Autor: Ignacia Canales
David Bravo ante envejecimiento de la población: "Debe discutirse que los 60 años ya no son una edad de jubilación"
David Bravo ante envejecimiento de la población: "Debe discutirse que los 60 años ya no son una edad de jubilación" ejemplo, la idea de que los 60 años ya no son, en la práctica, una edad de jubilación, considerando que la expectativa de vida seguirá aumentando y que hacia 2070 llegaría a cerca de 88 años. La proyección más determinante es que a partir de 2036 la población va a comenzar a disminuir de forma sostenida. Este es un fenómeno nuevo en Chile, porque a lo largo de la historia, en los distintos censos, el número de habitantes iba. Además, este cambio se grafica en otros indicadores como el hecho de que los nacimientos comienzan a ser menores que las defunciones. Las muertes han ido aumentando, no de manera tan brusca, pero sí sostenidamente.
Pero la caída de los nacimientos es tan fuerte que ya hacia 2028 se proyecta que mueran más personas de las que nacen. ¿Qué factores explican que las familias chilenas estén decidiendo tener menos hijos o derechamente no tenerlos? La tasa de fecundidad ha caído en todo el mundo. Pero en Chile esa caída ha sido aún más abrupta, hasta el punto de que hoy Chile está entre los pocos países del mundo con una tasa global de fecundidad tan baja. Lo que está detrás de esto es una mezcla de factores. Este es un tema que todavía está en estudio. La pregunta es por qué en Chile ha sido tan fuerte.
Hay varias hipótesis al respecto, pero aún son objeto de análisis. ¿Qué efectos puede tener un menor aporte migratorio en el crecimiento de la población y en el mercado laboral? Todos los resultados que estamos observando hoy, vinculados al envejecimiento y a la caída de la población, se producen a pesar de que Chile tuvo el mayor flujo migratorio de su historia, el que ocurrió entre 2016 y 2017, y que se extendió prácticamente hasta 2020.
Ese gran flujo migratorio hizo que nuestros indicadores no fueran tan malos como habrían sido si no hubiéramos tenido esa migración, porque los migrantes tienen, Este miércoles, el biministro de Economía y Energía, Álvaro García, junto al director del INE, Ricardo Vicuña, presentaron las Estimaciones y Proyecciones de Población en Chile, elaboradas a partir de los resultados del Censo 2024. Los nuevos datos revelan cambios estructurales en la dinámica demográfica del país. Entre ellos, se proyecta que el crecimiento natural -la diferencia entre nacimientos y defuncionesserá negativo a partir de 2028. Asimismo, se estima que desde 2036 la población comenzará un descenso gradual, hasta situarse en torno a los 17 millones de habitantes en 2070.
Para David Bravo, director del Centro de Encuestas y Estudios Longitudinales de la Universidad Católica e integrante del comité asesor permanente que ha acompañado al INE en la elaboración de estas estimaciones, estos nuevos escenarios demográficos se traducen en múltiples consecuencias de largo alcance. ¿Qué conclusiones se desprenden del conjunto de proyecciones entregadas por el INE? Con todos los datos que entregó el INE, la conclusión general es que se trata de cifras duras, porque apuntan a un horizonte de largo plazo, pero que obligan a hacerse cargo en el corto plazo. Esto pone más presión sobre las decisiones que se están tomando hoy y sobre las que ya se tomaron. Es un problema de Estado, no de un gobierno en particular, porque lo va a tener que enfrentar toda la sociedad. Estas proyecciones muestran el futuro que viene si se mantienen los supuestos actuales sobre decisiones de fecundidad y flujos migratorios. No es un escenario determinístico ni inamovible, porque podría cambiar si se adoptan políticas distintas, aunque no hay certeza de cuánto podrían modificar estas tendencias. Lo relevante es que este tema debe discutirse. Asuntos que han estado relativamente vedados durante mucho tiempo tienen que volver a ponerse sobre la mesa. Por en promedio, una mayor tasa de fecundidad que la población nacional. Por lo tanto, empujaron hacia arriba un indicador que hoy es muy bajo. La migración va a ser un componente clave en el futuro para sostener la actividad productiva, porque para producir se necesitan personas en edad de trabajar.
Y es que al menos según muestran las proyecciones del INE, comienza a tensionarse a partir de 2035, cuando la población entre 15 y 64 años empieza a disminuir. ¿Qué consecuencias tiene que la población, por un lado, empiece a disminuir y, por otro, empiece a envejecer? El envejecimiento de la población es bien dramático. Para dimensionarlo: Hoy la edad promedio en Chile es de 38 años. Pero cuando lleguemos a 2070, cuando la mitad de la población tenga más de 60 años, el chileno o chilena promedio va a tener cerca de 60. Es un perfil completamente distinto de población. Y esto se traduce en múltiples consecuencias. Primero, pensiones. Será urgente que las autoridades vuelvan a calcular los costos asociados a los aumentos en pensiones que generó la reforma, porque va a haber muchas más personas recibiendo esos ingresos en el futuro. En salud ocurre algo similar. El gasto en salud es mucho mayor en las personas mayores. El cambio en el perfil de la población va a empujar al alza el gasto en salud, que es en buena parte gasto fiscal. Por lo tanto, estos nuevos datos del INE agregan una presión adicional a la que ya existía en materia fiscal. No necesariamente hoy mismo, pero sí hacia adelante el problema se vuelve mucho mayor. En el mercado laboral también hay consecuencias. Va a cambiar la composición de la fuerza de trabajo: será más difícil encontrar personas jóvenes, y eso va a obligar a repensar las políticas. Autor: Ignacia Canales.
El economista, integrante del comité asesor permanente que ha acompañado al INE en la elaboración de las proyecciones poblacionales, advierte que las nuevas estimaciones configuran un problema que aparecerá en el futuro, pero que requiere ser abordado ahora. David Bravo es director del Centro de Encuestas y Estudios Longitudinales de la UC.