, arte y cultura en Chile. E 1 5_.